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La Convención

 

La comunidad internacional es consciente desde hace mucho tiempo de que la desertificación constituye un importante problema económico, social y medioambiental que preocupa a numerosos países en todas las regiones del mundo. En 1977, la Convención de las Naciones Unidas sobre Desertificación (CNUD) adoptó un Plan de Acción para combatir la desertificación (PACD). Por desgracia, a pesar de esos y de otros esfuerzos, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) concluyó en 1991 que el problema de la degradación de la tierra en las áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas se había intensificado, aunque existían "ejemplos de éxito a nivel local".

En consecuencia, la cuestión de cómo hacer frente a la desertificación era aún un importante motivo de preocupación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), que se celebró en Rio de Janeiro en 1992. Dicha Conferencia apoyó un enfoque nuevo e integrado del problema, e hizo hincapié en las acciones orientadas a promover un desarrollo sostenible a nivel comunitario. Pidió asimismo a la Asamblea General de las Naciones Unidas que estableciera un Comité Intergubernamental de Negociación (CIND) para preparar, no más tarde de junio de 1994, una Convención de Lucha contra la Desertificación, particularmente en África. En diciembre de 1992, la Asamblea General convino en ello adoptando la Resolución 47/188.

Ateniéndose a un calendario apretado, el Comité completó sus negociaciones en cinco reuniones. La Convención fue adoptada en París el 17 de junio de 1994, y se puso a disposición para su firma en esa ciudad los días 14 y 15 de octubre de 1994. Entró en vigor el 26 de diciembre de 1996, noventa días después de materializarse la 50ª ratificación. En marzo de 2002, más de 179 países eran Partes en ella. La Conferencia de las Partes (CP), que es el órgano rector supremo de la Convención, celebró su primer período de sesiones en octubre de 1997 en Roma, Italia; el segundo, en diciembre de 1998, en Dakar, Senegal; el tercero, en noviembre de 1999 en Recife, Brasil; el cuarto en diciembre, en Bonn, Alemania, y el quinto en octubre de 2001 en Ginebra, Suiza. A partir de 2001, los períodos de sesiones de la CP se celebrarán con periodicidad bienal.

Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (17 de junio)

El 19 de diciembre de 1994 la Asamblea General proclamó el 17 de junio Día Mundial de Lucha contrae la Desertificación y la Sequía (resolución 49/115). Ese mismo año, en ese día se había aprobado la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África. Se invitó a los Estados a que dedicaran el Día Mundial a sensibilizar la opinión pública respecto de la necesidad de cooperación internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía y respecto de la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación.

>> 17 de junio de 2002: Día Mundial de lucha contra la desertificación y la sequía

 

National, regional and sub-regional programmes

National Action Programmes (NAP) are one of the key instruments in the implementation of the Convention. They are strengthened by Action Programmes on Sub-regional (SRAP) and Regional (RAP) level. National Action Programmes are developed in the framework of a participative approach involving the local communities and they spell out the practical steps and measures to be taken to combat desertification in specific ecosystems.

This page provides access to all the NAPs received so far by the CCD Secretariat from country parties to the different Regional Annexes to the Convention. Access to SRAPs and RAPs will be provided as soon as these documents become available.

Desertificación en el mundo

Worldmap
(Map: Courtesy UNESCO)

 

 

 

The fifth session of the CRIC







Buenos Aires, Argentina
October 2006


 

The fifth session of the Committee for the Review of the Implementation of the Convention (CRIC 5) will take place in Buenos Aires, Argentina, from 4 to 13 October 2006.

It is proposed that the session be divided into two segments. During the first segment, the CRIC would conduct a review of the implementation of action programmes under the Convention in regions other than Africa, through panel discussions among the representatives of affected and developed country Parties, as well as of relevant organs, funds and programmes of the United Nations system and other intergovernmental and non-governmental organizations. The seven key thematic topics as identified in decision 1/COP.5 would be separately addressed and, where complementarity occurs, the review would be conducted together with additional exchanges on areas of strategic action as defined in decision 8/COP.4. Ways and means of improving procedures for communication of information, as well as the quality and format of reports to be submitted to the Conference of the Parties, would also be considered during this segment.

During the second segment, the interim report on the status of celebration of the International Year of Deserts and Desertification (IYDD) would be considered. It is also proposed that a Global Interactive Dialogue (GID) be convened on Thursday 12 October 2006, on "Investments in rural areas in the context of combating land degradation and desertification". The proposed tentative schedule allows for the adoption of the comprehensive report of CRIC 5, including conclusions and recommendations, at the last meeting on Friday 13 October 2006.

Fechas importantes

 

Finales de los 60 y principios de los 70

Sequía en Africa subsahariana - más de 200,000 personas y millones de animales mueren

 

Septiembre 1973

Se establece el Comité permanente Inter-estatal de lucha contra la Sequía en el Sahel (CILSS) en 9 países del Sahel

 

Agosto - Septiembre 1977

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desertificación (UNCOD) se lleva a cabo en Nairobi, Kenia – la desertificación es considerada como un problema mundial por primera vez y se adopta un Plan de Acción para Combatir la Desertificación (PACD)

 

Junio 1992

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) se celebra en Río de Janeiro, Brasil – La Cumbre de la Tierra y el Programa 21 hacen un llamamiento a la Asamblea General de las Naciones Unidas a establecer un comité inter- gubernamental que prepare un instrumento, con fuerza vinculante, para tratar el problema de la desertificación

 

17 de junio, 1994

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CCD) es adoptada en Paris, Francia – 17 de junio es considerado Día Mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía

 

Diciembre 1996

La CCD entra en vigor, 90 días después de la recepción de la cincuentava ratificación

 

Octubre 1997

COP 1 en Roma, Italia – Se establecen las normas que gobernarán a la COP y a sus órganos subsidiarios, se regulan las funciones del Mecanismo Mundial y se designa la Secretaría permanente

 

Diciembre 1998

COP 2 en Senegal, Dakar – Se realizan consultas sobre las estrategias a medio plazo de la Secretaría. Declaración de la primera Mesa Redonda de los miembros de Parlamento sobre la desertificación

 

Enero 1999

La Secretaría permanente de la CCD se establece en Bonn, Alemania

 

Noviembre 1999

COP 3 en Recife, Brasil – Primera la revisión de las normas, modalidades de operación y actividades del Mecanismo Mundial. Consultas sobre la "Iniciativa de Recife" para reforzar la aplicación de las obligaciones de la CCD.

 

Diciembre 2000

COP 4 en Bonn, Alemania – Se adopta el anexo de aplicación para Europa Central y Oriental (Anexo V) y la "Iniciativa de Recife". El Grupo de trabajo ad hoc (AHWG) empieza un revisión en profundidad de los informes sobre la aplicación de la Convención

 

Marzo - Abril 2001

Reunión entre períodos de sesiones del AHWG en Bonn, Alemania – Se adopta un informe comprehensivo que fue presentado ante la COP 5 y que incluye las conclusiones y recomendaciones concretas sobre medidas adicionales para la aplicación de la Convención

 

Octubre 2001

COP 5 en Ginebra, Suiza – Se establece el Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC) como un órgano subsidiario de la COP. Se adopta la reforma del CST, el órgano subsidiario científico de la COP y se establece un Grupo de expertos

 

Agosto - Septiembre 2002

Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS), Johannesburgo, Africa del Sur – Los gobiernos hacen un llamamiento al Fondo para el Medio Ambiente Mudial (FMAM) para que sea un mecanismo financiero de la CCD

 

Octubre 2002

La Segunda Asamblea del FMAM en Beijing, China, adopta una decisión para designar la degradación de las tierras como su quinta esfera principal de actividad y para establecer el FMAM como un mecanismo financiero de la CCD

 

Noviembre 2002

Primera reunion del grupo de expertos en Hamburgo, Alemania

 

Noviembre 2002

CRIC 1 en Roma, Italia – Se identifican y comparten soluciones innovadoras para combatir la desertificación. Se aprueba el informe que será sometido a la COP 6

 

Agosto - Septiembre 2003

COP 6 en Habana, Cuba - Se designa al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) como mecanismo financiero de la Convención; se apoyan las recomendaciones del CRIC 2 sobre las medidas para mejorar la aplicación de la Convención.

 

 

Resolution on interim arrangement and on urgent action for Africa (English only)

4 July 1994

INTERGOVERNMENTAL NEGOTIATING COMMITTEE FOR THE ELABORATION OF AN INTERNATIONAL CONVENTION TO COMBAT DESERTIFICATION IN THOSE COUNTRIES EXPERIENCING SERIOUS DROUGHT AND/OR DESERTIFICATION, PARTICULARLY IN AFRICA

Fifth Session
Paris 6-17 June 1994
Agenda item 2


Resolutions on interim arrangements and on urgent action for Africa


Note by the Secretariat

Advance texts of the resolutions on interim measures and on urgent action for Africa adopted by the INCD at its fifth session, on 17 June 1994, are attached. These resolutions will be annexed to the report of the INCD's fifth session together with the final text of the Convention.


Resolution on urgent action for Africa

The Intergovernmental Negotiating Committee for the Elaboration of an International Convention to Combat Desertification in those Countries Experiencing Serious Drought and/or Desertification, particularly in Africa,

Having adopted the text of the United Nations Convention to Combat Desertification in those Countries Experiencing Serious Drought and/or Desertification, particularly in Africa,

Considering the priority given to Africa in the Convention and the need for urgent measures to be taken during the period between the adoption of the Convention and the first meeting of the Conference of the Parties, consistent with the objectives of the Convention,

Considering the significant activities already being undertaken by affected African countries with the support of the international community, consistent with the objectives of the Convention,

Considering further the desirability of initiating without delay the implementation of further measures consistent with the objectives of the Convention in and with the affected African countries and of continuing to pursue or strengthen, where necessary, such measures where they are already in place,

Acknowledging with appreciation the preparatory and ongoing work carried out by affected African countries and the assistance provided by a number of countries, by multilateral organizations, including the United Nations Environment Programme (UNEP), the United Nations Development Programme/United Nations Sahelian Office (UNDP/UNSO), the African Development Bank (ADB), and intergovernmental organizations, including the Organization of African Unity (OAU), the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD), the Economic Commission for Africa (ECA) and non-governmental organizations.

1. Encourages all countries to disseminate information and promote education and public awareness about the objectives of the Convention;

2. Invites the affected African countries to take urgent steps, in particular, to prepare national and subregional action programmes or, where action programmes exist, such as National Environmental Action Plans, to review and improve them, if necessary, and implement them, consistent with the objectives of the Convention;

3. Invites the developed countries to provide support to the affected African countries in such actions, including those in capacity-building;

4. Invites international and multilateral organizations, particularly UNDP, including UNSO, UNEP, the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), the World Meteorological Organization (WMO), the International Fund for Agricultural Development (IFAD), the United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization (UNESCO) and the World Bank, to provide support and mobilize necessary resources for the implementation of the present resolution;

5. Invites African subregional and regional organizations, particularly the Organization of African Unity (OAU), the Permanent Inter-State Committee for Drought Control in the Sahel (CILSS), the Preferential Trade Area (PTA), the Intergovernmental Authority on Drought and Development (IGADD), the Southern African Development Community (SADC), the Arab Maghreb Union (UMA), the African Development Bank (ADB) and the Economic Commission for Africa (ECA), to provide support for the implementation of this resolution;

6. Invites private-sector organizations, including relevant non- governmental organizations, to provide support and mobilize necessary resources for such actions by the affected African countries;

7. Recommends that the affected African countries designate coordinating bodies at the national and subregional levels, if necessary, and at the regional level for the implementation of this resolution;

8. Recommends, as priority, the establishment, at national and subregional levels, in the affected African countries, of partnership arrangements with the relevant developed countries, intergovernmental regional economic organizations, non- governmental organizations and representatives of the affected local populations to facilitate the coordination of activities, to be initiated by the individual African country concerned;

9. Recommends also that such partnership arrangement should inter alia:

(a) Provide support to proposals in the preparation of national, subregional and, to the extent possible, regional action programmes of the affected African countries;

(b) Where national action programmes exist, review them and consider action that may be needed to improve or reorientate them, as necessary;

(c) Improve coordination of effort at the national, subregional and regional levels, taking into account those programmes and projects to combat desertification that are in progress, including those supported by the international community;

(d) Provide support for the implementation of specific project proposals within the context of national, subregional and regional action programmes;

10. Invites the developed countries and the international and multilateral organizations, agencies and programmes to provide enabling funds to support the partnership arrangements referred to in paragraph 7 above;

11. Invites the affected African countries to provide information at the time of signing the Convention, on the actions that they have taken or propose to take, during the interim period, for the implementation of this resolution;

12. Invites the developed countries, subregional, regional, international multilateral organizations and United Nations agencies and programmes as well as those countries that may provide assistance on a voluntary basis, to provide information, at the time of signing the Convention, on the actions that they have taken or propose to take, including the provision of financial and other resources, during the interim period, for the implementation of the present resolution;

13. Invites also the affected African countries to propose, as appropriate, additional measures to be taken at the subregional and regional levels in support of national actions;

14. Requests the interim secretariat to the Convention to facilitate the implementation of the present resolution, consistent with the responsibilities allocated to it by the resolution of the Committee concerning interim arrangements;

15. Invites those countries that are members of relevant United Nations agencies and programmes and regional or multilateral financial institutions to bring to the attention of those institutions the content of the present resolution and promote their support for it.


Resolution on interim arrangements

The Intergovernmental Negotiating Committee for the Elaboration of an International Convention to Combat Desertification in those Countries Experiencing Serious Drought and/or Desertification, particularly in Africa,

Having adopted the text of the United Nations Convention to Combat Desertification in those Countries Experiencing Serious Drought and/or Desertification, particularly in Africa,

Considering that preparations are required for an early and effective operation of the Convention once it has entered into force,

Considering further the desirability of initiating without delay the implementation of measures pursuant to the Convention,

Recalling General Assembly resolutions 47/188 of 22 December 1992 and 48/191 of 21 December 1993,

1. Calls upon States and regional economic integration organizations entitled to do so to sign the Convention in Paris, on ........... 1994, and thereafter to ratify, accept, approve or accede to the Convention;

2. Requests the Secretary-General to make appropriate arrangements for the continuation of the signing period in New York during and after the forty-ninth session of the General Assembly;

3. Requests the Secretary-General to make the necessary arrangements for convening a session of the Committee, from 9 to 20 January 1995, in accordance with paragraph 3 of General Assembly resolution 48/191, to prepare for the first session of the Conference of the Parties, as specified in the Convention;

4. Requests further the Secretary-General to make recommendations to the General Assembly at its forty-ninth session regarding arrangements for further sessions of the Committee until the first meeting of the Conference of the Parties;

5. Invites the Secretary-General to include in his report to the General Assembly, as required in paragraph 15 of resolution 48/191, proposals to enable the secretariat established pursuant to resolution 47/188 to continue its activities on an interim basis until the Permanent Secretariat of the Convention is designated by the Conference of the Parties and begins operating;

6. Appeals to Governments and organizations to make voluntary contributions to the extrabudgetary funds established under General Assembly resolution 47/188 in order to support the interim arrangements and to ensure the full and effective participation of developing countries, in particular those in Africa and the least developed countries, in all sessions of the Committee and the adequate representation of non-governmental organizations from developing countries;

7. Invites States and regional economic integration organizations entitled to sign the Convention to communicate as soon as practicable to the interim secretariat information regarding measures taken consistent with the provisions of the Convention, either individually, bilaterally or multilaterally, pending its entry into force.

General Assembly Resolution 47/188 (English only)

A/RES/47/188
93rd plenary meeting
22 December 1992

Establishment of an intergovernmental negotiating committee for the elaboration of an international convention to combat desertification in those countries experiencing serious drought and/or desertification, particularly in Africa

The General Assembly,

Recalling its resolutions 44/172 A of 19 December 1989, 44/228 of 22 December 1989 and other relevant General Assembly resolutions, as well as decisions adopted by the United Nations Conference on Environment and Development, in particular the recommendation by which the Conference invited the General Assembly to establish at its forty-seventh session, under its auspices, an intergovernmental negotiating committee for the elaboration of an international convention to combat desertification in those countries experiencing serious drought and/or desertification, particularly in Africa, with a view to finalizing such a convention by June 1994,

1. Welcomes with satisfaction the results and the recommendations of the United Nations Conference on Environment and Development, particularly chapter 12 of Agenda 21 entitled "Managing fragile ecosystems: combating desertification and drought";

2. Decides to establish, under its auspices, an Intergovernmental Negotiating Committee for the elaboration of an international convention to combat desertification in those countries experiencing serious drought and/or desertification, particularly in Africa, taking into account proposals that may be submitted by States participating in the negotiating process, with a view to finalizing such a convention by June 1994, and welcomes the candidature of Ambassador Bo Kjellen (Sweden) for the chairmanship of the Committee;

3. Also decides that the Intergovernmental Negotiating Committee shall be open to all States Members of the United Nations or members of the specialized agencies, with the participation of observers in accordance with the established practice of the General Assembly;

4. Further decides that the Intergovernmental Negotiating Committee shall hold, in addition to an organizational session, five substantive sessions, each lasting for two weeks, at Geneva and Nairobi, in New York and, in accordance with paragraph 5 of General Assembly resolution 40/243 of 18 December 1985, in Paris; the dates of these sessions will be determined by the Committee at its organizational session, subject to review of the timetable at the end of each negotiating session and taking into account the schedule of other related meetings;

5. Decides that at the first session of the Intergovernmental Negotiating Committee, to be held at Nairobi, the first week shall be devoted to the sharing of technical information and assessments, with the involvement of experts, on drought and desertification;

6. Decides that provision shall be made for an organizational session of up to one week's duration, to be held in New York not later than February 1993, in order to organize the work of the Intergovernmental Negotiating Committee and to elect its officers, which shall consist of a chairman, three vice-chairmen and a rapporteur, each of the five regional groups being represented by one officer;

7. Requests the Secretary-General to establish at Geneva as soon as possible an ad hoc secretariat of appropriate size and calibre, drawing, inter alia, on staff resources of the United Nations system, in order to ensure that the ad hoc secretariat embodies the requisite technical expertise to assist the Intergovernmental Negotiating Committee in the fulfilment of its mandate;

8. Invites the United Nations Development Programme, the United Nations Sudano-Sahelian Office, the United Nations Environment Programme, the Food and Agriculture Organization of the United Nations, the International Fund for Agricultural Development, the World Health Organization, the World Meteorological Organization, the United Nations Conference on Trade and Development, the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization and other relevant international organizations dealing with desertification, drought and development, to make appropriate contributions to the work of the Intergovernmental Negotiating Committee in the fulfilment of its mandate;

9. Decides that the Secretary-General shall appoint as head of the ad hoc secretariat a senior official at an appropriate level who shall act under the guidance of the Intergovernmental Negotiating Committee;

10. Requests the Secretary-General, through the head of the ad hoc secretariat, to prepare draft rules of procedure to be considered by the Intergovernmental Negotiating Committee at its organizational session;

11. Requests the head of the ad hoc secretariat to make available to the Intergovernmental Negotiating Committee, at the first substantive session, the most relevant and recent information available, in conformity with its mandate as stated in paragraph 2 above;

12. Decides to establish a multidisciplinary panel of experts to assist the ad hoc secretariat and, under its authority, to provide the necessary expertise in the scientific, technical, legal and other related fields, making full use of the resources and expertise within and available to Governments and/or organizations of the United Nations system dealing with drought and desertification;

13. Also decides that the negotiation process shall be funded through existing United Nations budgetary resources, without negatively affecting its programmed activities, and through voluntary contributions to a trust fund established specifically for that purpose for the duration of the negotiations and administered by the head of the ad hoc secretariat, under the authority of the Secretary-General;

14. Urges Governments, regional economic integration organizations and other interested organizations, including non-governmental organizations, to contribute generously to the trust fund;

15. Decides to establish a special voluntary fund, to be administered by the head of the ad hoc secretariat, under the authority of the Secretary-General, to assist developing countries affected by desertification and drought, in particular the least developed countries, to participate fully and effectively in the negotiation process, and invites Governments, regional economic integration organizations and other interested organizations, including non-governmental organizations, to contribute generously to the fund;

16. Invites relevant or interested organizations, organs, programmes and agencies of the United Nations system and intergovernmental, subregional and regional organizations to participate actively in the work of the Intergovernmental Negotiating Committee;

17. Urges States to organize, in close collaboration with the regional commissions and national, subregional and regional organizations, activities to support the Intergovernmental Negotiating Committee process, with the involvement of the scientific and industrial communities, trade unions, the relevant non-governmental organizations and other interested groups;

18. Invites the United Nations Sudano-Sahelian Office to assist the countries covered under its mandate in their preparations for and participation in the negotiating process and to mobilize resources for this purpose;

19. Invites all relevant non-governmental organizations and, especially, encourages non-governmental organizations from developing countries to contribute constructively to the success of the negotiating process in accordance with the rules of procedure of the Intergovernmental

Negotiating Committee and taking into account procedures followed in the United Nations Conference on Environment and Development process;

20. Requests the Chairman of the Intergovernmental Negotiating Committee to submit progress reports to the Commission on Sustainable Development and other appropriate bodies;

21. Requests the Secretary-General to bring the present resolution to the attention of all Governments, intergovernmental and non-governmental organizations and relevant scientific institutions;

22. Also requests the Secretary-General to submit to the General Assembly at its forty-eighth session a report on the implementation of the present resolution;

23. Decides to include in the provisional agenda of its forty-eighth session a sub-item entitled "Elaboration of an international convention to combat desertification in those countries experiencing serious drought and/or desertification, particularly in Africa" under an item entitled "Implementation of decisions and recommendations of the United Nations Conference on Environment and Development".

Agenda 21, Capítulo 12
INFORME DE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE Y EL DESARROLLO*

Distr.
GENERAL

A/CONF.151/26 (Vol. II)
13 de agosto de 1992
ESPAÑOL
ORIGINAL: INGLES

INFORME DE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE Y EL DESARROLLO*

(Río de Janeiro, 3 a 14 de junio de 1992)

Capítulo 12

ORDENACION DE LOS ECOSISTEMAS FRAGILES: LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACION Y LA SEQUIA

INTRODUCCION

12.1 Los ecosistemas frágiles son sistemas importantes, con
características y recursos singulares. Comprenden los desiertos, las
tierras semiáridas, las montañas, las marismas, las islas pequeñas y
ciertas zonas costeras. La mayoría de estos ecosistemas son de ámbito
regional, pues rebasan los límites nacionales. El presente capítulo se
refiere a los recursos de tierras en los desiertos, en las zonas áridas y
semiáridas y en las zonas subhúmedas secas. La cuestión del desarrollo
sostenible de las montañas se trata en el capítulo 13; las islas pequeñas
y las zonas costeras se examinan en el capítulo 17.

12.2 La desertificación es la degradación de los suelos de zonas áridas,
semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, entre ellos las
variaciones climáticas y las actividades humanas. La desertificación afecta a
la sexta parte, aproximadamente, de la población mundial, al 70% de todas las
tierras secas, equivalente a 3.600 millones de hectáreas, y a la cuarta parte
de la superficie total de tierras del mundo. Los efectos más visibles de la
desertificación, aparte de la pobreza generalizada, son la degradación de
3.300 millones de hectáreas de pastizales, que constituyen el 73% de la
superficie total de estas tierras y tienen poca capacidad de sustento; la
pérdida de fertilidad de los suelos y la degradación de su estructura en cerca
del 47% de las tierras secas, que constituyen tierras marginales de cultivo de
secano; y la degradación del 30% de las tierras de cultivo de regadío en
tierras secas con una gran densidad de población y un gran potencial agrícola.

12.3 La prioridad de la lucha contra la desertificación debería ser la
aplicación de medidas preventivas a las tierras que aún no han sido afectadas
por la degradación o lo han sido en mínimo grado. No deben olvidarse sin
embargo las zonas gravemente degradadas. Es fundamental que en la lucha
contra la desertificación y la sequía participen las
comunidades locales, las organizaciones rurales, los gobiernos, las
organizaciones no gubernamentales y las organizaciones internacionales y regionales.

12.4 Las áreas de programas que comprende este capítulo son las siguientes:

a) Fortalecimiento de la base de conocimientos y elaboración de
sistemas de información y observación sistemática respecto de las regiones propensas a
la desertificación y la sequía, y de los aspectos económicos y sociales de esos
sistemas;

b) Lucha contra la degradación de las tierras mediante, entre otras
cosas, la intensificación de las actividades de conservación de suelos,
forestación y reforestación;

c) Elaboración y fortalecimiento de programas integrados para la
erradicación de la pobreza y la promoción de sistemas de subsistencia
distintos en las zonas propensas a la desertificación;

d) Fomento de los programas amplios de lucha contra la desertificación
e integración de esos programas en los planes nacionales de desarrollo y en la
planificación ecológica nacional;

e) Elaboración de planes amplios de preparación para la
sequí a y desocorro en casos de sequía, incluidos arreglos de autoayuda, para las zonas
propensas a la sequía, y formulación de programas para hacer frente al
problema de los refugiados ecológicos;

f) Fomento y promoción de la participación popular y la educación sobre
el medio ambiente, con especial hincapié en la lucha contra la desertificación
y las actividades para hacer frente a los efectos de la sequía.

 

AREAS DE PROGRAMAS

A. Fortalecimiento de la base de conocimientos y elaboración de
sistemas de información y observación sistemática respecto

de las regiones propensas a la desertificación y la sequía,

y de los aspectos económicos y sociales de esos sistemas


Bases para la acción

12.5 Los estudios mundiales de la situación y el ritmo de avance de la
desertificación realizados por el Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA) en 1977, 1984 y 1991 han demostrado que faltan conocimientos
básicos sobre los procesos de desertificación. Los sistemas adecuados de
observación sistemática mundial facilitan la formulación y ejecución de
programas eficaces contra la desertificación. Es insuficiente la capacidad de
las instituciones internacionales, regionales y nacionales existentes, sobre
todo en los países en desarrollo, para producir y compartir la información
pertinente. Para poder comprender la dinámica de los procesos de la
desertificación y la sequía es indispensable contar con un sistema integrado y
coordinado de información y observación sistemática basado en una tecnología
apropiada y de alcance mundial, regional, nacional y local. Esto también es
importante a los efectos de concebir medidas apropiadas para hacer frente a la
desertificación y la sequía y mejorar las condiciones socioeconómicas.

Objetivos

12.6 Los objetivos de esta área de programas son los siguientes:

a) Promover el establecimiento o fortalecimiento de centros nacionales
de
coordinación de la información sobre el medio ambiente que sirvan
de centros de coordinación de los distintos ministerios de cada gobierno y
proporcionen los servicios necesarios de normalización y apoyo; velar por que
todos los sistemas nacionales de información sobre el medio ambiente en lo que
respecta a la desertificación y la sequía estén vinculados mediante una red de
alcance subregional, regional e interregional;

b) Fortalecer las redes regionales y mundiales de observación
sistemática
y establecer sistemas nacionales para vigilar la degradación de las tierras y
la desertificación causadas por fluctuaciones del clima y por el efecto de las
actividades humanas, y determinar las esferas prioritarias para la adopción de
medidas;

c) Establecer un sistema permanente en los planos nacional e
internacional para vigilar la desertificación y la degradación de las tierras
a fin de mejorar las condiciones de vida en las zonas afectadas.

Actividades

a) Actividades de gestión

12.7 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Establecer o fortalecer sistemas de información sobre el medio
ambiente en el plano nacional;

b) Fortalecer la evaluación en los planos nacional, estatal o
provincial, y local, y velar por la cooperación y el establecimiento de redes entre los
sistemas existentes de información y vigilancia respecto del medio ambiente,
como el programa de Vigilancia Ambiental y el Observatorio del Sáhara y el
Sahel;

c) Fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales para
analizar los datos sobre el medio ambiente de manera que se pueda vigilar el cambio
ecológico y obtener información sobre el medio ambiente en forma constante en
el plano nacional.

b) Datos e información

12.8 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Examinar y estudiar los medios de determinar las consecuencias
ecológicas, económicas y sociales de la desertificación y la degradación de
las tierras e introducir los resultados de esos estudios a nivel internacional en
la evaluación de la desertificación y la degradación de las tierras;

b) Examinar y estudiar la interacción de los efectos socioeconómicos
del clima, la sequía y la desertificación y utilizar los resultados de esos
estudios para la adopción de medidas concretas.

12.9 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Apoyar la labor integrada de reunión de datos e investigación que se
realice en el marco de los programas relacionados con los problemas de la
desertificación y la sequía;

b) Apoyar los programas nacionales, regionales y mundiales para el
establecimiento de redes integradas de reunión de datos y de investigación,
para lo cual habrán de realizar evaluaciones de la degradación de los suelos y de
las tierras;

c) Fortalecer las redes y los sistemas de observación sistemática
nacionales y regionales en las esferas de la meteorología y la hidrología para
velar por que se reúna información básica suficiente y haya comunicación entre
los centros nacionales, regionales e internacionales.

c) Cooperación y coordinación en los planos internacional y
regional

12.10 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Fortalecer los programas regionales y las actividades de cooperación
internacional, como el Comité Interestatal Permanente de Lucha contra la
Sequía
en el Sahel (CILSS), la Autoridad Intergubernamental
sobre Sequía y Desarrollo
(AISD),
la Conferencia de Coordinación del Desarrollo del Africa Meridional
(CCDAM),
la Unión del Magreb Arabe y otras organizaciones regionales, y
organizaciones como el Observatorio del Sáhara y del Sahel;

b) Establecer o desarrollar, como componente amplio, una base de datos
sobre la desertificación, la degradación de las tierras y la condición humana
que incorpore parámetros físicos y socioeconómicos. Dicha base de datos
debería
basarse en los servicios existentes y, en la medida necesaria, adicionales,
tales como los de Vigilancia Ambiental y otros sistemas de información de
instituciones internacionales, regionales y nacionales fortalecidos para este
fin;

c) Determinar puntos de referencia y definir indicadores del progreso
que
faciliten la labor de las organizaciones locales y regionales de observación
sistemática y reconocimiento del progreso realizado en la lucha contra la
desertificación. Debería prestarse particular atención a los indicadores de
la
participación local.

Medios de ejecución

a) Financiación y evaluación de los costos

12.11 La secretaría de la conferencia ha estimado que el costo total medio
por
año (1993-2000) de ejecución de las actividades de este programa ascenderá a
unos 350 millones de dólares, incluidos alrededor de 175 millones de dólares
que
la comunidad internacional suministrará a título de donación o en condiciones
de
favor. Estas estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente y no han
sido objeto de examen por los gobiernos. Los costos reales y las condiciones
financieras, incluidas las no concesionarias, dependerán, entre otras cosas,
de
las estrategias y los programas específicos que los gobiernos decidan
ejecutar.

b) Medios científicos y tecnológicos

12.12 Los gobiernos al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes que se ocupan de la
cuestión de la desertificación y la sequía, deberían:

a) Elaborar y actualizar los inventarios existentes de recursos
naturales, como los de energía, agua, suelos, minerales, plantas y animales,
así
como de otros recursos como, por ejemplo, alimentos, vivienda, empleo, salud,
educación y distribución temporal y espacial de la población;

b) Crear sistemas integrados de información para la observación
sistemática, la contabilidad y la evaluación de los efectos ambientales;

c) Los órganos internacionales deberían cooperar con los gobiernos para
facilitar la adquisición y el desarrollo de la tecnología apropiada para la
observación sistemática del medio ambiente y la lucha contra la sequía y la
desertificación.

c) Desarrollo de los recursos humanos

12.13 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes que se ocupan del
problema de la desertificación y la sequía, deberían fomentar las aptitudes
técnicas y profesionales de las personas encargadas de la observación
sistemática y la evaluación de la desertificación y la sequía.

d) Aumento de la capacidad

12.14 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes que se ocupan de la
cuestión de la desertificación y la sequía, deberían:

a) Fortalecer las instituciones nacionales y locales, facilitándoles el
personal, el equipo y los recursos financieros necesarios para la observación
sistemática y la evaluación de la desertificación;

b) Promover la participación de la población local, particularmente las
mujeres y los jóvenes, en la reunión y utilización de la información sobre el
medio ambiente mediante la educación y la difusión de información.


B. Medidas contra la degradación de las tierras mediante,
entre otras cosas, la intensificación de las
actividades
de conservación de suelos, forestación y
reforestación

Bases para la acción

12.15 La desertificación afecta a unos 3.600 millones de hectáreas, que
constituyen aproximadamente el 70% de la superficie total de tierras secas y
la
cuarta parte de las tierras del mundo. Para combatir la desertificación de
los
pastizales, las tierras de cultivo de secano y las tierras de regadío deberían
tomarse medidas preventivas en las zonas que aún no han sido afectadas por la
desertificación o que sólo lo han sido levemente; se deberían aplicar medidas
correctivas para mantener la productividad de las tierras desertificadas en
grado moderado; y se deberían tomar medidas de rehabilitación para recuperar
las
tierras secas desertificadas gravemente o muy gravemente.

12.16 El aumento de la cubierta vegetal promovería y estabilizaría el
equilibrio hidrológico en las zonas de tierras secas y contribuiría a mantener
la calidad y la productividad de la tierra. La aplicación de medidas
preventivas en las tierras aún no degradadas y de medidas correctivas y de
rehabilitación en las tierras secas mediana o gravemente degradadas, entre
ellas
las afectadas por movimientos de dunas, mediante la introducción de sistemas
de
uso de la tierra ecológicamente racionales, socialmente aceptables y
equitativos
y económicamente viables fomentaría la capacidad de sustento de la tierra y la
conservación de los recursos bióticos en los ecosistemas frágiles.

Objetivos

12.17 Los objetivos de esta área de programas son los siguientes:

a) En lo que respecta a las zonas no afectadas aún por la
desertificación, o afectadas sólo ligeramente, ordenar adecuadamente las
formaciones naturales existentes (incluidos los bosques) para la conservación
de
la diversidad biológica, la protección de las cuencas, la sostenibilidad de su
producción y su desarrollo agrícola y otros fines, con la plena participación
de
las poblaciones indígenas;

b) Rehabilitar las tierras secas moderada o gravemente desertificadas
para su utilización con fines agrícolas y mantener su productividad para el
desarrollo agropecuario y agroforestal mediante, entre otras cosas, la
conservación de los suelos y del agua;

c) Aumentar la cubierta vegetal y realizar actividades de ordenación en
apoyo de los recursos bióticos de las regiones afectadas por la
desertificación
y la sequía o propensas a la desertificación y la sequía, particularmente
mediante actividades tales como planes de forestación y reforestación,
agrosilvicultura y silvicultura de la comunidad y planes de mantenimiento de
la
vegetación;

d) Mejorar la ordenación de los recursos forestales, entre ellos los de
leña. Reducir el consumo de leña mediante una utilización y una conservación
más eficientes y fomentar el aprovechamiento y la utilización de otras fuentes
de energía, entre ellas las fuentes de energía sustitutivas.

Actividades

a) Actividades de gestión

12.18 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Aplicar urgentemente medidas preventivas directas en las tierras
secas
vulnerables que hasta ahora no han resultado afectadas o sólo han sido
ligeramente afectadas, mediante la introducción de i) mejores políticas y
prácticas de uso de la tierra para aumentar la productividad sostenible;
ii) tecnologías agrícolas y ganaderas apropiadas, ecológicamente racionales y
económicamente viables; y iii) mejores técnicas de ordenación de los recursos
de
suelos y aguas;

b) Realizar programas acelerados de forestación y reforestación,
utilizando especies resistentes a la sequía y de rápido crecimiento, en
particular especies autóctonas, incluidas leguminosas y otras, en combinación
con planes de agrosilvicultura basados en la comunidad. A este respecto,
debería considerarse la ejecución de planes en gran escala de forestación y
reforestación, particularmente mediante el establecimiento de cinturones
verdes,
habida cuenta de los múltiples beneficios de esas medidas;

c) Aplicar urgentemente medidas correctivas directas en las zonas secas
moderada a gravemente desertificadas, además de las medidas indicadas en el
inciso a) del párrafo 19 supra, a fin de restablecer y mantener su
productividad;

d) Promover sistemas mejorados de ordenación de tierras, aguas y
cultivos
para que se pueda luchar contra la salinización de las tierras de cultivo de
riego; estabilizar las tierras de cultivo de secano e introducir en las
modalidades de uso de la tierra sistemas mejorados de ordenación de suelos y
cultivos;

e) Promover la ordenación de los recursos naturales, entre ellos los de
pastizales, con participación de la comunidad, a fin de satisfacer las
necesidades de las poblaciones rurales y atender a los objetivos de la
conservación, sobre la base de tecnologías innovadoras o tecnologías
autóctonas adaptadas;

f) Promover la protección y conservación in situ de zonas ecológicas
especiales mediante legislación y otros medios a fin de luchar contra la
desertificación y, al mismo tiempo, velar por la protección de la diversidad
biológica;

g) Promover y fomentar la inversión en el desarrollo forestal de las
tierras secas mediante diversos incentivos, incluidas medidas legislativas;

h) Promover el aprovechamiento y la utilización de fuentes de energía
que
disminuyan las presiones sobre los recursos leñosos, entre ellas las fuentes
de
energía sustitutivas y las cocinas mejoradas.

b) Datos e información

12.19 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Elaborar modelos de uso de la tierra basados en las prácticas
locales
para el mejoramiento de dichas prácticas, con el fin particular de evitar la
degradación de las tierras. Los modelos deberían proporcionar una mejor
comprensión de la variedad de factores naturales y factores derivados de las
actividades humanas que pueden contribuir a la desertificación. Los modelos
deberían indicar la interacción de las prácticas nuevas y las prácticas
tradicionales para evitar la degradación de las tierras y reflejar la
capacidad
de recuperación de la totalidad del sistema ecológico y social;

b) Elaborar, ensayar e introducir, teniendo debidamente en cuenta las
consideraciones relativas a la seguridad del medio ambiente, especies
vegetales
resistentes a la sequía, de rápido crecimiento, productivas y apropiadas al
medio de las regiones respectivas.

c) Cooperación y coordinación en los planos internacional y regional

12.20 Los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones
internacionales
y regionales, las organizaciones no gubernamentales y los organismos
bilaterales
competentes deberían:

a) Coordinar sus funciones en la lucha contra la degradación de las
tierras y la promoción de sistemas de reforestación, agrosilvicultura y
ordenación de las tierras en los países afectados;

b) Apoyar las actividades regionales y subregionales para el desarrollo
y
la difusión de tecnología, la capacitación y la ejecución de programas a fin
de
detener la degradación de las tierras secas.

12.21 Los gobiernos interesados, los organismos competentes de las Naciones
Unidas y los organismos bilaterales deberían fortalecer la función de
coordinación de las actividades de lucha contra la degradación de las tierras
secas que corresponde a las organizaciones intergubernamentales o regionales
establecidas para ocuparse de esas actividades, a saber, el CILSS, la AISD,
la CCDAM y la Unión del Magreb Arabe.

Medios de ejecución

a) Financiación y evaluación de los costos

12.22 La secretaría de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por
año (1993-2000) de ejecución de las actividades de este programa ascenderá a
unos 6.000 millones de dólares, incluidos alrededor de 3.000 millones de
dólares
que la comunidad internacional suministrará a título de donación o en
condiciones de favor. Estas estimaciones son indicativas y aproximadas
únicamente y no han sido objeto de examen por los gobiernos. Los costos
reales
y las condiciones financieras, incluidas las no concesionarias, dependerán,
entre otras cosas, de las estrategias y los programas específicos que los
gobiernos decidan ejecutar.

b) Medios científicos y tecnológicos

12.23 Los gobiernos al nivel que corresponda y las comunidades locales, con
el
apoyo de las organizaciones internacionales y regionales competentes,
deberían:

a) Incorporar los conocimientos autóctonos relativos a los bosques, las
tierras forestales, los pastizales y la vegetación natural a las
investigaciones
sobre la desertificación y la sequía;

b) Promover programas integrados de investigación sobre protección,
recuperación y conservación de los recursos de aguas y tierras y gestión del
uso
de la tierra centrados en los métodos tradicionales, donde sea posible.

c) Desarrollo de los recursos humanos

12.24 Los gobiernos al nivel que corresponda y las comunidades locales, con
el
apoyo de las organizaciones internacionales y regionales competentes,
deberían:

a) Establecer mecanismos que dispongan que los usuarios de tierras,
especialmente las mujeres, sean los agentes principales de la aplicación de
mejores sistemas de uso de la tierra, comprendidos los de agrosilvicultura,
para
combatir la degradación de las tierras;

b) Promover servicios de extensión eficientes en las zonas propensas a
la
desertificación y la sequía, sobre todo con el objeto de capacitar a
agricultores y ganaderos para una mejor ordenación de los recursos de tierras
y
aguas en las zonas áridas.

d) Aumento de la capacidad

12.25 Los gobiernos al nivel que corresponda y las comunidades locales, con
el
apoyo de las organizaciones internacionales y regionales competentes,
deberían:

a) Elaborar y adoptar, mediante la legislación nacional apropiada, e
institucionalizar nuevas políticas de uso de la tierra ecológicamente
racionales
y orientadas hacia el desarrollo;

b) Prestar apoyo a las organizaciones populares basadas en la
comunidad,
especialmente las de agricultores y ganaderos.


C. Elaboración y fortalecimiento de
programas integrados
para la erradicación de la pobreza y la promoción de
sistemas de subsistencia distintos en las zonas
propensas a la desertificación

Bases para la acción

12.26 En las zonas propensas a la desertificación y la sequía, los actuales
sistemas de subsistencia y de aprovechamiento de los recursos no permiten
mantener condiciones de vida apropiadas. En la mayoría de las zonas áridas y
semiáridas, los sistemas tradicionales de subsistencia basados en la
agricultura
y el pastoreo son frecuentemente insuficientes e insostenibles, habida cuenta
particularmente de los efectos de la sequía y del aumento de la presión
demográfica. La pobreza es un factor importante en la aceleración de las
tasas
de degradación y desertificación. En consecuencia, hay que tomar medidas para
rehabilitar y mejorar los sistemas basados en la agricultura y la ganadería a
fin de lograr la ordenación sostenible de las tierras de pastizales,
juntamente
con sistemas alternativos de subsistencia.

Objetivos

12.27 Los objetivos de esta área de programas son:

a) Crear entre las comunidades rurales y los grupos de pastores la
capacidad de hacerse cargo de su propio desarrollo y de la ordenación de sus
recursos de tierras sobre una base socialmente equitativa y ecológicamente
racional;

b) Mejorar los sistemas de producción con el fin de lograr una mayor
productividad dentro de un plan aprobado de conservación de los recursos
naturales en el marco de un enfoque integral del desarrollo rural;

c) Ofrecer sistemas de subsistencia distintos como base para reducir la
presión sobre los recursos de tierras y al mismo tiempo suministrar fuentes de
ingresos adicionales, particularmente para la población rural y, en
consecuencia, mejorar su nivel de vida.

Actividades

a) Actividades de gestión

12.28 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Adoptar políticas a nivel nacional en relación con un enfoque
descentralizado de la ordenación de los recursos de tierras, mediante el cual
se
delegue responsabilidad en las organizaciones rurales;

b) Crear o fortalecer organizaciones rurales encargadas de la
ordenación
de las tierras de las aldeas y de las tierras de pastoreo;

c) Establecer y desarrollar mecanismos intersectoriales en los planos
local y nacional que se ocupen de las consecuencias para el medio ambiente y
el
desarrollo del régimen de tenencia de la tierra en lo que respecta al uso y la
propiedad de la tierra. Debería prestarse atención especial a la protección
de
los derechos de propiedad de las mujeres y los grupos de pastores y nómadas
que
viven en las zonas rurales;

d) Crear o fortalecer asociaciones a nivel de aldea que se
ocupen
primordialmente de actividades económicas de interés común para los pastores
(horticultura con fines comerciales, transformación de productos agrícolas,
producción pecuaria, pastoreo, etc.);

e) Fomentar el crédito y la movilización del ahorro en las zonas
rurales
mediante el establecimiento de sistemas bancarios en dichas zonas;

f) Desarrollar la infraestructura y la capacidad de producción y
comercialización en el plano local mediante la incorporación de los habitantes
locales en las actividades de promoción de sistemas de subsistencia distintos
y
en las actividades destinadas a mitigar la pobreza;

g) Establecer un fondo rotatorio de crédito para los empresarios
rurales
y los grupos locales con el fin de facilitar el establecimiento de industrias
y
empresas comerciales familiares y la concesión de créditos para actividades
agropecuarias.

b) Datos e información

12.29 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Realizar estudios socioeconómicos de referencia con el fin de
obtener
una comprensión adecuada de la situación en esta área de programas,
especialmente en relación con las cuestiones de los recursos y la tenencia de
la
tierra, las formas tradicionales de ordenación de la tierra y las
características de los sistemas de producción;

b) Preparar un inventario de los recursos naturales (suelos, agua y
vegetación) y su estado de degradación, principalmente sobre la base de los
conocimientos de la población local (por ejemplo, una rápida evaluación de las
zonas rurales);

c) Difundir información sobre sistemas de tecnología adaptados a las
condiciones sociales, económicas y ecológicas del país;

d) Promover el intercambio y la comunicación de información relativa al
desarrollo de sistemas de subsistencia distintos entre diversas regiones
agroecológicas.

c) Cooperación y coordinación en los planos internacional y regional

12.30 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Promover la cooperación y el intercambio de información entre las
instituciones dedicadas a la investigación de las tierras áridas y semiáridas
respecto de técnicas y métodos para mejorar la productividad de la tierra y
del
trabajo y de sistemas de producción viables;

b) Coordinar y armonizar la ejecución de programas y proyectos
financiados por la comunidad de organizaciones internacionales y las
organizaciones no gubernamentales y destinados a mitigar la pobreza y a
promover
sistemas de subsistencia distintos.

Medios de ejecución

a) Financiación y evaluación de los costos

12.31 La secretaría de la Conferencia ha estimado los costos de esta área de
programas en el capítulo 3 (Lucha contra la pobreza), y en el capítulo 14
(Fomento de la agricultura y del desarrollo rural sostenibles).

b) Medios científicos y tecnológicos

12.32 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Llevar a cabo investigaciones aplicadas sobre el uso de la tierra
con
el apoyo de instituciones de investigación locales;

b) Facilitar la comunicación y el intercambio periódico de información
y
experiencias, en los planos nacional, regional e interregional, entre los
funcionarios de divulgación y los investigadores;

c) Apoyar y fomentar la introducción y la utilización de tecnologías
para
la generación de fuentes sustitutivas de ingresos.

c) Desarrollo de los recursos humanos

12.33 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Capacitar a los miembros de las organizaciones rurales en técnicas
de
ordenación y a los agricultores y pastores en técnicas especiales, como las de
conservación de los suelos y el agua, la captación de agua, la
agrosilvicultura
y el riego en pequeña escala;

b) Capacitar a los agentes y funcionarios de divulgación en las
técnicas
de participación de la comunidad en la ordenación integrada de las tierras.

d) Aumento de la capacidad

12.34 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían crear y
mantener mecanismos que velaran por la integración en los planes y programas
sectoriales y nacionales de desarrollo de estrategias destinadas a mitigar la
pobreza de los habitantes de las tierras propensas a la desertificación.


D. Fomento de programas amplios de lucha contra la desertificación
e integración de esos programas en los planes nacionales de
desarrollo y en la planificación ecológica nacional

Bases para la acción

12.35 En algunos países en desarrollo afectados por la desertificación, el
proceso de desarrollo depende principalmente de la base de recursos naturales.

La interacción entre los sistemas sociales y los recursos de tierras hace
mucho
más complejo el problema, y por ello es preciso adoptar un enfoque integrado
de
la planificación y la ordenación de los recursos de tierras. Los planes de
lucha contra la desertificación y la sequía deberían abarcar los aspectos de
ordenación del medio ambiente y gestión del desarrollo, en conformidad con el
criterio de integración de los planes nacionales de desarrollo con los planes
nacionales de acción ecológica.

Objetivos

12.36 Los objetivos de esta área de programas son:

a) Fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales para
formular
programas apropiados de lucha contra la desertificación e integrarlos a la
planificación nacional del desarrollo;

b) Crear sistemas de planificación estratégica para el aprovechamiento,
la protección y la ordenación de los recursos naturales de las tierras secas e
integrarlos en los planes nacionales de desarrollo, así como en los planes
nacionales de lucha contra la desertificación y los planes de acción ecológica
en países propensos a la desertificación;

c) Iniciar un proceso a largo plazo de aplicación y vigilancia de
estrategias relacionadas con la ordenación de los recursos naturales;

d) Intensificar la cooperación regional e internacional en la lucha
contra la desertificación mediante, entre otras cosas, la adopción de
instrumentos jurídicos y de otra índole.

Actividades

a) Actividades de gestión

12.37 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Establecer o reforzar las direcciones nacionales y locales
encargadas
de la lucha contra la desertificación en los organismos de ejecución centrales
y
locales, así como comités o asociaciones locales de usuarios de tierras en
todas
las comunidades rurales afectadas, con miras a organizar una cooperación
activa
entre todas las partes interesadas, desde las bases mismas (agricultores y
pastores) hasta los más altos niveles de gobierno;

b) Formular planes nacionales de acción para combatir la
desertificación
y, según proceda, convertirlos en parte integrante de los planes nacionales de
desarrollo y de los planes nacionales de acción ecológica;

c) Aplicar políticas encaminadas a mejorar el uso de la tierra, ordenar
de manera apropiada las tierras comunes, proporcionar incentivos a los
pequeños
agricultores y pastores, hacer participar a la mujer y fomentar las
inversiones
privadas en el aprovechamiento de las tierras secas;

d) Asegurar la coordinación entre los ministerios y las instituciones
que
se ocupan de los programas de lucha contra la desertificación en los planos
nacional y local.

b) Datos e información

12.38 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían promover
entre
los países afectados el intercambio de información y la cooperación en materia
de planificación y programación nacionales, entre otras cosas mediante el
establecimiento de redes de información.
c) Cooperación y coordinación en los planos internacional y
regional

12.39 Las organizaciones internacionales, las instituciones financieras
multilaterales, las organizaciones no gubernamentales y los organismos
bilaterales pertinentes deberían fortalecer su cooperación en materia de
asistencia para la preparación de los programas de lucha contra la
desertificación y su integración en las estrategias nacionales de
planificación,
el establecimiento de un mecanismo nacional de coordinación y observación
sistemática y el establecimiento de redes regionales y mundiales de estos
planes
y mecanismos.

12.40 Se debería pedir a la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su
cuadragésimo séptimo período de sesiones, que establezca, bajo la égida de la
Asamblea, un comité intergubernamental de negociación encargado de elaborar
una
convención internacional para combatir la desertificación, en los países que
estén afectados por sequía grave o desertificación, particularmente en Africa,
con miras a finalizar tal convención para junio de 1994.

Medios de ejecución

a) Financiación y evaluación de los costos

12.41 La secretaría de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por
año (1993-2000) de ejecución de las actividades de este programa ascenderá a
unos 180 millones de dólares, incluidos alrededor de 90 millones de dólares
que
la comunidad internacional suministrará a título de donación o en condiciones
de
favor. Estas estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente y no han
sido objeto de examen por los gobiernos. Los costos reales y las condiciones
financieras, incluidas las no concesionarias, dependerán, entre otras cosas,
de
las estrategias y los programas específicos que los gobiernos decidan
ejecutar.

b) Medios científicos y tecnológicos

12.42 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Desarrollar e introducir tecnologías agrícolas y de pastoreo
apropiadas perfeccionadas y sostenibles que sean social y ecológicamente
aceptables y económicamente viables;

b) Emprender el estudio aplicado de la integración de las actividades
relativas al medio ambiente y al desarrollo en los planes nacionales de
desarrollo.

c) Desarrollo de los recursos humanos

12.43 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían organizar
grandes campañas nacionales de sensibilización y capacitación acerca de la
lucha
contra la desertificación en los países afectados utilizando los medios
nacionales de información existentes, las estructuras educacionales y los
servicios de extensión nuevos o reforzados. Podría asegurarse así el acceso
de
los habitantes a los conocimientos relativos a la desertificación y la sequía
y
a los planes nacionales de acción para combatir la desertificación.

d) Aumento de la capacidad

12.44 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían establecer y
mantener mecanismos que dispusieran la coordinación entre los ministerios e
instituciones sectoriales, entre ellas las instituciones locales y las
organizaciones no gubernamentales correspondientes, en la labor de integrar
los
programas de lucha contra la desertificación en los planes nacionales de
desarrollo y en los planes nacionales de acción ecológica.


E. Elaboración de planes amplios de preparación para la sequía
y de socorro en casos de sequía, así como de mecanismos de
autoayuda, para las zonas propensas a la sequía, y
formulación de programas para hacer frente al problema de
los refugiados ecológicos

Bases para la acción

12.45 La sequía, con distintos grados de frecuencia e intensidad, es un
fenómeno recurrente en gran parte del mundo en desarrollo, sobre todo en
Africa.
Aparte de las pérdidas humanas - se calcula que a mediados del decenio de 1980
unos 3 millones de personas perecieron a causa de la sequía en el Africa al
sur
del Sáhara - el costo económico de los desastres relacionados con la sequía es
también alto en términos de pérdidas de producción, desaprovechamiento de
insumos y desvío de los recursos destinados al desarrollo.

12.46 El funcionamiento de sistemas de alerta temprana para pronosticar la
sequía permitirá que se apliquen planes de preparación para la sequía. Con
planes integrados a nivel de explotación agrícola o de cuenca hidrográfica que
prevean, por ejemplo, estrategias sustitutivas de cultivo, la conservación del
suelo y del agua y la promoción de técnicas de captación de agua, se podría
realzar la capacidad de resistencia de la tierra a la sequía y se podrían
atender las necesidades básicas, lo que reduciría al mínimo el número de
refugiados ecológicos y la necesidad de un socorro de emergencia durante la
sequía. Al mismo tiempo, se deberían prever arreglos de emergencia para
suministrar socorro durante períodos de extrema escasez.

Objetivos

12.47 Los objetivos de esta área de programas son los siguientes:

a) Formular estrategias nacionales sobre planes a corto y largo plazo,
de
preparación para las épocas de sequía, con miras a reducir la vulnerabilidad
de
los sistemas de producción a la sequía;

b) Intensificar la corriente de información de alerta temprana que
reciben las autoridades y los usuarios de tierras, para que los países puedan
aplicar estrategias de intervención en casos de sequía;

c) Establecer planes de socorro para épocas de sequía y medios para
hacer
frente al problema de los refugiados por causas ecológicas e integrarlos en la
planificación del desarrollo a nivel nacional y regional.

Actividades

a) Actividades de gestión

12.48 En las zonas propensas a la sequía, los gobiernos al nivel que
corresponda y con el apoyo de las organizaciones regionales e internacionales
competentes, deberían:

a) Elaborar estrategias para hacer frente a la escasez nacional de
alimentos en los períodos de producción deficitaria. Esas estrategias
tendrían
por objeto resolver las cuestiones del almacenamiento y las reservas, las
importaciones, las instalaciones portuarias y el almacenamiento, el transporte
y
la distribución de alimentos;

b) Aumentar la capacidad nacional y regional en materia de
agrometeorología y de planificación de cultivos para casos de emergencia.
La agrometeorología vincula la frecuencia, el contenido y el alcance regional
de
los pronósticos meteorológicos con las necesidades de planificación de
cultivos
y extensión agrícola;

c) Preparar proyectos rurales para proporcionar empleos de corto plazo
en
las zonas rurales a los hogares afectados por la sequía. La pérdida de
ingresos
y del acceso a alimentos es una causa común de aflicción en las épocas de
sequía. Las obras rurales ayudan a los hogares pobres a generar los ingresos
que necesitan para comprar alimentos;

d) Establecer mecanismos de emergencia, cuando sea menester, para la
distribución de alimentos y piensos y el abastecimiento de agua;

e) Establecer mecanismos presupuestarios para el suministro inmediato
de
recursos para el socorro en casos de sequía;

f) Establecer redes de seguridad en beneficio de los hogares más
vulnerables.

b) Datos e información

12.49 Los gobiernos de los países afectados, al nivel que corresponda y con
el
apoyo de las organizaciones internacionales y regionales competentes,
deberían:

a) Realizar investigaciones sobre pronósticos estacionales a fin de
mejorar la planificación para casos de emergencia y las operaciones de socorro
y
facilitar la adopción de medidas preventivas a nivel de explotación agrícola
como, por ejemplo, la selección de variedades y prácticas agrícolas
apropiadas,
en épocas de sequía;

b) Apoyar la investigación aplicada sobre las formas de reducir la
pérdida de agua de los suelos y de aumentar la capacidad de absorción de agua
de
los suelos y sobre las técnicas de captación de agua en las zonas propensas a
la
sequía;

c) Reforzar los sistemas nacionales de alerta temprana haciendo
hincapié
en las esferas de la representación cartográfica de los riesgos, la
teleobservación, la construcción de modelos agrometeorológicos, las técnicas
integradas y multidisciplinarias de pronóstico de los cultivos y el análisis
computadorizado de la oferta y demanda de alimentos.

c) Cooperación y coordinación en los planos internacional y
regional

12.50 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Establecer una reserva de contingencia consistente en alimentos,
apoyo
logístico, personal y recursos financieros que permita una pronta reacción
internacional ante las situaciones de emergencia relacionadas con la sequía;

b) Prestar apoyo a los programas de la Organización Meteorológica
Mundial
(OMM) en materia de agrohidrología y meteorología del Programa del Centro
Regional de Formación y aplicación en Agrometeorología e Hidrología
Operacional
(AGRHYMET), los centros de vigilancia de la sequía y el Centro Africano de
Aplicaciones Meteorológicas para el Desarrollo (ACMAD), así como los esfuerzos
del Comité Interestatal Permanente de Lucha contra la Sequía en el Sahel
(CILSS)
y la Autoridad Intergubernamental de asuntos relacionados con la sequía y el
desarrollo;

c) Apoyar los programas de desarrollo de sistemas nacionales de alerta
temprana y los planes de asistencia para la seguridad alimentaria de la FAO y
de
otras organizaciones;

d) Reforzar y ampliar el alcance de los programas regionales y las
actividades de los órganos y organismos pertinentes de las Naciones Unidas,
como
el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Oficina del Coordinador de las
Naciones Unidas para el Socorro en Casos de Desastre (UNDRO) y la Oficina de
las
Naciones Unidas para la Región Sudanosaheliana (ONURS), así como de las
organizaciones no gubernamentales, destinadas a mitigar los efectos de la
sequía
y las situaciones de emergencia.

Medios de ejecución

a) Financiación y evaluación de los costos

12.51 La secretaría de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por
año (1993-2000) de ejecución de las actividades de este programa ascenderá a
unos 1.200 millones de dólares, incluidos alrededor de 1.100 millones de
dólares
que la comunidad internacional suministrará a título de donación o en
condiciones de favor. Estas estimaciones son indicativas y aproximadas
únicamente y no han sido objeto de examen por los gobiernos. Los costos
reales
y las condiciones financieras, incluidas las no concesionarias, dependerán
entre
otras cosas, de las estrategias y los programas específicos que los gobiernos
decidan ejecutar.

b) Medios científicos y tecnológicos

12.52 Los gobiernos al nivel que corresponda y las comunidades propensas a la
sequía, con el apoyo de las organizaciones regionales e internacionales
competentes, deberían:

a) Utilizar los mecanismos tradicionales de lucha contra el hambre como
medio de encauzar la asistencia destinada al socorro y el desarrollo;

b) Fomentar y desarrollar la investigación interdisciplinaria en los
planos nacional, regional y local y los medios de capacitación para la
aplicación de estrategias de prevención de la sequía.

c) Desarrollo de los recursos humanos

12.53 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Promover la capacitación de los encargados de adoptar decisiones y
los
usuarios de tierras en la utilización efectiva de la información procedente de
los sistemas de alerta temprana;

b) Fomentar los medios de investigación y de capacitación en el plano
nacional para determinar los efectos de la sequía y elaborar metodologías para
pronosticar el fenómeno.

d) Aumento de la capacidad

12.54 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Mejorar y mantener mecanismos dotados de personal, equipo y recursos
financieros suficientes para vigilar los parámetros de la sequía con el fin de
tomar medidas preventivas en los planos regional, nacional y local;

b) Establecer vínculos interministeriales y dependencias de
coordinación
para la vigilancia de la sequía, la evaluación de sus repercusiones y la
administración de los planes de socorro para casos de sequía.


F. Fomento y promoción de la participación popular y la educación
sobre el medio ambiente, con especial hincapié en las medidas
contra la desertificación y las actividades para hacer frente
a los efectos de la sequía

Bases para la acción

12.55 La experiencia adquirida hasta la fecha con los aciertos y fracasos de
los programas y proyectos señala la necesidad de que la población apoye el
mantenimiento de las actividades relacionadas con la lucha contra la
desertificación y la sequía. Ahora bien, es menester no limitarse al ideal
teórico de la participación popular y poner empeño en lograr una participación
real y activa de la población basada en el concepto de asociación, que entraña
la responsabilidad compartida y el mutuo interés de todas las partes. En ese
contexto, esta área de programas debería considerarse como un componente
esencial de apoyo de todas las actividades de lucha contra la desertificación
o
relacionadas con la sequía.

Objetivos

12.56 Los objetivos de esta área de programas son los siguientes:

a) Aumentar la conciencia pública sobre las cuestiones de
desertificación
y sequía, y los conocimientos respectivos, entre otras cosas integrando la
educación sobre el medio ambiente en los programas de enseñanza de las
escuelas
primarias y secundarias;

b) Establecer y fomentar el establecimiento de verdaderas asociaciones
entre las autoridades de gobierno, en los planos tanto nacional como local,
otros organismos de ejecución, las organizaciones no gubernamentales y los
usuarios de tierras asoladas por la sequía y la desertificación, asignando a
los
usuarios de tierras una función de responsabilidad en los procesos de
planificación y ejecución, a fin de que deriven plenos beneficios de los
proyectos de desarrollo;

c) Velar por que los participantes en esa asociación comprendan las
necesidades, los objetivos y los puntos de vista de cada cual utilizando
medios
diversos, como la capacitación, la sensibilización de la opinión pública y el
diálogo franco;

d) Prestar asistencia a las comunidades locales en sus esfuerzos de
lucha
contra la desertificación y valerse de los conocimientos y la experiencia de
las
poblaciones afectadas asegurando la plena participación de la mujer y de las
poblaciones indígenas.

Actividades

a) Actividades de gestión

12.57 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Adoptar políticas y establecer estructuras administrativas
para una mayor descentralización del proceso de adopción de decisiones y
ejecución;

b) Establecer y utilizar mecanismos para la consulta y la participación
de los usuarios de tierras y para aumentar la capacidad de determinar las
medidas que se deben tomar o de contribuir a la determinación y planificación
de
esas medidas a nivel popular;

c) Definir los objetivos concretos de los programas o proyectos en
cooperación con las comunidades locales; elaborar planes de gestión en el
plano
local con los que se puedan medir los progresos alcanzados, lo que permitiría
contar con un medio para modificar el concepto general del proyecto o cambiar
las prácticas de gestión, según proceda;

d) Introducir medidas legislativas, institucionales o de organización y
financieras para asegurar la participación de los usuarios y su acceso a los
recursos de tierras;

e) Establecer o ampliar las condiciones que propicien la prestación de
servicios, como sistemas de crédito y centros de comercialización para las
poblaciones rurales;

f) Elaborar programas de capacitación para aumentar el nivel de
instrucción y participación de la población, sobre todo de las mujeres y de
los
grupos indígenas, mediante, entre otras cosas, la alfabetización y el
desarrollo
de especialidades técnicas;

g) Crear sistemas bancarios en las zonas rurales para facilitar el
acceso
al crédito por parte de la población rural, sobre todo de las mujeres y de los
grupos indígenas, y fomentar el ahorro rural;

h) Adoptar políticas apropiadas para estimular las inversiones privadas
y
públicas.

b) Datos e información

12.58 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Examinar, generar y difundir información con desglose por sexo y
conocimientos prácticos y técnicos en todos los niveles acerca de la manera de
organizar y fomentar la participación popular;

b) Acelerar el perfeccionamiento de los conocimientos tecnológicos
especializados, haciendo hincapié en la tecnología apropiada e intermedia;

c) Difundir los conocimientos acerca de los resultados de la
investigación aplicada a cuestiones relacionadas con los suelos y los recursos
hídricos, las variedades apropiadas, las técnicas agrícolas y los
conocimientos
tecnológicos.

c) Cooperación y coordinación en los planos internacional y regional

12.59 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Elaborar programas de apoyo a las organizaciones regionales, como
el CILSS, la Autoridad Intergubernamental de asuntos relacionados con la
sequía
y el desarrollo, la Conferencia de Coordinación del Desarrollo del Africa
Meridional (SADCC), la Unión del Magreb Arabe y otras organizaciones
intergubernamentales de Africa y otras partes del mundo para consolidar
los programas de divulgación y lograr que aumente la participación de
las organizaciones no gubernamentales conjuntamente con las poblaciones
rurales;

b) Crear mecanismos que faciliten la cooperación en materia de
tecnología
y promover esa cooperación como elemento de toda la asistencia externa y de
las
actividades relacionadas con proyectos de asistencia técnica en los sectores
público y privado;

c) Fomentar la colaboración entre diferentes participantes en los
programas sobre el medio ambiente y el desarrollo;

d) Estimular la creación de estructuras de organización representativas
para promover y mantener la cooperación entre organizaciones.

Medios de ejecución

a) Financiación y evaluación de los costos

12.60 La secretaría de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por
año (1993-2000) de ejecución de las actividades de este programa ascenderá a
unos 1.000 millones de dólares, incluidos alrededor de 500 millones de dólares
que la comunidad internacional suministrará a título de donación o en
condiciones de favor. Estas estimaciones son indicativas y aproximadas
únicamente y no han sido objeto de examen por los gobiernos. Los costos
reales
y las condiciones financieras, incluidas las no concesionarias, dependerán,
entre otras cosas, de las estrategias y los programas específicos que los
gobiernos decidan ejecutar.

b) Medios científicos y tecnológicos

12.61 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían promover el
desarrollo de los conocimientos técnicos nacionales y la transferencia de
tecnología.

c) Desarrollo de los recursos humanos

12.62 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían:

a) Apoyar o fortalecer las instituciones encargadas de la instrucción
pública, incluidos los medios de información locales, las escuelas y los
grupos
comunitarios;

b) Aumentar el nivel de instrucción pública.

d) Aumento de la capacidad

12.63 Los gobiernos, al nivel que corresponda y con el apoyo de las
organizaciones internacionales y regionales competentes, deberían alentar a
los
miembros de las organizaciones rurales locales, así como formar y nombrar a un
mayor número de funcionarios de extensión que trabajen en el plano local.
.
2006 Calendar photography

Girl in Wadi Hadramaut, Yemen

Cactus at Pinacate Volcano, Mexico

Dunes in Tassili du Hoggar, Algeria

Market of Samarkand, Uzbekistan

After a bushfire, W.W., Australia

Camels in Archi, Ennedi Mountains, Chad

Flower in the Mountain Rain Forest, Nepal

Women with water, Rajasthan, India

Tree at Makgadikgadik Pan, Bostwana

Souk in Assuan, Egypt

Railway Line in Atacama, Chile

Bus at Sunset, United States of America

Tuareg Nomads in Sahara, Mali

Coffee beans, Uganda

 

 

La Lucha Contra la Desertificación
Un Glosario

 

El presente glosario contiene algunas de las siglas y del vocabulario especializado que probablemente encontrarán los participantes y los observadores de la COP.

Agenda - Programa de trabajo que adopta la Conferencia de las Partes con el fin de orientar su trabajo; la Agenda Anotada contiene una explicación más detallada de cada uno de sus componentes.

Anexos regionales - La convención incluye cinco Anexos Regionales sobre aplicación del Tratado en África, Asia, Latinoamérica y el Caribe, el Mediterráneo del Norte, y Europa Central y Oriental. Estos anexos contienen elementos relativos a la preparación de programas de acción, a su enfoque y contenido exactos para las regiones y subregiones específicas, de acuerdo con los factores socioeconómicos, geográficos y climáticos respectivos.

Autoridad Intergubernamental de Desarrollo (AIGD) - Creada en 1986, la AIGD es una Organización Intergubernamental Subregional que, entre otras atribuciones, da asistencia a los países de África Oriental con el fin de aplicar la convención. Los miembros de la AIGD incluyen a Djibouti, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán, Uganda y Eritrea.

Comité Conjunto - Grupo de Trabajo creado por la Conferencia de las Partes para facilitar las discusiones sobre asuntos específicos. Cuando el Comité termina su labor, entrega los textos de conclusión a la COP con el fin de concluírlos y aprobarlos durante una sesión plenaria.

Comité de Ciencia y Tecnología (CST) - Grupo dependiente de la Convención, cuya función es aconsejar a la Conferencia de las Partes en asuntos científicos y técnicos sobre la lucha contra la desertificación. El Comité de Ciencia y Tecnología elige su propia Mesa Directiva.

Comité de Revisión de la Aplicación de la Convención (CRIC) - Fue creado por la COP 5, en 2001, como organismo dependiente, encargado de revisar y analizar los informes nacionales destinados a la COP en los que se describe el estado de la aplicación de la Convención por parte de las partes y los observadores, con el fin de mejorar la coherencia, la efectividad y el impacto de las políticas y de los programas destinados a restaurar el equilibrio agro-ecológico de las tierras áridas. Se reúne anualmente a partir de 2002. Sus términos de referencia serán revisados por parte de la COP 7 a más tardar en 2005.

Comité Interestatal Permanente para el Control de la Sequía en el SAHEL (CILSS) - Creado en 1973, el CILSS es un Organismo Intergubernamental Subregional que tiene como objetivo, entre otros, ayudar a los países de África Occidental para la aplicación de la Convención. Los miembros incluyen a Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Gambia, Guinea Bissau, Malí, Mauritania, Níger y Senegal.

Comité Intergubernamental de Negociación sobre la Desertificación (CIND) - El CIND fue creado (Resolución 47/188 de la Asamblea General) a comienzos de 1993, como Organismo Auxiliar de la Asamblea General de Naciones Unidas, y se le dio un mandato para negociar la convención. Celebró diez reuniones y preparó la organización de la primera sesión de la Conferencia de las Partes de la UNCCD (COP-1). Terminó su labor en agosto de 1997.

Componente de la Agenda - Asunto específico indicado en la Agenda, del cual se tratará en una determinada reunión.

Comunidad de Desarrollo para el África Meridional (SADC) - Constituida en 1980, la SADC es una Organización Intergubernamental Subregional que, entre otros objetivos, contribuye a la aplicación de la Convención en los países sudafricanos. Sus miembros incluyen a Angola, Botsuana, la República Democrática del Congo, Lesoto, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Seychelles, Sudáfrica, Swazilandia, Tanzania, Zambia y Zimbabue.

Comunidades Europeas (CE) - La expresión Comunidades Europeas es una designación colectiva para la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA) fundada en 1951, para la Comunidad Económica Europea (CEE) y para la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM o CEEA), fundadas en 1957. La Unión Europea, creada mediante el tratado de Maastricht (1993) no hizo desaparecer las Comunidades Europeas. Constituyen su marco institucional. La Unión sigue estando basada en las Comunidades, a las que se agregan las políticas y las formas de cooperación puestas en vigor por dicho tratado. La Unión Europea es parte de la Convención. Sin embargo, no posee voto independiente de los que corresponden a sus miembros. Los Estados Miembros de la Unión Europea asisten como grupo a la COP.

Conferencia de las Partes (CP) - El organismo de dirección, y autoridad soberana en materia de decisiones de las Partes de la Convención. La primera sesión de la COP de la UNCCD se celebró en Roma, Italia, entre el 29 de septiembre y el 10 de octubre de 1997; la segunda en Dakar, Senegal, entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre de 1998; la tercera en Recife, Brasil, entre el 15 y el 26 de noviembre de 1996; la cuarta en Bonn, Alemania, entre el 11 y el 22 de diciembre de 2000; la quinta en Ginebra, Suiza, entre el 1 y el 12 de octubre de 2001.

Consenso - Acuerdo sobre un punto específico, que puede ser adoptado por consenso en vez de someterlo a votación, cuando ninguna de las delegaciones emite objeciones específicas.

Corchetes - Se usan durante las negociaciones para indicar que cierta porción de un texto está abierta al debate pero no ha sido aún objeto de acuerdo.

Decisión - Acuerdo formal durante la Sesión Plenaria, sobre el trabajo de la COP.

Delegación Nacional - Uno o más delegados facultados para representar a su gobierno y negociar en su nombre.

Desarrollo sostenible - Las políticas de desarrollo que llenan las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para llenar las suyas.

Desertificación - Degradación de la tierra en las áreas áridas, semi áridas y secas subhúmedas, resultado de diversos factores, incluyendo las variaciones climáticas y las actividades humanas.

Documentación del debate (CRP) - Un conjunto de documentos para la sesión que contienen las nuevas propuestas o los resultados del trabajo de las sesiones, para ser usados durante éstas.

Documentos - La documentación oficial de las reuniones se lleva al sitio web a medida que se pone a disposición. Los documentos para la sesión se distribuyen localmente, y pueden incluir CRPs y documentos oficiosos. Los documentos informales con frecuencia se distribuyen fuera de la sala de reunión por las Partes o por los observadores.

Documentos No Oficiales - Se distribuyen de manera informal para facilitar las negociaciones. Carecen de cualquier símbolo que los identifique como documento oficial, aunque pueden llevar un número de identificación o el nombre de los autores.

Enfoque de abajo hacia arriba - La Convención de Naciones Unidas para combatir la desertificación promueve un enfoque innovador, que realza la participación e implicación completa de las poblaciones y de las comunidades afectadas, por ejemplo la sociedad civil y las Organizaciones No Gubernamentales, en el proceso de la aplicación de la UNCCD.

Firma - Mediante su firma el Jefe de Estado o de Gobierno, el Ministro de Relaciones Exteriores u otro funcionario oficial designado indica que su país está de acuerdo con el texto aprobado de un tratado, así como su intención de formar parte de él.

Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMMA) - El Fondo Mundial para el Medio Ambiente fue creado por el Banco Mundial, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (PMNU) en 1990. Tiene a su cargo del mecanismo financiero de las convenciones de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CNUCC) y sobre Biodiversidad (CNUBD). El FMMA fue creado con el fin de canalizar los donativos y los fondos de concesión a los países en desarrollo para financiar el aumento del costo de los programas, proyectos y actividades destinadas a proteger el medio ambiente a nivel mundial. Pueden ser financiados los proyectos de lucha contra la desertificación centrados en el cambio climático, la biodiversidad, la reducción de la capa de ozono y las aguas internacionales. El GEF debe convertirse en el mecanismo financiero de la UNCDD una vez que las modalidades de operación hayan sido aprobadas por el Consejo del GEF, y tales decisiones por la COP, en 2003.

Grupo de Contacto Informal - Por instrucciones del Presidente o del Presidente de Sesión, los Delegados pueden reunirse en privado con el fin de discutir puntos específicos, buscando un acuerdo de los diversos puntos de vistas, llegar a un compromiso y elaborar una propuesta, con frecuencia en forma de texto escrito.

Grupo de los 77 y China - El G-77 fue fundado en 1967 bajo los auspicios de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo ( (UNCTAD). Busca armonizar las posiciones de negociación de sus 133 miembros, países en desarrollo.

Grupos Regionales - Dentro del contexto de la UNCCD, cinco grupos regionales se reúnen independientemente para debatir los asuntos y nombrar a los miembros de la Mesa Directiva y otros dignatarios. Estos grupos son África, Asia, Europa Oriental, Latinoamérica y el Caribe (GRULAC) y el grupo de Europa Occidental y Otros (WEOG).

Informes - Cada Estado Miembro comunica a la Conferencia de las Partes, para ser considerados durante sus sesiones ordinarias, los informes sobre las medidas que haya tomado para la aplicación de la Convención. Los Estados Miembros afectados dan una descripción de las estrategias adoptadas y demás información pertinente. Los Estados Miembros desarrollados informan sobre las medidas tomadas para dar asistencia durante la elaboración y la puesta en práctica de los programas de acción.

Interesado - Las personas o las instituciones (públicas y privadas) interesadas y que participan en los procesos y actividades relacionadas con la UNCCD.

JUSCANZ - Algunos países industrializados ajenos a la Unión Europea que se reúnen como grupo para debatir de diversas cuestiones. Este grupo originalmente estaba compuesto por el Japón, los Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Igualmente pueden asistir a las reuniones Islandia, México y la República de Corea.

Mecanismo Global (MG) - Creado por aplicación de la convención, el MG está encargado de la promoción de las acciones destindas a movilizar y canalizar recursos financieros sustanciales, incluyendo la transferencia de tecnología, sobre la base de donativos y/o concesiones, u otros términos, a las partes afectadas a que sean países en desarrollo. El mecanismo global tiene su sede en Roma, dentro del seno del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) y, y funciona bajo la autoridad y la guía de la Conferencia de las Partes.

Mesa Directiva - Organismo responsable de dirigir el trabajo de la COP. Sus miembros son delegados elegidos por cada uno de los cinco grupos regionales. La Mesa Directiva está compuesta por el Presidente, nueve Vicepresidentes, y el Presidente del Comité de Ciencia y Tecnología.

OAU - La Organización de la Unidad Africana fue creada en 1963 para promover el autogobierno, el respeto de las fronteras territoriales y el progreso social en todo el continente africano. Pueden ser miembros todos los países africanos independientes.

Observadores - Un Estado (o una Organización de Integración Económica Regional) que aún no se ha hecho parte de la Convención. Las Agencias de Naciones Unidas y las Organizaciones No Gubernamentales y locales pueden también participar como observadores, sometiéndose a las reglas de procedimiento de la Conferencia de las Partes.

OCDE - La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico se creó en 1961, como sucesora de la Organización para la Cooperación Económica Europea (OCEE). Actualmente cuenta treinta Estados Miembros que incluyen a Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República de Corea, República Eslovaca, Suecia, Suiza, Turquía.

Organismo nacional de coordinación (NCB) - Los Estados Miembros afectados pueden establecer un Organismo de Coordinación Nacional provisto de un Comité de Dirección multidisciplinario. Su papel es coordinar la formulación y la aplicación de los Programas Nacionales de Acción, así como movilizar los recursos nacionales e internacionales.

Organizaciones No Gubernamentales (ONG) - Muchas ONG interesadas asisten a las reuniones intergubernamentales como observadores con el fin de intentar actuar con los delegados y la prensa, y suministrar información. Dentro de los procesos de la UNCCD, disponen como mínimo de un espacio de dos sesiones de medio día durante la plenaria de la COP. Las OGN deben carecer de ánimo de lucro, y pueden ser grupos medioambientales, instituciones de investigación o grupos empresariales.

Países con economías en transición (EIT) - Los países de Europa Central y Oriental y las antiguas repúblicas de la Unión Soviética que se encuentran en transición hacia una economía de mercado.

Países/Áreas afectadas - De acuerdo con los estimativos de las Naciones Unidas de 1992, más de 110 países de todos los continentes se ven afectados por la desertificación, que se define como el deterioro del suelo en las regiones áridas, semi áridas y/o secas subhúmedas.

Panel ad-hoc - La Conferencia de las Partes puede nombrar paneles ad-hoc por recomendación del Comité de Ciencia y Tecnología (CST), cuya misión es dar asesoría e información sobre asuntos específicos, relativos a cuestiones científicas y técnicas. Sus miembros son expertos, que serán seleccionados de una lista de peritos nombrados por los Gobiernos, teniendo en cuenta la necesidad de un enfoque multidisciplinario y de una amplia representación geográfica.

Parte - Un Estado o una Organización de Integración Económica Regional (como la CE), que se obliga a regirse por la Convención, y para la cual la CCD haya entrado en vigor.

Pautas e indicadores - Datos científicos utilizados para el monitoreo del estado de desertificación y para dar asistencia a la Conferencia de las Partes para evaluar y estimar la efectividad de los esfuerzos nacionales de aplicación de la Convención.

Plenaria - Reunión abierta de la Conferencia Completa de las Partes, en la que se adoptan formalmente las decisiones.

Presidente - Los gobiernos participantes eligen un Presidente (de la COP) o Presidente de Sesión (de la COW y el CST) entre los delegados. El Presidente o Presidente de Sesión es responsable de buscar los medios de llegar a acuerdos, y normalmente su período se extiende hasta la siguiente COP.

Programa de Desarrollo de Área Local (PDAL) - Los PDALs otorgan un papel determinante a las comunidades locales, a la descentralización y a las microiniciativas, como clave para elaborar y poner en marcha actividades de desarrollo sostenible. Estas actividades deben estar totalmente integradas dentro de Programas Nacionales de Acción, incluir preocupaciones medioambientales y socioeconómicas, y estar destinadas a mejorar el nivel de vida de las poblaciones en las áreas afectadas por la desertificación.

Programa Nacional de Acción (PNA) - Los Programas Nacionales de Acción constituyen el alma de la Convención y son la base conceptual y legal para su aplicación a nivel nacional y local. Su finalidad es identificar los factores que contribuyen a la desertificación y las medidas prácticas necesarias para combatirla y mitigar los efectos de la sequía. La Convención dispone que los países afectados los elaboren y los apliquen con la participación total de las comunidades locales y de todos los interesados. Además, deben estar completamente integrados con los otros programas de desarrollo.

Programas de acción subregional (PASR) - Creados mediante consulta con los países de la subregión, los PASR pueden contribuir a armonizar y a reforzar los Programas Nacionales de acción. Ejemplos de subregión son África Occidental y Asia Meridional. Ver también Programa de Acción Regional.

Puesta en vigor - Generalmente los acuerdos multilaterales no son obligatorios hasta que hayan sido ratificados por un determinado número de países. La UNCCD requería 50 ratificaciones y se puso en vigor el 26 de diciembre de 1996. En la misma forma, la Convención indica que se pondrá en vigor en relación con una parte determinada, 90 días después de que dicha parte haya depositado el instrumento de ratificación o accesión correspondiente.

Punto Focal - un representante de cada país se desempeña como punto focal para la convención, con el fin de establecer el enlace con la Secretaría y dar asistencia al trabajo entre una sesión y la siguiente. Los puntos focales deben distinguirse de los Jefes de Delegación oficialmente acreditados ante la COP.

Ratificación - Después de firmar un tratado, los países deben ratificarlo, frecuentemente mediante la aprobación por su parlamento o legislatura. Este proceso implica no solamente una expresión de interés, tal como lo indica la firma, sino también la transformación de los principios y las obligaciones del tratado en ley nacional. El instrumento de ratificación debe depositarse ante el Depositario quien, en el caso de la CCD, es el Secretario General de las Naciones Unidas. El país accederá a la categoría de Parte de la Convención al vencimiento de un período de 90 días después de haber depositado el instrumento de ratificación.

Red de Programas Temáticos (TPN) / Red de Cooperación Regional - Redes constituidas a nivel regional por los Estados Miembros afectados con el fin de tratar temas específicos pertinentes dentro del marco de la aplicación de la UNCCD. En especial, la región asiática está trabajando en seis RPT (las siguientes han sido ya iniciadas: RPT para el Monitoreo y Evaluación de la Desertificación; para la Agrosilvicultura y Conservación de los Suelos; para Gestión de Pastos y Fijación de las Dunas de Arena; para la Gestión de Recursos Hídricos con Fines Agrícolas en las Areas Aridas, Semiáridas y Secas Subhúmedas, etc.); la región África igualmente está trabajando en seis RPT (redes para Gestión Integrada de Cuencas Lacustres, Fluviales e Hidrogeológicas; Promoción de la Agrosilvicultura y Conservación de Suelos; Uso Racional de las Praderas y Promoción del Desarrollo del Cultivo de Piensos; Monitoreo Ecológico; Levantamiento de Mapas de Recursos Naturales; Sistemas de Detección Remota y Alerta Precoz; Promoción de Tecnologías y Fuentes de energía Nuevas y Renovables; Promoción de Sistemas de Cultivo Sostenibles).

Regiones áridas, semi áridas y/o secas subhúmedas - Áreas distintas de las regiones polares y subpolares, en las cuales el coeficiente de precipitación anual, respecto de la evapotranspiración potencial, se encuentra dentro de la gama de 0,05 hasta 0,65. Reglas de Procedimiento - Las reglas que gobiernan la organización y los procedimientos de una COP u otro organismo dependiente, incluyendo los procedimientos para la toma de decisiones, la votación y la participación.

Réseau International d'ONG sur la Désertification (RIOD) (Red Internacional de ONG sobre la desertificación) - Es la sigla en idioma francés de una red mundial de Organizaciones No Gubernamentales para el intercambio de información y de experiencias relativas a la actividades destinadas a aplicar la Convención.

Reuniones y sesiones - Cada sesión de la COP está dividida en un cierto número de reuniones. Las reuniones se celebran entre las 10 AM y la 1 PM, y entre las 3 PM y las 6 PM. Las sesiones generalmente duran diez días hábiles.

Secretaría de la UNCCD - El Secretario Ejecutivo y su equipo son responsables de los servicios necesarios para la COP, incluyendo la elaboración de documentos y la programación de reuniones. La secretaría de la CCD se encuentra vinculada institucionalmente a las Naciones Unidas.

Sede - Desde 1999, la sede de la Secretaría Permanente de la UNCCD está en Bonn, Alemania.

Seminario Nacional de Toma de Conciencia (NAS) - La Convención hace énfasis en la necesidad de desarrollar la conciencia pública y la participación integral de todos los interesados en el proceso de elaboración de los Programas Nacionales de Acción. Dentro de este marco, pueden organizarse seminarios nacionales con el fin de estimular una amplia participación en el desarrollo y la aplicación de los Programas de Acción Nacionales por parte de los sectores público y privado, las comunidades locales, las Organizaciones No Gubernamentales, etc.

Sequía - Fenómeno que ocurre en forma natural y que se produce cuando la precipitación es significativamente inferior a los niveles normalmente registrados, produciendo desequilibrios hidrológicos severos que afectan en forma adversa los sistemas de producción de recursos agrícolas.

UNCED - La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, igualmente conocida como la Cumbre de la Tierra de Río, que se reunió en Río de Janeiro en 1992. Concluyó con la recomendación de un enfoque nuevo e integrado del problema de la desertificación, haciendo énfasis en las acciones que promueven el desarrollo sostenible. Recomendó que la Asamblea General de Naciones Unidas establezca un Comité de Negociación Intergubernamental con el fin de preparar, para junio de 1994, una Convención de Naciones Unidas para combatir la desertificación.

Unidades de Coordinación Regional (UCR) - Los Estados Miembros afectados deben coordinar la preparación, negociación y puesta en práctica de los Programas de Acción Nacionales, Subregionales y Regionales. Con este fin, pueden elaborar un mecanismo de coordinación con el fin de facilitar, por ejemplo, el intercambio de información, el desarrollo de redes temáticas, la promoción de la cooperación.

Unión del Maghreb Árabe (UMA) - Creada en 1989, la UMA es una Organización Intergubernamental Subregional que, entre otras funciones, da asistencia a los países del norte de África para la implementación de la Convención. Los miembros de la UMA incluyen a Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez.

 

http://www.unccd.int/convention/menu.php

 

 

Fichas Informativas sobre UNCCD

Introducción a la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación

La Convención ofrece nuevas esperanzas para luchar contra la desertificación. En los últimos dos decenios el problema de la degradación de tierras en las regiones de tierras secas ha seguido empeorando. La Convención promueve un nuevo método para gestionar los ecosistemas de tierras secas y, lo que tiene igual importancia, administrar las aportaciones de ayuda al desarrollo.

La desertificación está causada por la variabilidad climática y por las actividades humanas. En el pasado las tierras secas se recuperaban con facilidad después de sequías y períodos secos prolongados; sin embargo, en las circunstancias actuales de la vida moderna, a menos de que se gestionen de forma sostenible, las tierras secas tienden a perder rápidamente su productividad biológica y económica. En la actualidad, las tierras secas de todos los continentes se están degradando como consecuencia del sobrecultivo, el pastoreo excesivo, la deforestación, y las prácticas inadecuadas de riego, y esa explotación excesiva obedece generalmente a causas económicas y sociales, a la ignorancia, a las guerras y a las sequías. (Véase la ficha informativa 2.)

La desertificación socava la productividad de la tierra y contribuye al aumento de la pobreza. Las primeras víctimas de la desertificación son los recursos básicos (por ejemplo, la superficie fértil de la tierra, el manto vegetal, y los cultivos sanos). Los habitantes mismos empiezan a sufrir las consecuencias cuando los suministros de alimentos y agua comienzan a escasear, y en los casos extremos experimentan hambrunas, migraciones en masa y pérdidas económicas ingentes. Más de 250 millones de personas se hallan directamente afectadas por la desertificación, y alrededor de 1.000 millones están amenazadas por ella. (Véase la ficha informativa 3.)

La Convención de Lucha contra la Desertificación se está aplicando mediante la adopción de programas de acción. Estos programas, que son el principio motor de la Convención, abordan a nivel nacional las causas fundamentales de la desertificación y la sequía, y determinan las medidas que será necesario adoptar para impedir que ocurran e invertir la tendencia. Los programas nacionales se pueden complementar con programas a nivel subregional y regional, en particular cuando se trate de recursos transfronterizos como lagos y ríos. Los programas de acción se detallan en los cinco anexos de aplicación regional a la Convención, a saber, para África, Asia, América Latina y el Caribe, el Mediterráneo norte, y Europa central y oriental. (Véase la ficha informativa 4.)

La Convención promete reorganizar en forma tangible el proceso de ayuda internacional. La Convención procura impulsar la participación de países y organismos donantes y naciones beneficiarias dentro de un nuevo marco de asociación. Los papeles respectivos de donantes y beneficiarios se definen en acuerdos de asociación concertados mediante un proceso consultivo. El objetivo que se persigue es garantizar una mejor coordinación de los programas de financiación; velar por que la adjudicación de los recursos financieros se base en las necesidades de los países afectados; que los donantes puedan cerciorarse de que sus fondos se empleen correctamente; y que los destinatarios obtengan el mayor beneficio posible de los recursos disponibles. (Véase la ficha informativa 5.)

Otro cambio radical es la importancia que la Convención da a un método "de abajo hacia arriba" con una amplia participación local en la toma de decisiones. Tradicionalmente, las comunidades locales han sido participantes relativamente pasivos en los proyectos de desarrollo; ahora la Convención los pone en un plano de igualdad con otros actores en el proceso de desarrollo. Las comunidades y sus autoridades, así como organizaciones no gubernamentales, expertos y funcionarios de gobierno, trabajan en forma mancomunada en la formulación de los programas de acción. Para que este innovador y complicado proceso funcione, puede ser necesario organizar campañas de sensibilización a fin de informar al público de las nuevas oportunidades que ofrece la Convención. (Véase la ficha informativa 6.)

La ciencia y la tecnología son elementos vitales en la lucha contra la desertificación. El Comité de Ciencia y Tecnología, establecido en el marco de la Convención, promueve la cooperación tecnológica y científica entre instituciones nacionales, subregionales y regionales mediante la recopilación de datos, el análisis y el examen, así como la aportación de conocimientos y de asesoramiento científico al día. La degradación de tierras puede minimizarse tanto con las tecnologías nuevas como con las tradicionales, desde la vigilancia por satélite hasta el abancalamiento de laderas escarpadas. La ciencia y la tecnología deben satisfacer las necesidades reales de las personas, y la Convención alienta a los investigadores de todo el mundo a unir sus aptitudes con este cometido. (Véase la ficha informativa 7.)

Los recursos financieros han de encauzarse e invertirse de forma más eficaz. La mayor parte de la financiación se obtiene en los propios países afectados, pero los programas bilaterales de asistencia y los organismos internacionales también aportan sumas considerables. Se ha establecido un mecanismo mundial con objeto de fomentar la movilización de recursos financieros, y se alentará asimismo a la búsqueda de fuentes de financiamiento innovadoras, incluidos los canjes de deuda y la financiación del sector privado. Además, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, dotado de miles de millones de dólares, está considerando la posibilidad de incluir la degradación de las tierras (desforestación y desertificación) en su lista de áreas de atención (en la actualidad, cuatro: diversidad biológica, cambio climático, aguas internacionales y agotamiento del ozono). (Véase la ficha informativa 8.)

La Convención crea un número de instituciones y procedimientos para orientar la acción internacional. La Convención entró en vigor el 26 de diciembre de 1996, tres meses después de su quincuagésima ratificación. A enero de 2002, la habían ratificado o se habían adherido a ella 178 países, más la Unión Europea. El órgano supremo de la Convención es la Conferencia de las Partes (CP), que incorpora a los gobiernos que la han ratificado y a las organizaciones de integración económica regional. Para su labor, cuenta con la asistencia de dos órganos subsidiarios, un Comité de Ciencia y Tecnología, y un Comité de examen de la aplicación de la Convención. Hasta el año 2001, la CP celebró cinco períodos de sesiones, el primero de los cuales tuvo lugar en Roma en octubre de 1997. La CP seguirá reuniéndose bienalmente en el futuro. (Véase la ficha informativa 9.)

La desertificación es ante todo un problema de desarrollo sostenible. Es una cuestión de pobreza y bienestar humano, así como de preservación del medio ambiente. Los problemas sociales y económicos, como la seguridad de los alimentos, las migraciones y la estabilidad política, están estrechamente relacionados con la degradación de tierras y la sequía. Lo mismo cabe decir de otras cuestiones ambientales, como el cambio climático, la pérdida de diversidad biológica y el abastecimiento de agua dulce. La Convención pone de relieve la necesidad de coordinar con estos problemas conexos los esfuerzos de investigación y los programas de acción en la lucha contra la desertificación. (Véase la ficha informativa 10.)

Causas de la desecación

La desertificación es la degradación de las tierras secas. Este proceso consiste en la pérdida de la productividad y complejidad biológica o económica de las tierras agrícolas, los pastizales y las regiones forestadas, y se debe principalmente a la variabilidad climática y las actividades no sostenibles del hombre. Las formas más . comunes de utilización no sostenible de la tierra son el sobré cultivo, el pastoreo excesivo, la deforestación y las prácticas inadecuadas de riego. El 70 por ciento de las tierras secas de todo el mundo (con excepción de los desiertos hiperáridos), o sea 3.600 millones de hectáreas, están degradadas. A pesar de que la sequía se asocia a menudo con la degradación de tierras, es un fenómeno natural que ocurre cuando durante mucho tiempo se registran lluvias muy por debajo de los niveles normales.

Las tierras secas se adaptan rápidamente a las fluctuaciones climáticas. Por definición, las tierras secas tienen abastecimientos limitados de agua dulce. Las precipitaciones pueden variar en forma considerable en el curso de un año y, además de estas variaciones estaciónales, se producen grandes fluctuaciones que duran años y décadas, lo que con frecuencia conduce a sequías. A lo largo del tiempo, la ecología de las tierras secas se ha ido armonizando a esta variabilidad de la humedad: las plantas y los animales pueden adaptarse a ella rápidamente; por ejemplo, las imágenes por satélite han mostrado que la frontera vegetal al sur del Sahara puede desplazarse hasta una distancia de 200 Km. cuando a un año lluvioso sigue uno seco, y viceversa.

Las personas deben asimismo ajustarse a estas fluctuaciones naturales. Los recursos biológicos y económicos de las tierras secas, en particular la calidad del suelo, los suministros de agua dulce, la vegetación, y los cultivos, se deterioran fácilmente. La gente ha aprendido a proteger dichos recursos con estrategias ancestrales, como la, agricultura migratoria y el pastoreo nómada. No obstante, en los decenios recientes estas estrategias se han vuelto menos prácticas, en virtud de las cambiantes circunstancias económicas y políticas, el crecimiento demográfico y la tendencia hacia una mayor sedentarización de las comunidades. Cuando los administradores de tierras no pueden adaptarse con flexibilidad alas variaciones del clima, el resultado es la desertificación.

La prioridad relativamente escasa que se da a la protección ambiental a menudo conduce a adoptar decisiones inadecuadas para la explotación de tierras. El aprovechamiento excesivo de las tierras puede deberse a circunstancias económicas específicas, o a legislaciones y prácticas territoriales inadecuadas. En muchos casos, el acceso sin reglamentar a los recursos de tierras hace que algunos individuos maximicen sus propias ganancias, sobreexplotando las tierras en detrimento de los intereses de la comunidad. La gente pobre, y en especial las mujeres necesitadas, con frecuencia no pueden acceder a las mejores tierras, y dependen de las áreas y los recursos más frágiles. Quizá la pobreza no les deje otra alternativa que extraer lo que puedan de los escasos recursos de que disponen, aunque ello implique degradar las tierras.

Los mercados económicos internacionales pueden promover una explotación excesiva de las tierras. Las pautas de comercio internacionales pueden conducir a la explotación a corto plazo de los recursos locales destinados a la exportación, dejando un pequeño margen de ganancia a nivel comunitario para gestionar o rehabilitar las tierras. Análogamente, el desarrollo de una economía basada en los cultivos comerciales o la imposición fiscal pueden distorsionar los mercados locales y fomentar la explotación excesiva de las tierras.

La ignorancia, los errores, los desastres naturales y los de origen humano también pueden contribuir a-la degradación de tierras. La ignorancia del medio ambiente natural desempeñó un papel importante en la aparición en los Estados Unidos del terrible "Desierto de Polvo" (Dust Bowl) de la década de 1930; una de las medidas erróneas fue que los agricultores del Medio Oeste utilizaron en una época de sequía arados que estaban diseñados para las latitudes más templadas de Europa occidental. En las décadas recientes, equivocaciones similares en la elección de políticas o tecnologías han conducido a la degradación de tierras en muchos países, desarrollados y en desarrollo. Catástrofes tales como guerras y otras emergencias nacionales degradan asimismo las tierras productivas, al desplazar al personal que gestiona las tierras o . concentrar grandes números de emigrantes que sobrecargan una zona específica. Los desastres naturales como las inundaciones y sequías pueden tener efectos similares.

¿Qué papel desempeña el crecimiento de la población y de la densidad de población? Es tentador concluir que la expansión demográfica es la causa . fundamental de la desertificación. Un número mayor de personas en un área dada ejerce inevitablemente una mayor demanda de los recursos naturales de esa zona; algunas veces dicha presión es indirecta, como cuando las crecientes poblaciones urbanas exigen una . cierta producción de alimentos en áreas rurales de poca densidad, pero las causas de la desertificación son complejas y es difícil establecer una relación clara entre dos variables como la población y la desertificación. Por ejemplo, una disminución de la población puede resultar en la desertificación, al faltar el número de personas suficientes para explotar las tierras en forma apropiada. Numerosas terrazas en los flancos de las colinas en el Yemen se han deteriorado como consecuencia del éxodo de la mano de obra hacia los ricos países petroleros vecinos. También se pueden citar ejemplos de áreas con grandes concentraciones de personas que no registran demasiada degradación, como las inmediaciones de la ciudad de Kano en Nigeria.

Consecuencias de la desertificación

La desertificación disminuye la resistencia de las tierras ante la variabilidad climática natural. El suelo, la vegetación, los suministros de agua dulce, y otros recursos de las tierras secas en general son resistentes, es decir que pueden recuperarse después de sufrir perturbaciones climáticas como la sequía y efectos provocados por el hombre, como el pastoreo excesivo. Sin embargo, cuando las tierras se degradan, esta capacidad de recuperación se reduce sustancialmente, lo que conlleva repercusiones físicas y socioeconómicas.

El suelo se vuelve menos productivo. Los vientos y la lluvia pueden llevarse la capa superficial expuesta y erosionada de las tierras. La estructura física y composición bioquímica del suelo puede empeorar, formándose hondonadas y grietas, en tanto que el viento y el agua pueden eliminar nutrientes vitales. Si el nivel freático sube debido a un avenamiento inadecuado y a prácticas de irrigación deficientes, el suelo puede anegarse y la salinidad aumentar. Cuando el ganado pisotea y compacta el suelo, éste puede perder su capacidad para el cultivo de plantas y la conservación de la humedad, lo que aumentará la evaporación y la escorrentía superficial.

La vegetación se deteriora. La pérdida del manto vegetal es a la vez una consecuencia y una causa de la degradación de la tierra. Un suelo. suelto puede marchitar las plantas con ráfagas de polvo, puede enterrarlas o dejar sus raíces peligrosamente expuestas. Cuando los pastizales se explotan excesivamente con demasiados animales o con tipos inapropiados, pueden desaparecer especies de plantas comestibles, lo que permitirá la invasión de plantas no comestibles.

Algunas de las consecuencias afectan a las personas que viven fuera del área afectada. La degradación de tierras puede ocasionar inundaciones aguas abajo, disminuir la calidad del agua y aumentar la sedimentación en ríos y lagos y la deposición de lodos en pantanos y vías de navegación. Puede asimismo provocar tempestades de polvo y contaminar el aire, lo que a su vez daña las máquinas, reduce la visibilidad, aumenta los, depósitos de sedimentos indeseables y ocasiona estrés. Las ráfagas de polvo también pueden empeorar los problemas de salud, como las infecciones oculares, enfermedades respiratorias y alergias. Se registraron aumentos espectaculares en la frecuencia de las tempestades de polvo durante los años en que hubo el "Desierto de Polvo" (Dust Bowl) en los Estados Unidos, en la región del plan de Tierras Vírgenes en la antigua URSS en el decenio de 1950 y en el Sahel en África en los decenios de 1970 y 1980.

Peligra la producción de alimentos. Se considera la desertificación como un problema mundial mayor, sobre todo porel vínculo que existe entre la degradación de tierras secas y la producción alimenticia. Para asegurar una dieta nutritiva adecuada a la creciente población mundial, sería necesario triplicar la producción de alimentos durante los próximos 50 años, empresa difícil de lograr, aun bajo circunstancias favorables. Si no se detiene o revierte la desertificación, la producción de alimentos en muchas áreas afectadas disminuirá, lo que puede causar malnutrición y en última instancia hambrunas. No obstante, la relación que existe entre la degradación de tierras y el rendimiento de los cultivos raras veces es simple: afectan la productividad numerosos factores como el clima, las enfermedades y plagas, los métodos de cultivo, los mercados externos y otros factores económicos.

La desertificación contribuye a crear situaciones de hambre. Las hambrunas ocurren generalmente en zonas donde reinan la pobreza, la agitación social o las guerras. La sequía y la degradación de tierras a menudo desencadenan crisis que se agravan con la falta de una distribución de alimentos adecuada y la imposibilidad de adquirir lo que hay..

La desertificación conlleva enormes costos sociales. Hay una creciente percepción de los vínculos que existen entre la desertificación, los desplazamientos civiles y los conflictos. En África muchas personas han debido desplazarse internamente o emigrar a otros países a causa de la guerra, la sequía o la degradación de tierras. Los recursos naturales en las ciudades y sus alrededores, y en los campamentos de refugiados sufren una intensa presión. Las difíciles condiciones de vida y la pérdida de identidad cultural socavan aun más la estabilidad social.

La desertificación es una enorme sangría de recursos económicos. Hay muy pocos datos concretos sobre las pérdidas económicas derivadas de la desertificación, aunque un estudio inédito del Banco Mundial sugiere que el agotamiento de los recursos naturales registrado en un país del Sahel era equivalente al 20% de su Producto Interno Bruto (PIB). Se calcula que a nivel mundial la pérdida anual de ingresos en las regiones directamente afectadas por la desertificación oscila en torno a los 42.000 millones de dólares de los EE.UU. Los costos económicos y sociales indirectos que repercuten fuera de las regiones afectadas, incluidas las corrientes de "refugiados ambientales" y las pérdidas en la producción nacional de alimentos, pueden ser mucho mayores.

Programas de acción para luchar contra la desertificación

La Convención de Lucha contra la Desertificación se pone en práctica mediante programas de acción nacionales (PAN). Se espera que los países Partes desarrollados y los países Partes afectados consulten acerca de sus respectivos cometidos de apoyo a esos programas, gracias a lo cual se podría conseguir una gestión más cabal, integrada y participativa de los recursos naturales en los ecosistemas de las tierras secas. Una vez que se ha realizado un esfuerzo importante para definir un programa marco, la solidaridad internacional podrían facilitar la puesta en marcha de determinados proyectos y actividades con arreglo a las políticas acordadas, de manera efectiva y sin crear una carga transaccional excesiva. Dado que los programas deben adaptarse a las circunstancias regionales, la mayoría de las necesidades específicas están descritas en los cinco anexos de aplicación regional para África, Asia, América Latina y el Caribe, Mediterráneo norte, y Europa central y oriental. A marzo de 2002, se habían preparado y adoptado 50 Programas de Acción Nacional. Estos instrumentos están considerados como referencias básicas para un proceso continuado de planificación de la reducción de la pobreza y de desarrollo sostenible de las tierras secas.

Los esfuerzos de lucha contra la desertificación deberían integrarse plenamente en el marco de otros programas de desarrollo. La inversión del proceso de degradación de la tierra y la atenuación de la pobreza son tareas paralelas. Ambas conllevan una mejora de la seguridad de los alimentos, la educación y formación de la población, el fortalecimiento de la capacidad de las comunidades locales, y la movilización de organizaciones no gubernamentales. Análogamente, dado que la desertificación afecta y resulta afectada por problemas medioambientales tales como la pérdida de diversidad biológica y el cambio climático, los PAN deberían tener una gran capacidad para promover sinergias con otros programas que se dediquen a esos temas. Sin embargo, la mejora de los datos a nivel nacional y un mayor reconocimiento de los PAN no han evidenciado aún plenamente ese potencial en forma de iniciativas concretas. Las Partes han sugerido que se celebren talleres nacionales en los que intervengan los coordinadores de las tres Convenciones, a fin de facilitar aún más la puesta en práctica de programas de trabajo conjunto.

Los programas esbozan estrategias a largo plazo, y se formulan con la participación activa de las comunidades locales. Éstas son esenciales para aportar el concepto de propiedad y de continuidad en la planificación a largo plazo. Ese proceso participativo permite a los gobiernos coordinar y administrar sus recursos con mayor eficacia, al tiempo que hacen frente a las causas socioeconómicas subyacentes de la desertificación. En este tipo de planteamientos se presta especial atención a las medidas preventivas y se alienta un sentido del compromiso en favor de unas prácticas sostenibles entre las personas que más dependen de la tierra. Los programas deberían ser suficientemente flexibles para dar cabida a nuevas iniciativas y a adaptaciones locales en función de las circunstancias. En muchos casos, el fortalecimiento de las capacidades de los actores clave a nivel local ha permitido identificar y abordar problemas vinculados a la toma de decisiones con respecto a la gestión de los recursos naturales. La inexistencia de una sociedad civil sólida en otros Estados afectados, sin embargo, sigue siendo un inconveniente a la hora de asegurar la participación de las personas en el proceso normal de formulación y aplicación de políticas.

Los PAN especifican también las medidas prácticas que habría que adoptar, así como los compromisos de los gobiernos nacionales por crear un "entorno popicio". Algunas medidas específicas que podrían mejorar el entorno económico serían la creación de instrumentos financieros adecuados a las necesidades locales, o la introducción de cultivos resistentes a la sequía. Otras medidas podrían consistir en la promoción de actividades de investigaciones, planes para la eventualidad de sequías, y sistemas de alerta temprana mejorados. Los gobiernos nacionales, por su parte, pueden comprometerse a eliminar obstáculos y proporcionar apoyo promulgando nuevas leyes o reforzando la legislación existente y adoptando políticas que alienten el desarrollo sostenible, como la sustitución de la leña por otras fuentes de energía. Parte del presupuesto nacional deberá consignarse claramente para realizar esfuerzos de lucha contra la desertificación y la sequía a tenor de las condiciones y capacidades locales, pero se espera también que los PAN movilicen un volumen importante de recursos financieros provenientes de fuentes externas. La falta de unos recursos y de una financiación predecibles para los programas ha ralentizado y obstaculizado la puesta en práctica de ciertos PAN. A medida que las Partes pasan de la fase de preparación de programas a la de aplicación, se hace muy necesario establecer un mecanismo nacional para movilizar un apoyo internacional al PAN en los países Partes afectados.

Los programas de acción subregionales y regionales (PASR y PAR) pueden ayudar a armonizar y a reforzar los programas nacionales. Éstos se definen mediante consultas entre los países afectados de cada región (por ejemplo, África) y subregión (por ejemplo, el África occidental). Además de potenciar la eficacia de los programas nacionales, los PASR y PAR pueden promover programas conjuntos de gestión sostenible de ríos compartidos y de otros ecosistemas transfronterizos. Las Redes de Programas Temáticos, que suelen constituir los principales elementos de los programas de acción regionales, generan efectos secundarios en las actividades de ámbito nacional, como la gestión del agua, la agrosilvicultura y la vigilancia, y forjan las capacidades científicas y técnicas de cada país. Podrían ayudar a difundir el conocimiento de tecnologías apropiadas y de prácticas adecuadas. A marzo de 2002, se habían puesto en marcha siete programas de acción subregionales y tres regionales.

Una evaluación total realizada por las Partes en 2000 y 2001 puso de relieve la posibilidad de duplicar las mejores prácticas y los éxitos. Las actividades y resultados fructíferos de los programas consistían, en particular, en una contribución a un planteamiento más integrado que vinculara los marcos de desarrollo nacionales y la conservación de las tierras secas, el fortalecimiento de las relaciones entre los gobiernos y las comunidades locales, especialmente en los países más grandes, la participación descentralizada de partes interesadas y de usuarios finales de recursos naturales en el proceso de desarrollo para toda una serie de programas de mayor aliento que el de la Convención, con la ayuda de mecanismos consultivos a nivel regional y local, la creación de sistemas de información nacionales sobre la desertificación para mejorar el flujo de información entre todas las partes intervinientes, y la iniciativa privada, la movilización social y la aplicación de tecnologías apropiadas, como el riego por goteo, el acondicionamiento de suelos, la producción de cultivos hidropónicos y los proyectos de ecoturismo.

Las Partes señalaron que la integración de políticas de desarrollo sostenible en las políticas económicas es una aspiración que habría que conseguir. Resaltaron la urgente necesidad de una cooperación interministerial y de integrar programas de acción en las estrategias de desarrollo para abordar el problema de manera englobadora y evitando la duplicación. Dado que los PAN inciden en muy diversos sectores del desarrollo, como la agricultura, la silvicultura o la gestión del agua, los PAN han alentado en ocasiones la cooperación interministerial y han orientado la atención hacia la tenencia inapropiada de la tierra, o ciertas prácticas que no conducen a un uso sostenible de las tierras. Además, las Partes pidieron la incorporación de medidas relativas a la Convención en las negociaciones bilaterales y multilaterales.

Secciones pertinentes de la Convención: Artículos 4, 5, 8, 9, 10 y 11; y artículos 4, 8 y 9 del Anexo de aplicación regional para África.

Acuerdos de asociación entre donantes y países afectados

La Convención de Lucha contra la Desertificación responde al propósito de facilitar una alianza de largo alcance para el desarrollo sostenible de los ecosistemas de tierras secas vulnerables y, a tal efecto, de mejorar la canalización e inversión de ayuda oficial al desarrollo. En una era en que la financiación del desarrollo tiende a disminuir, particularmente en la asignación de recursos para el desarrollo rural, la Convención aspira a que ese planteamiento de consenso potencie la coherencia en materia de políticas y una prestación más eficaz de ayuda al desarrollo. Se invita a los países Partes desarrollados a hacer uso plenamente de este instrumento multilateral, cuyo potencial sólo podrá materializarse con su participación activa. Los países Partes afectados seguirán examinando y potenciando el régimen de gobernación de los recursos naturales, con objeto de obtener el máximo beneficio de la limitada asistencia disponible.

La Convención se fundamenta en las enseñanzas del pasado, y expresa un consenso internacional con respecto a un marco de actuación integrado. Con el transcurso de los años, se ha aprendido a mejorar el proceso de ayuda al desarrollo para los ecosistemas más marginales y para los grupos de menores ingresos. Así, por ejemplo, se acepta generalmente que, en el pasado, muchos de los esfuerzos de ayuda se resintieron de un planteamiento "basado en la oferta" por parte del organismo financiador, de haber sido abordados "de arriba a abajo" por los planificadores, o de haber sido prestados sin una coordinación adecuada a todos los niveles. Estas consideraciones están recogidas en la Convención.

Los acuerdos coparticipativos constituyen un requisito esencial para la aplicación de la Convención. Ese tipo de acuerdos, que son una de las partes vitales del anexo de aplicación regional para África, detallan explícitamente el cometido de cada copartícipe, incluidos los organismos y gobiernos donantes, los gobiernos receptores y las organizaciones no gubernamentales (ONG) en el proceso de puesta en práctica de la Convención en un país dado. Debería resultar así más fácil armonizar los esfuerzos y maximizar el impacto de la asistencia. Los acuerdos coparticipativos deberían formar parte de los programas de acción, o estar asociados a éstos. Podrían destinarse a muy diversos fines, como la movilización de recursos financieros, la reorientación de mecanismos de asistencia para adecuarse al planteamiento de la Convención, el inventario de las fuentes de financiación, o el desarrollo de nuevos modelos para la cooperación tecnológica. En todos los anexos de aplicación regional se insta a aplicar ese mismo tipo de mecanismos de coordinación.

El proceso consultivo que desemboca en la concertación de acuerdos coparticipativos representa un hito fundamental en el proceso de aplicación para el país afectado. Según la Convención, las consultas para la concertación de acuerdos de coparticipación son iniciadas y gestionadas por el país receptor con objeto de pasar de la planificación de programas a la fase operacional. El Gobierno invita a sus asociados a agruparse en un órgano coordinador que haría las veces de foro de consulta. Obtiene la participación de responsables de políticas de diversas ramas gubernamentales, y en particular de ministerios y departamentos responsables de financiación y planificación, así como de líderes comunitarios, miembros de organizaciones no gubernamentales, y otros responsables de las actividades resultantes. Los participantes en esos foros de coparticipación trabajan juntos para evaluar los esfuerzos ya realizados, para identificar las necesidades del país, y para establecer prioridades y respuestas, maximizando de ese modo las posibilidades en términos de coherencia y de sinergias. El enfoque participativo que implica a las comunidades y colectividades locales refuerza el consenso nacional y responde a los objetivos de las políticas de los aliados internacionales favorables a una transferencia más directa de recursos a los usuarios finales de los recursos naturales.

El mecanismo por el que se vincula al país receptor con los aliados internacionales es, pues, un elemento básico de la dinámica del proceso de aplicación. Los copartícipes internacionales consistirían en organismos de ayuda bilateral, bancos de desarrollo regional, y otros organismos internacionales. Esos aliados tendrían que acordar algún tipo de formato, mesa redonda u otro mecanismo que se adapte a las circunstancias del país con carácter rotatorio, y deberían prestar la debida atención a la vigilancia de sus compromisos. El país Parte afectado desearía también integrar la lucha contra la desertificación en estrategias de reducción de la pobreza a nivel nacional, y exponer su caso de manera más sistemática en negociaciones bilaterales con los aliados donantes.

Los países Partes desarrollados son conscientes, en conjunto, de la necesidad de integrar y coordinar su respuesta. Los copartícipes donantes deberán asegurarse de que la aplicación de la CNULD concita la debida atención en el planteamiento de sus respectivas políticas de desarrollo, y de que ello queda reflejado en su cooperación con los países aliados en desarrollo. Su apoyo deberá canalizarse mediante un mecanismo de aplicación de la Convención claramente identificado, a fin de poder predecir los recursos a nivel nacional y regional. Los aliados donantes, particularmente los gobiernos de los países desarrollados, podrían desarrollar también un proceso de consultas entre ellos mismos para estructurar el diálogo con los gobiernos receptores. Es posible que deseen identificar a cierto número de "jefes de fila" para coordinar sus actividades de lucha contra la desertificación. Ayudarían de ese modo a reducir al mínimo las duplicaciones y las deficiencias, y a evaluar las peticiones de asistencia y responder a ellas.

En ese proceso, las organizaciones no gubernamentales tienen asignado un papel sin precedentes. Las ONG suelen estar bien organizadas, próximas a la colectividad, y disponen de un contingente de personas con aptitudes y experiencia. La Convención es consciente de esa situación ventajosa, y contiene disposiciones específicas para que las ONG se integren como aliados activos en tales acuerdos de coparticipación.

La necesidad de un salto cualitativo en la movilización de recursos financieros predecibles. A marzo de 2002, sólo cinco países han puesto en marcha acuerdos de coparticipación, sin que éstos se hayan materializado en la mayoría de los otros, debido a las dificultades de coordinación entre los coordinadores nacionales receptores y los órganos estatales responsables de la asignación de ayuda al desarrollo, y también por la falta de experiencia en ese tipo de acuerdos. En 2001, las Partes señalaron que para poder dar un salto adelante en la movilización de recursos financieros sustanciales y predecibles era indispensable una mayor labor de sensibilización y un mayor compromiso entre los países donantes y un proceso consultivo de iniciativa nacional. En vista de la necesidad de fondos nuevos y adicionales, las Partes recomendaron en 2002 la creación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) como mecanismo financiero para el proceso de puesta en práctica de la Convención, y la incorporación de la degradación de las tierras como quinta área temática de importancia. (Véase la ficha informativa 8.)

Secciones pertinentes de la Convención: Artículos 10 y 14, y Artículos 6, 8, 9, 18 y 19 del Anexo de aplicación regional para África.

Desarrollo participativo: un método "desde abajo hacia arriba" para luchar contra la desertificación

¿Qué papel han de desempeñar las comunidades locales en el marco de la Convención de Lucha contra la Desertificación? Tradicionalmente, la planificación para el desarrollo se ha realizado con demasiada frecuencia "de arriba a abajo": los expertos externos, que comienzan el proceso definiendo las metas, actividades y resultados previstos, visitan algunas veces la zona para consultar a las autoridades locales, informarles del plan e invitar a la comunidad a colaborar en la ejecución de los proyectos. La Convención aspira a cambiar radicalmente este método de trabajo. El espíritu y los términos de la Convención reflejan la filosofía del desarrollo participativo. Los programas de acción para luchar contra la desertificación se originarán a nivel local y se basarán en una participación local genuina. La propiedad compartida de las iniciativas planificadas es una condición clave para su sostenibilidad.

¿Por qué reviste tanta importancia la participación local en la planificación de los proyectos? No hay que olvidar que los proyectos deben proseguir después de que se marchen los expertos extranjeros. En los últimos 20 años, los programas concebidos sin tener muy en cuenta las percepciones y capacidades de las poblaciones locales con frecuencia han fracasado. Las personas del exterior no siempre son capaces de identificar las necesidades y prioridades locales o de decidir la mejor forma de materializarlas. Las comunidades locales poseen una valiosa experiencia y un conocimiento especial de su propio entorno. Cuando se les sustrae la responsabilidad de gestionar los recursos naturales, su aprovechamiento de la tierra y de esos recursos puede ser muy ineficiente, y ello lleva a menudo a la degradación de tierras. El desarrollo participativo reconoce los derechos de las comunidades locales sobre sus recursos, pues son los primeros interesados en aumentar la productividad agrícola, velando por mantener el equilibrio ecológico a largo plazo de sus frágiles tierras. Además, la participación local en la planificación y toma de decisiones es un elemento esencial para consolidar las capacidades locales.

¿Quién debe participar? Deben ser participantes activos quienes más directamente intervienen en la gestión, utilización y aprovechamiento de un recurso dado. En el caso de la desertificación, los pequeños agricultores (tanto hombres como mujeres), pastores, nómadas, y otros usuarios locales de la tierra son claramente esenciales para la buena marcha de este proceso, ya que están en contacto más íntimo con la tierra. Los líderes locales (por ejemplo, ancianos, jefes tradicionales, y representantes de grupos comunitarios), así como las autoridades locales (funcionarios regionales, de distrito y municipales) son también esenciales para dinamizar las actividades. A los expertos técnicos, investigadores, organizaciones no gubernamentales (ONG) y asociaciones de voluntarios se les pide que aporten sus aptitudes y conocimientos prácticos en respuesta a los desafíos que aspire a superar la comunidad local.

¿Cuándo debe comenzar la participación local, y cómo debería emprenderse ese proceso? Primeramente, al comienzo mismo de una iniciativa de desarrollo, se deben definir los objetivos y actividades previstas mediante un proceso participativo, a nivel incluso local. Una vez que el programa está en marcha, los participantes han de examinar regularmente los progresos realizados y los obstáculos encontrados. Al término de cada etapa, un mecanismo consultivo debería ayudar a todos ellos a participar en la evaluación de los resultados y a decidir sobre los próximos pasos a seguir. Las ONG, las organizaciones comunitarias y las organizaciones de mujeres y de jóvenes pueden desempeñar un papel decisivo. Podría ser también necesario que el Gobierno central delegue una mayor autoridad para la toma de decisiones y comparta ciertos aspectos esenciales de la gobernación sostenible de los recursos naturales con unas autoridades descentralizadas más cercanas al nivel de la población local.

¿Cómo se puede afianzar la participación? El proceso participativo es una actividad lenta que exige mucho trabajo. Muchos Estados Partes afectados necesitan una mayor presencia de la sociedad civil. No existen atajos. Se necesitan campañas de sensibilización que eduquen al público en la Convención y en los programas de acción nacionales. Los servicios de extensión agrícola y las ONG pueden contribuir a mejorar la capacidad de la comunidad para establecer una "programación participativa". Quizás sea necesario adaptar y consolidar los procedimientos locales de adopción de decisiones. La comunidad debe atravesar un largo proceso de aprendizaje y de acumulación de confianza para poder aprovechar plenamente los nuevos recursos que actualmente recibe y gestiona directamente. Se presta también la debida atención a los problemas de género y a la participación de los grupos sociales más marginados.

¿Cómo se utilizan las aportaciones locales a nivel regional y nacional? A nivel local, las deliberaciones seguramente tendrán lugar en grupos informales y en reuniones oficiales. Las conclusiones resultantes deberán elevarse a nivel provincial para garantizar la cooperación intercomunal y la gestión coordinada del medio ambiente regional. A nivel nacional, todas esas aportaciones se incorporan a un programa de acción nacional. Además, el gobierno nacional ha de responder a las aspiraciones locales proporcionando un "entorno propicio", y en particular un marco legislativo y de macropolíticas orientado al desarrollo de las tierras de secano, infraestructuras públicas y asistencia técnica. Actúa también como punto de contacto central con los proveedores de ayuda externa. Lo ideal sería que, mediante el proceso iterativo de un PAN, la información y las iniciativas fluyeran continuamente en ambos sentidos entre los diferentes niveles.

¿En qué actividades de programas específicas se valoran las aportaciones de los interesados? En el proceso de formulación y realización de los programas de acción nacional, los coordinadores fomentan una manera de actuar 'desde arriba hacia abajo', invitando a los interesados a ofrecer sus aportaciones. Se alienta también la participación de los interesados locales en los talleres y foros que se están organizando. Éstos facilitan la formulación de proyectos interdisciplinarios sobre el terreno, la exploración de vínculos con otras Convenciones multilaterales y políticas de desarrollo sostenible, y la creación de acuerdos coparticipativos para la materialización de los PAN.

Resultados positivos y obstáculos. El fortalecimiento de las capacidades de los actores clave a nivel local permitió identificar y hacer frente a los desafíos que conlleva el desarrollo sostenible. El planteamiento 'desde arriba hacia abajo' de la Convención ayudó a fortalecer las relaciones entre los gobiernos y las colectividades, particularmente en los países más grandes. Asimismo, favoreció la participación descentralizada de los interesados y de los usuarios de los recursos naturales en el proceso de desarrollo. La inexistencia de una sociedad civil sólida en varios de los Estados afectados o, en ciertos casos, la agitada situación de la seguridad pública, han obstaculizado la participación de la población en el proceso normal de adopción de políticas y decisiones. Es necesaria una mayor sensibilización que permita participar más a fondo a las ONG, a las organizaciones comunitarias y a las organizaciones de mujeres y de jóvenes.

Secciones pertinentes de la Convención: Artículos 3, 5, 9 y 10; y Artículos 6 y 9 del Anexo de aplicación regional para África.

El papel de la ciencia y de la tecnología

La Convención de Lucha contra la Desertificación ha creado un Comité de Ciencia y Tecnología (CCT). Dicho Comité, integrado por representantes gubernamentales, asesora a la Conferencia de las Partes (CP) sobre aspectos científicos y tecnológicos de la lucha contra la desertificación y de la mitigación de los efectos de la sequía. Se reúne conjuntamente con los períodos ordinarios de sesiones de la CP, y su Mesa se responsabiliza de las actividades continuatorias entre dichos períodos de sesiones. En consonancia con las disposiciones de la Convención, particularmente los artículos 16, 18 y 24, las funciones del CCT son las siguientes. Proporciona asesoramiento a la CP sobre asuntos tecnológicos y científicos, y reúne, analiza y examina datos de interés. Además, promueve la cooperación en materia de lucha contra la desertificación y para la mitigación de los efectos de las sequías mediante unas instituciones subregionales, regionales y nacionales apropiadas, y en particular mediante sus actividades de investigación y desarrollo, que contribuyen a conocer mejor los procesos causantes de la desertificación y la sequía, así como sus repercusiones. Contribuye asimismo a distinguir los factores causales, tanto naturales como humanos, con miras a luchar contra la desertificación y a conseguir una mayor productividad y un uso y gestión sostenibles de los recursos.

La Convención fomenta la cooperación internacional en materia de investigación y observación científicas. El CCT actúa de enlace entre la CP y la comunidad científica, tratando de obtener la cooperación y utilizando los servicios e información proporcionados por los órganos y organismos competentes de ámbito nacional, internacional y no gubernamental. El CCT se mantiene al tanto de las actividades de los órganos consultivos científicos de la Convención y coordina las actividades de la CP con objeto de evitar la duplicación de tareas y de optimizar la eficiencia.

Las nuevas tecnologías y conocimientos especializados deberían ser desarrollados, transferidos a los países afectados, y adaptados a las circunstancias locales. Las comunicaciones modernas, las imágenes por satélite y la ingeniería genética son sólo algunos ejemplos de los instrumentos modernos que pueden contribuir a luchar contra la desertificación. El perfeccionamiento de las predicciones del tiempo y de las alertas meteorológicas puede ayudar a mantener o incrementar la productividad de la tierra, y a mejorar la seguridad de los alimentos y las condiciones de vida locales. Sería también beneficioso contar con nuevas variedades de plantas y animales que sean resistentes a plagas, enfermedades y otros efectos de desgaste de las tierras secas. Las células fotovoltaicas y la energía eólica pueden reducir el consumo de la escasa leña y, por consiguiente, limitar la deforestación. Por todas estas razones, la Convención encomienda a las Partes incentivar la cooperación tecnológica. Insta a promover y financiar la transferencia, adquisición, adaptación y desarrollo de tecnologías que ayuden a luchar contra la desertificación o a contrarrestar sus efectos. Esas tecnologías deben ser también ecológicamente racionales, económicamente viables, y socialmente aceptables.

Muchas organizaciones internacionales afines, además del CCT, han identificado los conocimientos teóricos y prácticos tradicionales como un medio importante para luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de las sequías. Las poblaciones han hecho frente a la degradación de las tierras y de otros recursos naturales desde el advenimiento de la agricultura, hace miles de años. Numerosas poblaciones locales han desarrollado técnicas para gestionar el suelo y el agua, para domesticar plantas y animales e incluso para predecir el tiempo. Entre otros ejemplos, cabe citar el abancalamiento de laderas escarpadas en los Andes y en el Himalaya, y el empleo de sistemas de riego en todo el mundo desde tiempos prehistóricos. Muchas de estas tecnologías tradicionales aún se siguen utilizando, y han demostrado su eficacia durante siglos. Sin embargo, con demasiada frecuencia los cambios en las situaciones económicas, ecológicas o culturales han postergado técnicas que podrían ser aún valiosas en la actualidad. Por lo tanto, la Convención estipula que las tecnologías y conocimientos técnicos tradicionales y locales deben protegerse. Habría que establecer inventarios de esas tecnologías y difundir ampliamente información sobre las mismas. Las poblaciones locales deberían beneficiarse directamente de toda utilización comercial de sus técnicas.

La Conferencia de las Partes estructurará a los investigadores científicos y técnicos en una red mundial de apoyo a la Convención. Bajo el liderazgo de la CP, el Comité de Ciencia y Tecnología ha censado e identificado las redes, instituciones, organismos y otros órganos que trabajan en cuestiones relativas a la desertificación, y ha creado una base de datos a tenor de sus respuestas. Mediante un estudio piloto detallado, evaluará las principales unidades que sería posible establecer en ciertas regiones y subregiones para, seguidamente, replicarlas en otras regiones diferentes, con objeto de recomendar a la CP los medios que permitan a ésta facilitar y reforzar la interconexión de las unidades a nivel local, nacional y a otros niveles, a fin de promover la creación de una red mundial de investigación que se comprometa a apoyar la Convención. Se alentará a los científicos de todo el mundo a que contribuyan en este esfuerzo internacional, aportando sus conocimientos y los resultados de sus investigaciones.

La creación de capacidad, la educación y la formación son esenciales en los países en desarrollo para que los propios afectados por la desertificación luchen contra ella. Los países en desarrollo carecen a menudo de conocimientos prácticos, aptitudes, bibliotecas y centros de investigación, y muchos necesitan asimismo mejorar sus servicios hidrológicos y meteorológicos. La Convención alienta a los países desarrollados a apoyar los esfuerzos de capacitación, que permitirán a los países en desarrollo luchar más eficazmente contra la desertificación mediante la ciencia y la tecnología.

Secciones pertinentes de la Convención: Artículos 8, 16, 17, 24 y 25.

Financiamiento de las actividades de lucha contra la desertificación

¿Cuánto dinero se necesita para luchar contra la desertificación? Es difícil calcular el monto necesario para alcanzar el objetivo de la Convención de Lucha contra la Desertificación. En gran parte, el costo dependerá del contenido de los programas de acción nacionales por medio de los cuales los países afectados tratarán de llevar a efecto la Convención. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que veinte años de esfuerzos efectivos a nivel mundial costarían entre 10.000 y 22.000 millones de dólares de los EE.UU. cada año. Para tener una perspectiva objetiva de estas estimaciones, el PNUMA calcula asimismo que la desertificación priva a los países afectados de unos ingresos anuales próximos a los 42.000 millones de dólares.

¿Cuánto dinero se desembolsa en la actualidad? Ni los presupuestos nacionales ni las estadísticas sobre las transferencias financieras internacionales hacia los países en desarrollo ofrecen unas cifras claras respecto de los gastos que insume la lucha contra la desertificación. La determinación de dichos montos será una importante nueva tarea para la Conferencia de las Partes en la Convención (CP) y para su Mecanismo Mundial (véase infra).

¿Cuáles son las principales fuentes de financiación? La fuente más cuantiosa de esos fondos son los propios países afectados. La asistencia bilateral oficial para el desarrollo que se concede en condiciones de donación o favor constituye la fuente externa más importante para África, en tanto que las principales fuentes externas de fondos para América Latina y Asia son los préstamos bancarios multilaterales de carácter comercial. De igual importancia para estas regiones son las inversiones privadas extranjeras, de las que África apenas se ha beneficiado. El Banco Mundial, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), los bancos regionales de desarrollo y otras instituciones financieras internacionales desempeñan también un papel prominente, al igual que las organizaciones y organismos de las Naciones Unidas. Las organizaciones no gubernamentales constituyen otra importante fuente de recursos, particularmente en África.

¿Cómo se financiarán las actividades en el marco de la Convención? Contrariamente a sus convenciones hermanas sobre el cambio climático y la diversidad biológica, la Convención de Lucha contra la Desertificación no establece un "mecanismo" financiero nuevo para administrar los fondos destinados a financiar sus proyectos y actividades. En cambio, subraya la necesidad de obtener un financiamiento sustancial de las fuentes existentes, y de racionalizar y consolidar su gestión

¿Qué compromisos financieros han suscrito las Partes? Los países en desarrollo afectados deberán asignar los recursos adecuados, con arreglo a sus situaciones y posibilidades. Los países desarrollados tendrán que proporcionar "recursos financieros sustanciales y otras formas de apoyo", particularmente en forma de subvenciones y de préstamos en condiciones favorables, mediante mecanismos bilaterales y multilaterales. También se han comprometido a solicitar fondos nuevos y adicionales por conducto del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) para sufragar las actividades de lucha contra la desertificación, que revisten también interés para el FMAM en las vertientes de diversidad biológica, cambio climático, y aguas internacionales. Uno de los principales motivos de preocupación que obstaculizan la aplicación de la Convención, como subrayaron los países afectados en sus informes nacionales, es la falta de recursos financieros predecibles y sustanciales. Los programas de acción han resultados costosos. En respuesta a esa fuente de preocupación, el Consejo del FMAM decidió en 2001 que la mejor forma de potenciar el apoyo financiero del FMAM para la aplicación de la Convención es incorporar la degradación de las tierras (desertificación y desforestación) como quinta esfera temática del FMAM. Se espera que la Asamblea del FMAM, que se celebrará en Beijing en octubre de 2002, modifique en consonancia el FMAM como instrumento de financiación. Además, los países desarrollados alentarán la financiación del sector privado y de fuentes no gubernamentales, incluidos los canjes de deuda y otros medios innovadores, con objeto de aliviar las cargas de la deuda externa. Independientemente de estos compromisos, todo país Parte es libre de proporcionar voluntariamente recursos financieros a los países en desarrollo afectados.

¿Cómo se coordinará la aportación de fondos de los donantes hacia los países afectados, a fin de asegurar la mayor eficacia? En su primer período de sesiones, celebrado en octubre de 1997, la Conferencia de las Partes señaló al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) como institución de acogida del Mecanismo Mundial; su papel consiste en promover actuaciones encaminadas a la movilización y canalización de recursos sustanciales hacia los países en desarrollo afectados, y en particular la transferencia de tecnología. Es de esperar que, con esa nueva área temática del FMAM, el papel del Mecanismo Mundial se limite a la movilización de recursos provenientes de organismos de desarrollo bilaterales y multilaterales distintos del FMAM.

¿Cómo se harán llegar los fondos a los proyectos y actividades que más los necesitan? La Convención señala que los fondos deben obtenerse y asignarse con un criterio integrado, 'de abajo hacia arriba', con una plena participación de las comunidades locales. El Anexo de Aplicación Regional para África estipula que los gobiernos beneficiarios deberán elaborar políticas y procedimientos para canalizar más eficazmente los recursos hacia los grupos de ámbito local. Esos fondos permitirán a las organizaciones no gubernamentales asumir una función sin precedentes, la de conseguir que las comunidades locales obtengan los recursos externos que necesitan para llevar a cabo sus propios programas. Los gobiernos facilitarán también un marco macroeconómico que permitirá movilizar recursos financieros y hará posible que el conjunto de la ayuda financiera se integre plenamente en el conjunto de sus programas nacionales de desarrollo. Por su parte, la CP promoverá la obtención de fondos nacionales destinados a la lucha contra la desertificación y la creación de otros mecanismos para canalizar los fondos a nivel local.

Secciones pertinentes de la Convención: Artículos 5, 6, 13, 20 y 21; y Anexos de aplicación regional para África (artículo 15), América Latina y el Caribe (artículo 6), Asia (artículo 7), y Europa Central y Oriental (artículo 7).

Instituciones y procedimientos de la Convención

La Convención de Lucha contra la Desertificación se negoció bajo los auspicios de las Naciones Unidas. En junio de 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) -conocida también como 'Cumbre de la Tierra' o 'Cumbre de Río'- recomendó a la Asamblea General de las Naciones Unidas que estableciera un Comité Intergubernamental de Negociación (CIN) encargado de elaborar una convención de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África. Dicho Comité celebró cinco reuniones preparatorias antes de aprobar la Convención el 17 de junio de 1994 en París.

La Convención entró en vigor el 26 de diciembre de 1996, 90 días después de haber obtenido la ratificación de 50 países. Al 31 de enero de 2002, 178 países habían firmado la Convención o se habían adherido a ella. Una vez que los representantes de un gobierno aprueban y firman la Convención, el órgano legislativo designado para ello la ratifica. A continuación, el gobierno envía su instrumento de ratificación a las Naciones Unidas, en Nueva York, que actúa como Depositario. Los países qué han ratificado o se han adherido a la Convención adquieren la condición de Partes y son jurídicamente responsables de cumplir sus obligaciones en virtud del tratado 90 días después de haber depositado su instrumento de ratificación o de adhesión. Aunque sólo los gobiernos de los países que ratifican/se adhieren a la Convención pueden acceder a la CNULD, otros órganos y organizaciones pueden participar también en la Conferencia de las Partes (CP) en calidad de observadores. Las convenciones internacionales son acuerdos jurídicos entre países soberanos. Sin embargo, esta Convención contiene disposiciones especiales para que los organismos internacionales y las ONG aptas asistan a las reuniones de la CP y contribuyen a su labor. Las ONG no sólo han desempeñado un papel prominente en el proceso de la Convención, sino que siguen fomentando la conciencia del público y presionando a los parlamentarios para una aplicación efectiva de la kv. Tales organizaciones internacionales y regionales proporcionan información, pericia, contactos e investigaciones y capacidades de gestión esenciales.

La Conferencia de las Partes reexamina periódicamente la aplicación de la Convención. La CP fue constituida por la Convención como órgano supremo de adopción de decisiones; está integrada por gobiernos ratificantes y por organizaciones de integración económica regional, como la Unión Europea. Hasta el año 2001, la CP celebró cinco períodos de sesiones; se reunirá bienalmente en el futuro. Una de las principales funciones de la CP consiste en examinar los informes sometidos por las Partes en los que éstas indican cómo están desempeñando sus cometidos; la CP formula sus recomendaciones sobre la base de esos informes. Tiene también poder para introducir enmiendas a la Convención o para adoptar nuevos anexos, por ejemplo de aplicación regional. De ese modo, la CP puede orientar a la Convención en respuesta al cambio de las circunstancias mundiales y de las necesidades nacionales. Para ayudar a la CP, la Convención prevé la creación de órganos subsidiarios y permite a la CP establecer otros nuevos en caso necesario.

El Comité de Ciencia y Tecnología (CCT) asesora a la CP en aspectos científicos y tecnológicos. El CCT es un órgano subsidiario de la CP; proporciona a ésta información y asesoramiento sobre aspectos científicos y tecnológicos relativos a la lucha contra la desertificación y a la mitigación de los efectos de las sequías utilizando, para ello, los conocimientos científicos más recientes. Es multidisciplinario, está abierto a la participación de las Partes, y está constituido por representantes de los gobiernos expertos en la materia. Informa regularmente a la CP sobre sus actividades, y particularmente en cada período de sesiones de la CP. La Mesa del CCT es encarga de las actividades continuatorias de la Convención entre los períodos de sesiones de la CP.

El Comité de examen de la aplicación de la Convención (CEAC) ayuda a la CP a examinar regularmente la aplicación de la Convención. En la CP 5 se estableció un procedimiento revisado para el proceso de notificación y de examen de la aplicación de la Convención. Se creó un órgano subsidiario para examinar los informes de los países Partes y observadores, así como la información y asesoramiento proporcionados por el CCT y el Mecanismo Mundial, y notificarlos a la CP. El CEAC celebra sus reuniones anuales durante y entre los períodos ordinarios de sesiones de la CP. El mandato y funciones del CEAC, así como su calendario de reuniones, están sujetos a renovación en la CP 7. El proceso de examen que conduce al CEAC, y que implica la presentación de aportaciones a nivel subregional y regional, permitirá a éste extraer conclusiones y proponer a la CP recomendaciones concretas sobre las medidas que se adopten para la aplicación de la Convención. El examen se efectuará con arreglo a las áreas temáticas que decida la CP, teniendo debidamente en cuenta los aspectos geográficos.

La CP recibe el apoyo de una Secretaría. Al igual que las Secretarías de otras Convenciones, presta a la CP servicios consistentes en organizar sus reuniones, preparar sus documentos, entablar coordinación con otros órganos pertinentes, recopilar y transmitir información, y facilitar consultas y otras actuaciones. Asimismo, cuando se le solicita presta asistencia a los países en desarrollo afectados para la recopilación y comunicación de información estipulada en el marco de la Convención. los países en desarrollo afectados pueden también solicitar a la Secretaría información o asesoramiento sobre, por ejemplo, la organización de sus procesos consultivos nacionales.

Un Mecanismo Mundial (MM) ayuda a la CP a promover la obtención de fondos para actividades y programas relacionados con la Convención. Dicho mecanismo no fue concebido para obtener o administrar fondos. Por el contrario, el Mecanismo Mundial alienta y asiste a donantes, receptores, bancos de desarrollo, organizaciones no gubernamentales (ONG) y otros a movilizar fondos y a canalizarlos allí donde más se necesitan. Trata de promover una mayor coordinación entre las fuentes de financiación existentes, así como una mayor eficacia y efectividad en la utilización de los fondos. El Mecanismo Mundial se halla bajo la autoridad de la CP, que periódicamente revisa sus políticas, modalidades de trabajo y actividades. El Mecanismo tiene como organismo anfitrión al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Desertificación, cambio climático y desarrollo sostenible

La Convención de Lucha contra la Desertificación debe considerarse dentro del contexto de los demás esfuerzos para fomentar el desarrollo sostenible. En el texto de la Convención se citan con frecuencia términos como desarrollo sostenible, cambio climático, diversidad biológica, recursos hídricos, fuentes de energía, seguridad alimenticia, y factores socioeconómicos. A pesar de que a menudo no se conocen completamente las interacciones entre estas cuestiones y la desertificación, son evidentemente importantes. Por lo tanto, la Convención subraya la necesidad de coordinar las actividades en el ámbito de la desertificación con los esfuerzos de investigación y las estrategias de adaptación derivadas de estos otros problemas.

Los esfuerzos desplegados para luchar contra la desertificación complementan las medidas destinadas a proteger la diversidad biológica. Si bien. muchas personas tienden a identificar la cuestión de la biodiversidad con las selvas pluviales tropicales, los ecosistemas de tierras secas también contienen una abundante biota, incluidas especies vegetales y animales únicas. Muchos de los cultivos . más importantes para la humanidad, como la cebada y el sorgo, se originaron en las tierras secas, y las variedades indígenas, a pesar de que están desapareciendo rápidamente, siguen siendo un recurso imprescindible para los mejoradores de plantas, habida cuenta de su, resistencia a presiones tales como enfermedades. De las especies de las tierras secas también se extraen medicamentos, resinas, ceras, aceites y otros-productos comerciales; por ejemplo, las tierras secas suministran un tercio de los medicamentosa base de plantas . fabricados en los Estados Unidos. Por último, las tierras secas ofrecen hábitats indispensables para la vida salvaje, incluidos los grandes mamíferos y los pájaros migratorios, hábitats que son particularmente vulnerables a la degradación de tierras.

La degradación de tierras afecta la cantidad y calidad de los abastecimientos de agua dulce. La sequía y la desertificación están asociadas con la disminución de los niveles hídricos de ríos, lagos, y capas acuíferas por ejemplo, las prácticas de riego no sostenibles pueden secar los ríos que desembocan en los grandes lagos; así, los volúmenes del Mar de Aral y el Lago de Chad se han reducido en forma espectacular. Los problemas relacionados con el agua están generando tensiones políticas en muchos lugares del mundo, en particular cuando los ríos y lagos se hallan entre dos países. La degradación de tierras es asimismo una fuente mayor de* la contaminación de los océanos desde tierra firme; ya que los sedimentos y aguas contaminados se vierten en los ríos principales.

Las variaciones naturales del clima pueden afectar sensiblemente las características de la sequía. En la actualidad, el vínculo que mejor se conoce entre la variabilidad climática mundial y la sequía tiene que ver con< los diagramas térmicos de la superficie marina; por ejemplo, los fenómenos El Niño-Oscilación Meridional (ENSO) están asociados con un calentamiento de las aguas ecuatoriales del Océano Pacífico oriental. Esos fenómenos fueron particularmente frecuentes y fuertes en los años 80 y 90, acompañándose de extensas sequías en el sur de África y otras regiones. Las investigaciones sobre tales características climatológicas están mejorando los pronósticos estaciónales de lluvias. Los empeños para fortalecer las predicciones son una parte importante de los programas de acción nacionales para luchar contra la desertificación, y ayudarán a que los agricultores y ganaderos de las tierras secas se preparen mejor para afrontar las sequías.

El cambio climático puede acentuar los efectos de la desertificación. Según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, "los países con zonas áridas y semiáridas, o zonas expuestas a inundaciones, sequía y desertificación... son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático". Los científicos todavía no- pueden predecir en qué medida el creciente nivel atmosférico de los gases de efecto invernadero afectará el ritmo mundial de desertificación. De lo que sí están seguros es que los cambios en la temperatura, la evaporación y el régimen de precipitaciones variarán de una región a otra, y como resultado de ello, la desertificación puede agravarse en algunas regiones críticas, y disminuir en otras.

La desertificación puede Afectar temporalmente al cambio climático. La degradación de tierras tiende a disminuir la humedad de la superficie. Dado que la energía solar encuentra una menor cantidad de agua para evaporar, un mayor porcentaje de esa energía calienta la tierra, y concomitantemente, las capas inferiores de la atmósfera. Entretanto, la erosión eólica en las tierras secas arroja polvo y otras partículas a la atmósfera, elementos que al absorber los rayos solares o reflejarlos nuevamente al espacio, pueden contribuir a enfriar la superficie de la Tierra. No obstante, la energía que absorben puede calentar las capas inferiores de la atmósfera y de esa forma reducir las diferencias térmicas entre las diferentes capas atmosféricas, lo que puede provocar una reducción de las lluvias y por ende, secar las tierras. Por último, la -quema periódica de las praderas áridas y semiáridas, a menudo asociada con la agricultura migratoria no sostenible, también emite gases de efecto invernadero, al igual que la utilización no sostenible de leña y carbón, que es una causa principal de la degradación de tierras. Por otra parte, la reforestación, que con seguridad tendrá un efecto de enfriamiento, es a todas luces una forma importante de luchar contra la degradación de tierras.

La desertificación agrava la pobreza y la inestabilidad política. Contribuye significativamente a crear situaciones de escasez de agua, hambrunas, desplazamiento .interno de personas, migraciones y descomposición social. Esta es una receta para provocar la inestabilidad política, y tensiones entre países vecinos e incluso para crear conflictos armados. Es cada vez más evidente que con frecuencia hay una gran correlación entre los conflictos sociales y de otro tipo, y factores, ambientales como la desertificación.

La lucha contra la desertificación en África

El impacto de la desertificación es máximo en África. Dos terceras partes de ese continente son desiertos o tierras secas. Hay una gran extensión de tierras agrícolas de secano, de las cuales casi las tres cuartas partes están ya degradadas en cierta medida. La región padece sequías frecuentes y acentuadas. Muchos países de África carecen de litoral, presentan amplias extensiones de pobreza, necesitan asistencia externa, y dependen en gran medida de los recursos naturales para subsistir. Adolecen de condiciones socioeconómicas difíciles, marcos institucionales y jurídicos insuficientes, infraestructuras incompletas, y escasa capacidad científica, técnica y educativa. Esas difíciles circunstancias explican por qué los países de África se han esforzado tanto por convencer a la comunidad internacional de la necesidad de una "Convención de Lucha contra la Desertificación en los países que están experimentando graves sequías y/o desertificación, particularmente en África".

La desertificación de África está estrechamente vinculada a la pobreza, a la migración y a la seguridad de los alimentos. En muchos países de África, la lucha contra la desertificación y el fomento del desarrollo son prácticamente una misma cosa, dada la importancia económica de los recursos naturales y de la agricultura. Cuando la gente vive en la pobreza, no les queda más remedio que sobreexplotar la tierra. Cuando ésta deja de ser rentable para usos agrícolas, sus cultivadores se ven frecuentemente obligados a desplazarse a otros lugares dentro o fuera de su propio país, lo cual puede, a su vez, crear una presión medioambiental excesiva y causar tensiones y conflictos sociales y políticos. (El vínculo con la migración fue un elemento importante para que la comunidad internacional comprendiera que la desertificación es un problema de alcance verdaderamente mundial, como el cambio climático o la pérdida de diversidad biológica.) La seguridad de los alimentos puede resultar amenazada cuando una población que vive en situación límite padece sequías u otras calamidades.

En el Anexo de Aplicación Regional para África se expone una estrategia de actuación. Dicho Anexo es el más detallado y exhaustivo de los anexos regionales de la Convención. Sus propuestas de Programas de Acción Nacional fueron pronto objeto de interés, cuando las Partes adoptaron una resolución sobre medidas urgentes para África, que entraron en vigor en junio de 1994, aproximadamente dos años y medio antes que la propia Convención.

Los Programas de Acción Nacionales otorgan especial importancia a la labor de sensibilización. La mayoría de los países de África han organizado seminarios nacionales de sensibilización con el fin de emprender el proceso de formulación de sus Programas de Acción Nacionales (PAN). Esos seminarios han reunido a participantes con muy diversos intereses para hablar sobre la Convención y su filosofía, y sobre la manera de aplicarla a las circunstancias nacionales. En algunos países se han celebrado también seminarios a nivel local para acercar aún más el mensaje a quienes trabajan sobre el terreno.

La aplicación de los PAN sólo podrá tener éxito si las consultas son continuas. A comienzos de 2002, 23 países africanos habían puesto a punto, validado y adoptado sus Programas de Acción Nacionales. Algunos de esos países son Benin, Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Gambia, Lesotho, Madagascar, Malawi, Malí, Marruecos, Namibia, Níger, Nigeria, Senegal, Swazilandia, Tanzanía, Togo, Túnez, Uganda y Zimbabwe. Otros cinco países prevén finalizar sus PAN durante el año 2002. La preparación de los PAN es un proceso dinámico, y la situación de cada país a ese respecto puede cambiar a lo largo del tiempo. Para poder materializarse con éxito, los PAN deben integrarse en las demás estrategias nacionales de desarrollo sostenible, como el Documento de estrategia de lucha contra la pobreza, y será necesario entablar procesos consultivos con miras a concertar acuerdos de coparticipación. La participación de organizaciones no gubernamentales (ONG) es particularmente importante, y su valiosa contribución a ese proceso ha sido ampliamente reconocida.

Se han elaborado también Programas de Acción Subregionales (PASR). Las cuatro organizaciones subregionales que tienen actualmente encomendada la coordinación de esos programas son: la Unión del Maghreb Árabe (UMA) para África septentrional, el Comité Interestatal Permanente de Lucha contra la Sequía en el Sahel (CILSS) para el África occidental, la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo (IGAD) para el África oriental, y la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC) para el África austral. Mientras que las organizaciones de base comunitaria tienen una participación muy importante en el proceso de formulación de los PAN, esas organizaciones destacan como principales copartícipes en la formulación de los PASR. Siempre que sea posible, esos programas procuran establecer sinergias con otros objetivos regionales. Así, por ejemplo, un proyecto encaminado a conectar las organizaciones subregionales entre sí y con sus respectivos Estados Miembros mediante sistemas electrónicos contribuirá al reforzamiento de la red de comunicaciones regionales.

Se está desarrollando también un Programa de Acción Regional (PAR). Desde comienzos de 2000 viene funcionando una Unidad de Coordinación Regional (UCR) sita en el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), en Abidjan, orientada principalmente a prestar apoyo a la aplicación del PAR. A raíz de las recomendaciones de la Conferencia Panafricana de 1997 sobre la Aplicación de la CNULD, se organizaron en 1998-1999 siete talleres temáticos para examinar las posibilidades de crear Redes de Programas Temáticos (RPT) con objeto de promover la gestión integrada de las cuencas fluviales, lacustres e hidrogeológicas internacionales (RPT 1); la agrosilvicultura y la conservación del suelo (RPT 2); el uso de pastizales y de cultivos forrajeros (RPT 3); la vigilancia ecológica, la cartografía de recursos naturales, la teledetección, y los sistemas de alerta temprana; las fuentes de energía y tecnologías nuevas y renovables; los sistemas de cultivo agrícola sostenibles; y la creación de un entorno propicio y consolidación de capacidad. Las primeras tres están ya en funcionamiento.

Los países de África han comenzado con buen pie, pero la verdadera labor está aún por hacer. Para tener éxito, los países afectados deberán asegurarse de que la lucha contra la desertificación recibe prioridad máxima. Deberán promover activamente un entorno propicio adoptando, para ello, medidas jurídicas, políticas, económicas, financieras y sociales apropiadas. Así, por ejemplo, podrían tener que modificar sus normativas sobre los usos de la tierra y la propiedad, descentralizar aún más la administración estatal, y reforzar los derechos políticos a nivel local. Entre tanto, los aliados externos tendrán que demostrar su pleno compromiso con los principios de la Convención concertando alianzas productivas con los países afectados. Se necesitan también mayores esfuerzos, y en particular en creación de capacidad y apoyo financiero, para que las ONG y la sociedad civil puedan seguir activas durante toda la etapa de puesta en práctica.

Secciones pertinentes de la Convención: Anexo I: Anexo de aplicación regional para África

La lucha contra la desertificación en Asia

La desertificación se manifiesta en muy diversas formas en el vasto continente asiático. Sobre una superficie total de 4.300 millones de hectáreas, unos 1.700 millones de ese continente son tierras áridas, semiáridas y subhúmedas en una extensión que abarca desde las costas del Mediterráneo hasta el litoral del Pacífico. Son tierras degradadas los desiertos progresivos de China, India, Irán, Mongolia y Pakistán, las dunas de arena de Siria, las laderas erosionadas de las montañas de Nepal, y los pastos sobreexplotados de los altiplanos de la República Democrática Popular Lao. En términos del número de personas afectadas por la desertificación y la sequía, Asia es el continente más afectado. Para ser plenamente efectivas, las actividades de lucha contra la desertificación y contra la sequía han de adaptarse cuidadosamente a las circunstancias y necesidades particulares de cada país.

En el anexo de aplicación regional para Asia se reconocen esas condiciones particulares. Se insta a realizar actividades a nivel nacional, subregional y regional en forma de programas de acción coordinados e integrados. La integración de actividades directamente relacionadas con la lucha contra la desertificación en otras estrategias de desarrollo medioambientales y sostenibles tiene por objeto maximizar los resultados y los beneficios para los países Partes afectados. Por consiguiente, la acción a nivel local debería aunar la lucha contra la desertificación con los esfuerzos por aliviar la pobreza rural.

Los países de Asia que han adoptado Programas de Acción Nacionales (PAN) son: China, India, Kazajstán, Kirguistán, República Democrática Popular Lao, Mongolia, Pakistán, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán, y Yemen. Están formulando PAN que finalizarán a comienzos de 2002 Bangladesh, Camboya, Indonesia, Irán, Jordania, Líbano, Myanmar, Nepal, Arabia Saudita, Sri Lanka, Siria, Tailandia, Filipinas, Omán y Viet Nam. La preparación de PANs es un proceso dinámico en marcha, y la situación de cada país puede cambiar a lo largo del tiempo. Para la formulación de los PAN se adoptó, en términos generales, el enfoque en niveles ascendentes de la Convención, materializado en los actuales programas sobre desertificación revisados por las partes interesadas, entre ellas las organizaciones no gubernamentales (ONG), las autoridades locales y los líderes comunitarios. Otra consideración importante a ese respecto es la adecuación de los PAN para potenciar su eficaz aplicación.

China, uno de los principales países Partes afectados de Asia, ilustra la necesidad de que la lucha contra la degradación de las tierras secas sea un objetivo estratégico de largo alcance en su PAN. Según estimaciones, aproximadamente un 27 por ciento de las tierras de ese país están desertificadas, y cada año esa superficie aumenta, en promedio, en 2. 460 kilómetros cuadrados. En ellas habitan cerca de 400 millones de personas, y se estima que la pérdida económica representa para China unos 6.500 millones de dólares anuales. A esa amenaza medioambiental, de graves implicaciones socioeconómicas, China ha respondido promulgando leyes y elaborando un PAN. Dicho PAN se formuló en el marco del Programa 21 de desarrollo sostenible, y en agosto de 2001 se aprobó una ley de prevención y lucha contra la desertificación que entró en vigor el 1º de enero de 2002. El Comité nacional chino para la aplicación de la Convención de Lucha contra la Desertificación (CNCACLD), entre cuyos miembros hay 18 ministerios u organismos gubernamentales, promueve y mantiene la coordinación al respecto. El CNCACLD cuenta con el apoyo de una Secretaría permanente y de tres centros: un centro de investigación, un centro de vigilancia, y un centro de formación. China ha creado cuatro millones de plantaciones anuales, en su mayoría destinadas a la lucha contra la degradación de las tierras. Recientemente, el Gobierno ha emprendido la iniciativa de alentar a la población a reconvertir en bosque tierras agrícolas (en laderas muy inclinadas o en tierras marginales) para reducir la desertificación.

Se están emprendiendo actividades regionales mediante las Redes de Programas Temáticos (RPT). Basándose en los principios contenidos en la Convención de Lucha contra la Desertificación y en su anexo regional para Asia, varias reuniones regionales han introducido un planteamiento que es ya fundamental para la cooperación regional en ese continente: las RPT. Cada red se ocupa de un aspecto básico, sea éste una causa o un efecto de la desertificación, y responde al propósito de proporcionar y promover soluciones regionales mediante una cooperación e intercambio de información regional mejores y más innovadores. Esas redes han evolucionado como actividad continuatoria de la Conferencia Ministerial de Beijing de 1997, de la reunión de Muscat de 1998 y de la Conferencia de Tashkent de 1997. La implementación de los PAN se impulsa gracias a la promoción de la cooperación regional y a la creación de capacidad a nivel nacional y subregional, mediante las seis RPT adoptadas en la Conferencia Ministerial de Beijing. Dichas redes se ocupan de: vigilancia y evaluación de la desertificación (hospedada por China y puesta en marcha en julio de 1999); agrosilvicultura y conservación de suelos (hospedada por India y puesta en marcha en mayo de 2000); gestión de pastizales y fijación de dunas de arena móviles (hospedada por Irán y puesta en marcha en mayo de 2001); gestión de recursos hídricos para la agricultura de tierras áridas (hospedada por Siria); reforzamiento de capacidades para mitigar el impacto de la sequía y luchar contra la desertificación (hospedada por Mongolia); y asistencia para la aplicación de programas de desarrollo de área local (PDAL) (hospedada por Pakistán).

Los países del Asia occidental están aplicando un programa de acción subregional (PASR) para reforzar sus actividades en el marco de la Convención. En respuesta a las necesidades de la subregión, diversas organizaciones con base en el Asia occidental han formulado actividades de fomento de la cooperación en el ámbito subregional. Las actividades enmarcadas en el PASR se centrarán en dos áreas principales: recursos hídricos, y cubierta vegetativa. En la reunión de Dubai (febrero de 2000) se definió y acordó una estructura de actividades.

Todos los países del Asia Central (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) se ven afectados o muy afectados por la sequía y la desertificación. La subregión de Asia Central se caracteriza principalmente por abarcar países con una evolución similar en términos de desarrollo histórico, económico y político en el período anterior a su independencia (1991). Desde comienzos de los años 90, todos los países de la subregión han experimentado un proceso de reformas socioeconómicas radicales, consistentes en la democratización, descentralización, privatización, mejora del acceso a la información para los ciudadanos, y reformas de las tierras, que tienen implicaciones directas o indirectas a efectos de protección medioambiental, y en particular para la lucha contra la desertificación. En la mayoría de los países, el período de transformación ha estado acompañado de importantes dificultades económicas que, en algunos casos, se han visto exacerbadas por problemas políticos. Pese a esas dificultades, los países del Asia Central han adoptado medidas conducentes a una aplicación eficaz de la Convención. Los proyectos transfronterizos, como los de la cuenca del Mar de Aral y del Mar Caspio, reflejan una cooperación subregional orientada, en particular, a la lucha contra la desertificación y contra la degradación de las tierras.

El Asia oriental, sudoriental y meridional presenta un clima muy variado y contiene una gran diversidad biológica. No obstante, la magnitud de la erosión del suelo y la consiguiente pérdida de diversidad biológica y de productividad agrícola amenazan cada vez más las bases ecológicas y económicas de muchos países. Se necesita una actuación concertada para frenar las tendencias que se están perfilando. La Conferencia de Delhi de 1996 y la Conferencia Ministerial de Beijing de 1997 respaldaron el principio de cooperación entre regiones climáticamente diferentes para evitar un aumento de la degradación de las tierras. Muchos países han expresado interés por organizar reuniones consultivas regionales y subregionales sobre las RPT de toda Asia.

Los 14 países Partes del Pacífico se enfrentan a unos problemas muy particulares, que hay que abordar también de manera especial. La preparación frente a las sequías, la productividad de las tierras y la vulnerabilidad a los desastres naturales y a las conmociones económicas son las principales cuestiones a las que deben hacer frente en relación con el desarrollo sostenible, incluida la Convención. En el Taller de las islas del Pacífico, celebrado en Apia, Samoa, en mayo de 2001, se definió un esquema general para desarrollar una iniciativa de agrosilvicultura, acuicultura, vigilancia de los usos de la tierra y sistemas de alerta temprana para la predicción de sequías en las islas del Pacífico. Habida cuenta de su aislamiento geográfico y del tamaño relativamente pequeño de sus economías, los países allí reunidos recomendaron la adopción de una línea de actuación subregional para la aplicación de la Convención, así como de actividades a nivel nacional.

Secciones pertinentes de la Convención: Anexo II: Anexo de aplicación regional para Asia

 

Lucha contra la desertificación en América Latina y el Caribe

Aunque más conocida por sus pluviselvas, en realidad América Latina y el Caribe contienen una cuarta parte aproximadamente de las tierras desérticas y áridas. (20.553.000 km5) Los desiertos latinoamericanos de la costa del Pacífico se extienden desde el sur del Ecuador a lo largo de toda la costa peruana y hasta el norte de Chile. Tierra adentro, a altitudes entre 3.000 y 4.500 metros, se despliegan los altiplanos secos de la cordillera andina, que cubren extensas zonas de Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Al este de los Andes una amplia región árida va desde las estribaciones septentrionales del Chaco en Paraguay hasta Patagonia, en el sur de Argentina. El noreste brasileño incluye zonas semiáridas dominadas por la sabana tropical. La mayor parte de México es árida y semiárida, sobre todo en el norte. Los Estados del Caribe, República Dominicana, Cuba, Haití y Jamaica también presentan zonas áridas, mientras que la erosión y la falta de agua se está intensificando claramente en numerosas islas orientales del Caribe.

La pobreza y la presión sobre los recursos de tierra originan la degradación de muchas de esas áreas secas. De los 465 millones de habitantes con que cuenta América Latina y el Caribe, unos 110 millones viven por debajo de la línea de pobreza.

La Convención de Lucha contra la Desertificación obtiene un firme apoyo político. Todos los países de la región han pasado ya a formar parte de la Convención. Diversas ONG (organizaciones no gubernamentales) han organizado sus esfuerzos a través de la red de ONG denominada RIOD (Réseau Internationale d'ONG sur la Désertification). Esta red cuenta con cuatro puntos focales subregionales y un punto focal regional. La contribución de RIOD es importante, pero aún deberán hacerse nuevos esfuerzos para conseguir la participación de otras ONG en los niveles nacional, subregional y regional.

El Anexo de aplicación regional para América Latina y el Caribe requiere necesariamente de un desarrollo sostenible. Entre las prácticas no sostenibles figuran una irrigación excesiva, incorrectos hábitos agrícolas, inadecuados usos del suelo, y el uso semejante de fertilizantes y plaguicidas, el pastoreo abusivo y la explotación intensiva de los bosques. Combinadas con frecuentes sequías e incendios forestales, estas prácticas conducen casi inevitablemente a la degradación de la tierra. La intensa reducción de la productividad biológica de los ecosistemas que resulta, conduce a su vez a una baja de la productividad económica de la agricultura, la ganadería y la silvicultura.

En varios países se han formulado programas de acción nacionales. Muchos de los países que han pasado a formar parte de la Convención están preparando seminarios nacionales de concienciación con los que tratan de fomentar una amplia participación de comunidades, ONG y otros interesados en la elaboración y puesta en práctica de los programas de acción. Estos planes se beneficiarán asimismo de los vigorosos recursos científicos con que cuenta la región. Pero aún es mucho lo que queda por hacer, y para que puedan alcanzarse nuevos progresos sigue siendo esencial el establecimiento de capacidad técnica e institucional.

En marzo de 1998 se estableció un programa de acción regional para coordinar los esfuerzos nacionales. En la sede regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en México DF, se estableció un servicio coordinado regional para América Latina y el Caribe. Este servicio coordina los puntos focales nacionales y promueve actividades y proyectos; se encarga del intercambio de información y experiencias, así como de la cooperación técnica, científica, tecnológica y financiera; y realiza el seguimiento y la evaluación de la puesta en práctica de los distintos programas de acción. Además trabaja junto con la red regional de lucha contra la desertificación, facilitar formación, gestiona los proyectos de reforzamiento de la cooperación, desarrollar metodologías para la vigilancia y la evaluación de la degradación de las tierras, y promueve el uso de los sistemas de información geográfica en el ámbito nacional.

También se han iniciado diversos programas subregionales. Estos se están desarrollando en "El Gran Chaco Americano" (Paraguay, Bolivia y Argentina), "La Hispaniola", la República Dominicana y Haití, y se encuentra en fase de elaboración un proyecto sobre preservación de la biodiversidad y contra la degradación de los suelos, en los paises del Caribe oriental. En breve los países centroamericanos iniciarán un esfuerzo cooperativo con el que tratan de hacer frente a la degradación de la tierra en esta subregión.

Secciones pertinentes de la Convención: Anexo III: Anexo de aplicación regional para América Latina y el Caribe.

La lucha contra la desertificación en el Mediterráneo Norte

La región del Mediterráneo Norte es un complejo mosaico de paisajes variados. Ha sido ocupada y cultivada durante milenios por diversas culturas y civilizaciones. Buena parte de la región es semiárida y padece sequías estacionales, un régimen de lluvias muy variable y descargas súbitas de fuertes aguaceros. Se caracteriza también por densidades de población elevadas, una alta concentración industrial y una agricultura intensiva. Aunque sus habitantes utilizan a veces al término "desierto", le atribuyen el significado de 'naturaleza agreste', 'ausencia de población', o 'aislamiento'.

La degradación de las tierras en el Mediterráneo suele estar vinculada a unas prácticas agrícolas deficientes. Los suelos se salinizan, se hacen secos, estériles e improductivos en respuesta a toda una serie de inclemencias naturales: sequías, crecidas, incendios forestales, y actividades controladas por los seres humanos, especialmente la roturación y el pastoreo excesivos. La situación se ha visto agravada por la crisis social y económica de la agricultura tradicional en los últimos años y por la consiguiente migración de las áreas rurales a las urbanas. El resultado de ello es una tierra abandonada, particularmente en las laderas marginales y fácilmente erosionables, y un debilitamiento de la planificación agrícola y de la gestión de las tierras.

La economía moderna está contribuyendo también al problema. Los fertilizantes y plaguicidas, los regadíos, la contaminación por metales pesados y la introducción de especies vegetales (invasivas) están deteriorando la salud de los suelos de la región a largo plazo. Los cambios físicos ocasionados en los cursos fluviales por la construcción de embalses, la canalización de ríos o el drenado de humedales afectan a la calidad de la tierra. Entre tanto, los niveles de las aguas subterráneas disminuyen en muchos lugares y tienen como consecuencia, entre otros efectos, la intrusión de agua salada en los acuíferos costeros. Aproximadamente un 80% del agua dulce disponible de la región se destina a regadíos. El crecimiento, espectacular y constante, de la industria, el turismo, la agricultura intensiva y otras actividades económicas modernas a lo largo de las costas está aquejando especialmente a las áreas costeras.

De los países Partes afectados del Mediterráneo Norte, cuatro son miembros de la Unión Europea, y otros cuatro se hallan en la lista de candidatos. La Convención de Lucha contra la Desertificación ofrece a todos los países afectados del Mediterráneo Norte un marco de cooperación mutua y una acción nacional más efectiva. Un grupo subregional (Grecia, Italia, Portugal, España y Turquía) ha preparado ya el mandato de un Programa de acción subregional. Países no afectados, como la Comunidad Europea, Francia o Mónaco, están participando como observadores en las reuniones subregionales. Se está debatiendo actualmente la implantación de un proceso plenamente regional para todos los países Partes afectados del anexo IV. Además de la cooperación intrarregional, se pide en el anexo que todos sus miembros cooperen con otras regiones y subregiones (Europa central y oriental, por ejemplo), y particularmente con los países en desarrollo del norte de África.

En el anexo se pide la armonización de programas de acción y el examen de los progresos en la lucha contra la desertificación. Este fin puede conseguirse mediante un Comité de coordinación regional. Dicho Comité podría asesorar sobre la preparación y puesta en práctica de los programas subregionales o regionales, y ejercer las funciones de punto focal para promover y coordinar la cooperación técnica.

La investigación sobre la desertificación está recibiendo un renovado impulso. La degradación de las tierras secas ha sido estudiada durante años en África y en otras regiones, aunque menos en Europa. Por fortuna, son varios los programas de investigación que están evaluando el impacto del clima y del tiempo sobre la degradación de las tierras y de los suelos en la región. Los miembros de la UE están invirtiendo también más en la vigilancia sistemática de la degradación de la tierra, aunque sigue siendo necesario coordinar mejor la recopilación, análisis e intercambio de los datos, particularmente con los países no pertenecientes a la Unión Europea. Es necesaria una mayor cooperación técnica y científica para investigar las causas de la degradación de las tierras y otros aspectos de la desertificación.

Hay otras estrategias que podrían ser también muy útiles. Existe amplio acuerdo en que una de las prioridades de la región debería ser la protección de las tierras que aún no han sufrido una degradación muy acentuada. Un planteamiento eficaz e "integrado" de la gestión del agua a nivel local, nacional y regional debería abordar simultáneamente la agricultura tradicional y la intensiva, la industria, el empleo, la diversidad biológica, los recursos de agua dulce, la contaminación del agua y los problemas especiales de las áreas costeras. Convendría aprovechar las sinergias con otros tratados. Hay que conservar y utilizar los conocimientos y las aptitudes tradicionales. Podría promoverse más activamente el desarrollo, adaptación y transferencia de tecnologías contra la desertificación que estén en armonía con el medio ambiente y que sean económicamente viables y socialmente aceptables. Por último, podría suscitarse un mayor compromiso de las comunidades locales y de las organizaciones no gubernamentales.

Secciones pertinentes de la Convención: Anexo IV: Anexo de aplicación regional para el Mediterráneo Norte

La lucha contra la degradación/desertificación de las tierras en la Europa central y oriental

La degradación/desertificación de las tierras y la sequía afectan a numerosas partes de la Europa central y oriental (ECO). En gran parte de esa región, particularmente en Armenia, Azerbaiyán, Bulgaria, Georgia, República de Moldova, Rumania, Federación de Rusia y Ucrania, el clima está conceptuado como subhúmedo; algunas áreas, como la que discurre a lo largo de la costa noroccidental del Mar Negro y del Mar Caspio, son aún más secas, y están conceptuadas como semiáridas. La degradación de los suelos es elevada en gran parte de la Europa central y oriental, y muy elevada en algunas partes como, por ejemplo, a lo largo del Adriático. Aunque el viento no es uno de los principales factores en la erosión del suelo, excepto en partes de la Federación de Rusia, en muchos países el nivel de erosión causada por el agua se considera entre medio y muy elevado.

Los problemas particulares de la región se abordan en el quinto anexo de aplicación regional de la Convención. En dicho anexo se establecen directrices y disposiciones prácticas para la aplicación de la Convención en la Europa central y oriental. Fue adoptado por el cuarto período de sesiones de la Conferencia de las Partes en 2000, y entró en vigor el 6 de septiembre de 2001. Una mayoría de países de la región se han adherido ya a la Convención o están finalizando ese trámite.

En su intento por promover un desarrollo sostenible, los Gobiernos se enfrentan a numerosos desafíos. Sin dejar de dirigir su transición económica, han de reformar también gran número de prácticas de desarrollo insostenible. Uno de los principales motivos de preocupación es la crisis agrícola debida al agotamiento de los suelos en las tierras roturables y a otros efectos de desgaste. Un riego inapropiado y una explotación insostenible de los recursos hídricos están contribuyendo a la contaminación química, a la salinización y al agotamiento de los acuíferos. La desforestación debida al efecto de desgaste de la contaminación y la abundancia de incendios forestales siguen siendo también un problema serio.

El anexo relativo a Europa central y oriental ofrece también oportunidades concretas para reforzar la cooperación internacional. Dado que las actividades económicas y los ecosistemas están vinculados a través de las fronteras, los países pueden beneficiarse de la coordinación de sus esfuerzos. Hay oportunidades importantes en investigación científica, gestión de datos, intercambio de información, transferencia de tecnología, formación, mitigación de sequías, y preparación frente a desastres. Los esfuerzos comunes pueden contribuir también a rehabilitar tierras degradadas por las actividades industriales y los desechos nucleares, reduciendo el consumo de suelos fértiles en favor de la urbanización, y compartiendo y vigilando la utilización de recursos hídricos transfronterizos.

Con ayuda de la Secretaría de la CNULD, se está estableciendo un mecanismo consultivo regional. Dicho mecanismo podría utilizarse para organizar reuniones de coordinación regionales. Algunos países han expresado también interés por la preparación de programas de acción subregionales (PASR) para resolver determinados problemas transfronterizos.

El anexo estimulará también la actuación a nivel nacional. A febrero de 2002, habían preparado Planes de Acción Nacional (PAN) para luchar contra la desertificación Armenia, la República de Moldova, y Rumania. Azerbaiyán y Georgia están en la última fase de finalización de sus PAN. Otros países afectados han expresado también su interés por preparar sus propios PAN. La preparación de un PAN es un proceso dinámico en curso, y la situación de cada país al respecto puede cambiar a lo largo del tiempo. Al igual que en otras regiones, se alienta a los institutos de investigación, a las organizaciones no gubernamentales (ONG) y a las comunidades locales interesadas a participar en la preparación, coordinación y puesta en práctica de los PAN.

Secciones pertinentes de la Convención: Anexo V: Anexo de aplicación regional para Europa central y oriental

 

http://www.unccd.int/publicinfo/factsheets/menu.php

 

FAQ

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¿Qué es la desertificación?

 

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¿Cómo se puede prevenir y rehabilitar?

 

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¿Es la desertificación un problema global?

 

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¿Porqué es importante luchar contra la desertificación?

 

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¿Qué es la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación (UNCCD)?

 

» 

¿Qué son los Programas de acción nacional y los Informes nacionales?

 

» 

¿Qué es la Conferencia de las Partes (COP)?

 

» 

¿Qué es el Comité de Ciencia y Tecnología (CST)?

 

» 

¿Qué es el Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC)?

 

» 

¿Cuál es la relación con las otras convenciones medioambientales?

 

» 

¿Qué progreso se ha hecho desde que la Convención entró en vigor?

 

 

¿Qué es la desertificación? (comienzo de la página)

La desertificación no es el aumento de extensión de los desiertos existentes, sino el proceso de degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Es un proceso gradual de pérdida de productividad del suelo y de reducción de la cubierta vegetal por el efecto de las actividades humanas y de las variaciones climáticas tales como sequías prolongadas e inundaciones. Lo que es alarmante es que mientras la capa superior del suelo, si recibe un trato inadecuado, puede ser arrastrada por el viento y el agua en el plazo de pocas estaciones, ésta en cambio tardará siglos en constituirse. Entre las causas humanas destacan los cultivos o pastoreos abusivos, desforestación y prácticas de regadío deficientes. Tal sobreexplotación suele estar causada por la presión económica y social, la ignorancia, las guerras o las sequías.

¿Cómo se puede prevenir y rehabilitar? (comienzo de la página)

Entre las medidas prácticas emprendidas para prevenir y restaurar la tierra degradada cabe destacar la prevención de la erosión de la tierra, un sistema mejorado de alerta temprana y gestión de recurso agua, la administración sostenible de pastos, bosques y ganado, siembra aérea sobre dunas, cultivos en franjas estrechas, cortavientos y barreras de plantas, ecosistemas agroforestales, reforestación y repoblación forestal, introducción de especies y variedades nuevas con capacidad para soportar salinidad y/o aridez, y asentamientos humanos medioambientalmente sanos.

Puesto que la pobreza obliga a quienes viven de la tierra a sobreexplotar ésta para obtener alimentos, energía, vivienda y una fuente de ingresos, la desertificación es al mismo tiempo causa y efecto de la pobreza. Por consiguiente, toda estrategia efectiva deberá abordar frontalmente la pobreza. Deberá tener en cuenta las estructuras sociales y la propiedad de la tierra y dedicar una atención adecuada a la educación, a la formación y a las comunicaciones con el fin de diseñar un planteamiento plenamente integral que constituye la única manera de luchar contra la desertificación.

¿Es la desertificación un problema global? (comienzo de la página)

Le desertificación es un problema global que amenaza directamente a más de 250 millones de personas y a una tercera parte de la superficie terrestre o más de 4000 millones de hectáreas. Igualmente peligra la subsistencia de unos mil millones de personas en más de cien países, que dependen de la tierra para la mayoría de sus necesidades y que suelen ser los habitantes más pobres del planeta.

Aunque la desertificación afecta en mayor medida al continente africano, dos terceras partes del cual son desiertos o tierras secas, el problema no se circunscribe a las tierras secas de ese continente. Más de un 30% de las tierras de los Estados Unidos están afectadas por la degradación de las tierras. Una cuarta parte de América Latina y el Caribe son desiertos y tierras secas. En España, una quinta parte de las tierras corre el peligro de desertificarse. En China, desde los años 50 las tormentas de arena y el crecimiento de los desiertos han arrasado cerca de 700 000 hectáreas de tierras cultivadas, 2'35 millones de hectáreas de pastizales, 6'4 millones de hectáreas de bosques, extensiones boscosas y tierras de arbustos. En el mundo entero, aproximadamente un 70 por ciento de los 5200 millones de hectáreas de tierras secas que se utilizan en agricultura está ya degradada y amenazada por la desertificación.

¿Porqué es importante luchar contra la desertificación? (comienzo de la página)

La desertificación se encuentra en el centro de problemas políticos y socioeconómicos y amenaza al equilibrio medioambiental en las regiones afectadas. La pérdida de la productividad de la tierra aumenta la pobreza en las tierras secas, forzando a sus agricultores a buscar una forma de vida en tierras más fértiles o en las ciudades. De hecho, 135 millones de personas - el equivalente a la población de Alemania y Francia juntas- podrían verse obligados a desplazarse por efecto de la desertificación. En los próximos 20 años, se espera que unos 60 millones de personas abandonen las áreas desertificadas del África subsahariana en dirección al norte de ese continente y a Europa. Cada año, entre 700 000 y 900 000 mejicanos abandonan sus hogares y sus campos secos para buscar un medio de vida como inmigrantes en los Estados Unidos. La mitad de los 50 conflictos armados en 1994 tenían factores causales medioambientales característicos de las tierras secas.

La desertificación tiene también consecuencias graves. Favorece las crecidas en las áreas terrestres, saliniza el suelo, deteriora la calidad del agua, y ocasiona la deposición de lodo en ríos y embalses. Las prácticas de regadío no sostenibles pueden secar ríos que alimentan grandes lagos; el Mar de Aral y el Lago Chad han visto reducirse considerablemente sus orillas por esa causa. La degradación de las tierras es también una fuente de polución terrestre para los océanos, por efecto del arrastre de sedimentos y agua poluidos hacia los grandes ríos.

¿Qué es la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación (UNCCD)? (comienzo de la página)

A escala mundial, el tema fue debatido por primera vez en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación, que tuvo lugar en Nairobi, Kenia, en 1977. Sin embargo, la falta de apoyo administrativo y financiero malogró los esfuerzos por abordar eficazmente el problema. Así pues, en 1992 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) o la denominada Cumbre de la Tierra de Rio recomendaron la redacción de una Convención de Lucha contra la Desertificación (CLD). Esta Convención, que ha sido la única dimanante directamente de una recomendación del Programa 21 de la Conferencia, fue adoptada en París el 17 de junio de 1994 y entró en vigor en diciembre de 1996. Constituye el primer y único marco legalmente vinculante a escala internacional que ha sido creado para hacer frente al problema de la desertificación. La Convención se fundamenta en los principios de participación, coparticipación y descentralización; en otros términos, la esencia de una buena gobernación. A día de hoy, más de 180 países son Partes a la Convención, haciendo que ésta tenga un alcance verdaderamente global.

¿Qué son los Programas de acción nacional y los Informes nacionales? (comienzo de la página)

Los Programas de acción nacional son el corazón de la Convención y constituyen el armazón conceptual y legal para su aplicación a nivel nacional y local. Su propósito es identificar los factores que contribuyen a la desertificación y las medidas prácticas necesarias para luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de la sequía. La Convención indica que los países afectados deberán elaborarlos y aplicarlos con la completa participación de las comunidades locales y de todos los actores interesados y que deberán integrarlos completamente con otros programas de desarrollo.

Además, los países Partes y observadores informan regularmente a la Conferencia de los Partes sobre los progresos realizados en la aplicación de la Convención. Con base en estos Informes nacionales, los avances son evaluados y analizados por el Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC), un órgano subsidiario de la Conferencia de los Partes que se reúne anualmente, para identificar y compartir prácticas óptimas, deficiencias y limitaciones, con vistas a mejorar la aplicación de la Convención.

¿Qué es la Conferencia de las Partes (COP)? (comienzo de la página)

La Conferencia de las Partes es el órgano supremo que toma las decisiones. La COP revisa la aplicación de la Convención, promueve y facilita el intercambio de información, aprueba los programas de presupuesto y de actividades de sus órganos subsidiarios, coopera con organizaciones internacionales, ONGs y otras convenciones relacionadas y desde el año 2001 se reúne bianualmente.

¿Qué es el Comité de Ciencia y Tecnología (CST)? (comienzo de la página)

Establecido por el artículo 24 de la Convención como un órgano subsidiario de la COP, el Comité de Ciencia y Tecnología (CST) proporciona a la COP información y consejo en cuestiones científicas y tecnológicas relacionadas con la lucha contra la desertificación y la mitigación de los efectos de la sequía. Constituido por representantes de gobiernos, el comité identifica las prioridades para la investigación, y recomienda las maneras de fortalecer la cooperación entre investigadores. La Convención fomenta la protección de los conocimientos tradicionales que son favorables al desarrollo sostenible al mismo tiempo que también facilita el intercambio de los datos, información y tecnología a través del CST.

¿Qué es el Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC)? (comienzo de la página)

Establecido por la COP 5 en el año 2001 como un órgano subsidiario, el comité examina y analiza los informes nacionales sometidos a la COP que describen la aplicación de la Convención por los países Partes y observadores para mejorar la coherencia, el impacto y la eficacia de políticas y programas dirigidos a restaurar el equilibrio agroecológico en las tierras áridas. Desde 2002 se reúne anualmente. Sus términos de referencia serán renovados por la COP 7 en 2005.

¿Cuál es la relación con las otras convenciones medioambientales? (comienzo de la página)

La desertificación está estrechamente vinculada con el cambio climático mundial y la pérdida de diversidad biológica. Por ello, se está tratando de encontrar sinergias entre los tres instrumentos de Río - la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMCCNU) y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) - para potenciar los efectos de las medidas adoptadas. Se subraya así la necesidad de coordinar actividades para la protección del medio ambiente y la gestión de los recursos naturales, así como el carácter complementario de esos tres instrumentos en todos los niveles. En el 2001 se estableció un Grupo Mixto de Enlace (GME) entre las Secretarías de la tres convenciones. El GME reune y comparte información sobre los programas de trabajo y las actividades de cada convención.

¿Qué progreso se ha hecho desde que la Convención entró en vigor? (comienzo de la página)

La Convención ha alcanzado ya su mayoría de edad, y está pasando de la fase de preparación de programas de acción nacional a la de puesta en práctica. Una evaluación de los programas de acción nacional realizada por las Partes en 2000 y 2001 reveló que el fortalecimiento de las capacidades de los actores clave a nivel local ha permitido identificar y hacer frente a varios desafíos asociados al desarrollo sostenible. El planteamiento 'desde abajo hacia arriba' de la Convención ayudó a reforzar las relaciones entre los gobiernos y las comunidades locales, particularmente en los países más grandes. Favoreció asimismo la participación descentralizada de las partes concernidas y de los usuarios finales de los recursos naturales en el proceso de desarrollo. Durante la primera reunión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC) que tuvo lugar en noviembre 2002 en Roma, los países Partes identificaron un importante número de soluciones innovadoras. Se espera que el intercambio de información en prácticas óptimas y su réplica a nivel mundial propulse una lucha efectiva contra la desertificación y refuerce la cooperación Sur-Sur y Norte-Sur entre países y regiones.

http://www.unccd.int/knowledge/faq.php

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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INFORME DE LA CONFERENCIA DE LAS PARTES SOBRE SU SÉPTIMO PERÍODO DE SESIONES CELEBRADO EN NAIROBI DEL 17 AL 28 DE OCTUBRE DE 2005 - Adición - Segunda parte: MEDIDAS ADOPTADAS POR LA CONFERENCIA DE LAS PARTES EN SU SÉPTIMO PERÍODO DE SESIONES

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EXAMEN DE LA APLICACIÓN DE LA CONVENCIÓN Y DE SUS DISPOSICIONES INSTITUCIONALES, DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 22, PÁRRAFO 2 a) Y b) Y EL ARTÍCULO 26 DE LA CONVENCIÓN - Examen de mecanismos institucionales o procedimientos institucionales que ayuden a la Conferencia de las Partes a examinar regularmente la aplicación de la Convención, incluido el examen mencionado en el párrafo 4 de la decisión 1/COP.5

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ICCD/COP(7)/3

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

EXAMEN EXHAUSTIVO DE LAS ACTIVIDADES DE LA SECRETARÍA, TAL COMO SE DEFINEN EN EL PÁRRAFO 2 DEL ARTÍCULO 23 DE LA CONVENCIÓN, LOS ARTÍCULOS PERTINENTES DE LOS ANEXOS DE APLICACIÓN REGIONAL Y LAS DECISIONES PERTINENTES DE LA CONFERENCIA DE LAS PARTES

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ICCD/COP(7)/4

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

EXAMEN DEL SEGUIMIENTO DE LOS RESULTADOS DE LA CUMBRE MUNDIAL SOBRE EL DESARROLLO SOSTENIBLE EN RELACIÓN CON LA CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS DE LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN

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ICCD/COP(7)/6

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

JUSTIFICACIÓN, MODALIDADES, COSTOS, VIABILIDAD, POSIBLE MANDATO Y DISPOSICIONES INSTITUCIONALES Y DE COLABORACIÓN DE LAS DEPENDENCIAS DE COORDINACIÓN REGIONALES

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ICCD/COP(7)/7

                                                                                                                         

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

REVIEW OF THE IMPLEMENTATION OF THE CONVENTION AND OF ITS INSTITUTIONAL ARRANGEMENTS, PURSUANT TO ARTICLE 22, PARAGRAPH 2(a) AND (b), AND ARTICLE 26 OF THE CONVENTION - Designation of a Convention secretariat and arrangements for its functioning: administrative and support arrangements

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ICCD/COP(7)/15 (Inglés sólo)

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

EXAMEN DE LAS ACTIVIDADES PARA PROMOVER O REFORZAR LAS RELACIONES CON OTRAS CONVENCIONES PERTINENTES Y CON LOS ORGANISMOS, ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES INTERNACIONALES COMPETENTES, DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 8 Y EL ARTÍCULO 22, PÁRRAFO 2 i) DE LA CONVENCIÓN

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ICCD/COP(7)/5

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

INFORME PROVISIONAL SOBRE LA PREPARACIÓN DEL AÑO INTERNACIONAL DE LOS DESIERTOS Y LA DESERTIFICACIÓN, 2006

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ICCD/COP(7)/13

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

DIRECTORY OF FOCAL POINTS FOR THE UNITED NATIONS CONVENTION TO COMBAT DESERTIFICATION

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ICCD/COP(7)/INF.3 (Inglés, Francés, Español sólo)

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

LIST OF PARTICIPANTS

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ICCD/COP(7)/INF.5 (Inglés, Francés, Español sólo)

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

Síntesis y análisis preliminar de la información que figura en los informes presentados por los países Partes afectados de América latina y el Caribe

 

 

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ICCD/CRIC(5)/3/Add.1 Advance copy

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

NOTA EXPLICATIVA Y GUÍA PARA LAS PARTES - Proceso de presentación de informes nacionales de los países Partes afectados

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ICCD/CRIC(5)/Inf.3

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

NOTA EXPLICATIVA - Proceso de presentación de informes nacionales de los países Partes desarrollados

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ICCD/CRIC(5)/Inf.4 (Inglés, Francés, Español sólo)

mbre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

PROGRAMA DE TRABAJO DEL COMITÉ DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA - Tema prioritario: Síntesis de los informes sobre estudios de casos presentados por los países Partes, que ilustran las prácticas óptimas y las actividades de investigación relacionadas con la degradación, la vulnerabilidad y la rehabilitación de las tierras: un planteamiento integrado

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ICCD/COP(7)/CST/2

                                                                                                             

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

MEJORAMIENTO DE LA EFICIENCIA Y LA EFICACIA DEL COMITÉ DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA - Informe preliminar del Grupo de Expertos

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ICCD/COP(7)/CST/3

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

AUMENTO DE LA EFICIENCIA Y LA EFICACIA DEL COMITÉ DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA - Informe preliminar del Grupo de Expertos - Adición: Análisis de los informes presentados por las Partes al tercer período de sesiones del Comité de Examen de Aplicación de la Convención

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ICCD/COP(7)/CST/3/Add.1

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

MEJORAMIENTO DE LA EFICIENCIA Y LA EFICACIA DEL COMITÉ DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA - Informe preliminar del Grupo de Expertos - Adición: Informe de la cuarta reunión del Grupo de Expertos

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ICCD/COP(7)/CST/3/Add.2

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

PROGRAMA DE TRABAJO DEL COMITÉ DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA - Informe de la Mesa del Comité de Ciencia y Tecnología

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ICCD/COP(7)/CST/4

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

CONOCIMIENTOS TRADICIONALES

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ICCD/COP(7)/CST/5

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

PUNTOS DE REFERENCIA E INDICADORES

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ICCD/COP(7)/CST/6

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

SISTEMAS DE ALERTA TEMPRANA - Estudios experimentales sobre los sistemas de alerta temprana

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ICCD/COP(7)/CST/7

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

EVALUACIÓN DE LA DEGRADACIÓN DE TIERRAS EN ZONAS SECAS

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ICCD/COP(7)/CST/8

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

EVALUACIÓN DE ECOSISTEMAS DEL MILENIO

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ICCD/COP(7)/CST/9

Nombre y código del documento

Inglés

Francés

Español

Ruso

Arabe

Chino

ESTUDIO Y EVALUACIÓN DE LAS REDES, INSTITUCIONES, ORGANISMOS Y ÓRGANOS EXISTENTES

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ICCD/COP(7)/CST/10

                                                                                                             

 

Texto de la Convención

 

 

 

» 

Texto de la Convención, todos anexos incluidos

 

 

 

 

» 

Versión PDF (Anexos I-IV incluidos): (english) (français) (español) (russian)+(corrigendum) (arabic) (chinese)

 

 

 

 

» 

Versión PDF del Anexo V de September 2001:
(english) (français) (español) (russian) (arabic) (chinese)

» 

Diez experiencias Africanas

» 

WOMEN OF THE EARTH - Nurturing the future

 

» 

Con los Pies en la Tierra
Guía simplificada de la Convención de Lucha contra la Desertificación (pdf)

 

» 

Comic Strip

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VER

Reports submitted by Latin America and the Caribbean

Select the report category:

»  National reports
»  Subregional and regional reports

»  Reports concerning this region from:

- Developed Parties
- United Nations organizations
- Intergovernmental organizations (IGOs)

 


National reports (Back to top)

Syntheses and preliminary analyses as well as compilations of summaries of reports submitted by affected LAC country Parties can be found under official documents.

 

1st reporting
(COP 3/4)
(year language)

2nd reporting
(CRIC 1)
(year language)

3rd reporting
(CRIC 5)
(year language)

Antigua and Barbuda

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

 

Argentina

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 eng. summary)
(2002 spa.)

(2006 spa.)

Barbados

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

 

Belize

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

 

 

Bolivia

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 eng. summary)
(2002 spa.)

 

Brazil

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

 

Chile

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

(2006 spa.)

Colombia

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

 

Costa Rica

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

(2006 spa.)

Cuba

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 eng. summary)
(2002 spa.)

(2006 spa.)

Dominica

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

 

Dominican Republic

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 eng.)
(2002 spa.)

 

Ecuador

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

(2006 spa.)

El Salvador

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

 

Grenada

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

 

Guatemala

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

(2006 spa.)

Guyana

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

(2006 eng.)

Haiti

(2000 fre.)
(2000 fre. summary)

(2002 fre.)

 

Honduras

(2000 spa.)

(2002 eng. summary)
(2002 spa.)

(2006 spa.)

Jamaica

 

(2002 eng.)

 

Mexico

(2000 spa.)
(2000 spa. summary)

(2002 spa.)

 

Nicaragua

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

 

Panama

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 spa.)

(2006 spa.)

Paraguay

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

 

Peru

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

 

Saint Kitts and Nevis

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

 

 

Saint Lucia

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

 

Saint Vincent and the Grenadines

(2000 eng.)
(2000 eng. summary)

(2002 eng.)

 

Suriname

 

(2002 eng.)

 

Uruguay

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

 

Venezuela

(2000 eng. summary)
(2000 spa.)

(2002 spa.)

 





 

Subregional and regional reports (Back to top)

Information on the formulation and implementation of the subregional and regional action programmes in Latin America and the Caribbean can be found in: ICCD/CRIC(1)/4/Add.1

 

Developed Parties (Back to top)

Official documents synthesizing the information contained in the reports submitted by developed country Parties can be found under official documents.

 

1st reporting
(COP 3/4)
(year language)

2nd reporting
(CRIC 1)
(year language)

3rd reporting
(CRIC 5)
(year language)

Belgium

(2000 eng.)

 

 

Canada

(2000 eng.)

(2002 eng.)
(2002 fre.)

 

Czech Republic

 

(2002 eng.)

 

Denmark

(2000 eng.)

 

 

European Community

(2000 eng.)

(2002 eng.)

 

Finland

(2000 eng.)

 

 

France

(2000 fre.)

 

 

Germany

(2000 eng.)

(2002 eng.)

 

Israel

(2000 eng.)

(2002 eng.)

 

Italy

(2000 eng. summary)

 

 

Japan

(2000 eng.)

 

 

Netherlands

(2000 eng.)

(2002 eng.)

 

Spain

 

(2002 spa.)

 

Sweden

(2000 eng.)

(2002 eng.)

 

Switzerland

(2000 eng.)

(2002 eng.)

 

United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland

(2000 eng.)

(2002 eng.)

 

United States of America

 

(2002 eng.)

 





 

United Nations organizations (Back to top)

Official documents summarizing the information contained in the reports submitted by UN organizations can be found under official documents.

 

1st reporting
(COP 3/4)
(year language)

2nd reporting
(CRIC 1)
(year language)

3rd reporting
(CRIC 5)
(year language)

Comision Economica Para America Latina y el Caribe (CEPAL)

 

 

(2006 eng.)

Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO)

(2000 eng.)

 

(2006 eng.)

The International Fund for Agricultural Development (IFAD)

(2000 eng.)

 

(2006 eng.)

United Nations Department of Public Information (DPI)

(2000 eng.)

 

 

United Nations Development Programme (UNDP)

(2000 eng.)

 

(2006 eng.)

United Nations Environment Programme (UNEP)

(2000 eng.)

 

 

United Nations High Commissioner for Refugees (UNHCR)

 

 

(2006 eng.)

United Nations University (UNU)

 

 

(2006 eng.)

World Bank Group

 

 

(2006 eng.)

World Food Programme (WFP)

(2000 eng.)

 

 

World Health Organization (WHO)

 

 

(2006 eng.)

World Meteorological Organization (WMO)

(2000 eng.)

 

 





 

Intergovernmental organizations (IGOs) (Back to top)

Official documents summarizing the information contained in the reports submitted by intergovernmental organizations can be found under official documents.

 

1st reporting
(COP 3/4)
(year language)

2nd reporting
(CRIC 1)
(year language)

3rd reporting
(CRIC 5)
(year language)

European Space Agency (ESA)

 

 

(2006 eng.)

Global Environment Facility (GEF)

(2000 eng.)

 

 

http://www.unccd.int/cop/reports/lac/lac.php