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Distr.

GENERAL

ICCD/COP(7)/CST/9

22 de julio de 2005

ESPAÑOL

Original: INGLÉS

CONFERENCIA DE LAS PARTES

Comité de Ciencia y Tecnología

Séptimo período de sesiones

Nairobi, 18 a 20 de octubre de 2005

Tema 11 del programa provisional

EVALUACIÓN DE ECOSISTEMAS DEL MILENIO

Nota de la Secretaría

La Evaluación de Ecosistemas del Milenio (EEM) se inició en 2002 bajo los auspicios de

las Naciones Unidas, con una secretaría coordinada por el Programa de las Naciones Unidas para

el Medio Ambiente, y dirigida por una junta de distintos interesados como las instituciones

internacionales y los representantes de gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales

y pueblos indígenas. La EEM tenía por objetivo evaluar las consecuencias de la modificación de

los ecosistemas en el bienestar humano y establecer las bases científicas de las intervenciones

necesarias para mejorar la conservación y la utilización sostenible de los ecosistemas y sus

contribuciones al bienestar de las personas.

En su decisión 19/COP.6, la Conferencia de las Partes pidió a la secretaría que siguiera de

cerca las actividades de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio (EEM) y que, entre otras

cosas, facilitara la intervención de las Partes, a fin de tener en cuenta en la evaluación sus

necesidades y preocupaciones. La secretaría ha participado en el Comité Ejecutivo y las

reuniones de la Junta de la EEM, inclusive en la redacción de los informes pertinentes. Además,

la secretaría dio los nombres de expertos de la lista para que examinaran los informes de la EEM

y se ha enviado a los centros de enlace la información apropiada sobre la marcha de la EEM.

La EEM preparó un informe titulado "Los ecosistemas y el bienestar humano - Síntesis de

la desertificación: informe de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio". Este informe de

síntesis se basa en un sólido conjunto de pruebas científicas y en él se afirma que es imperativo

afrontar la desertificación para poder cumplir los objetivos de desarrollo del Milenio de las

Naciones Unidas. Se debe luchar contra la desertificación a todos los niveles, pero en última

GE.05-62769 (S) 240805 240805

NACIONES

UNIDAS

Convención de Lucha

contra la Desertificación

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instancia se ha de ganar la batalla a nivel local. Hay pruebas de que es posible ganarla. Mientras

tanto, el presente informe muestra más claramente que el fenómeno está engarzado en una

cadena de causalidad mundial y que su efecto se hace sentir muy lejos de los confines de las

áreas afectadas. La desertificación contribuye considerablemente al cambio climático y a la

pérdida de la biodiversidad.

El informe está estructurado en torno a las cuestiones esenciales planteadas en un principio

a la EEM:

¿De qué manera ha afectado la desertificación a los ecosistemas y al bienestar humano?

¿Cuáles son las principales causas de la desertificación?

¿A quién afecta la desertificación?

¿Cómo podría afectar la desertificación al bienestar humano en el futuro?

¿Cuáles son las opciones para evitar o corregir los efectos negativos de la

desertificación?

¿Cómo podemos entender mejor la desertificación y sus efectos?

La secretaría de la EEM ha puesto a disposición el informe publicado que será distribuido

a las Partes durante la CP 7. Un representante de la secretaría de la EEM presentará asimismo el

informe al Comité de Ciencia y Tecnología. Además, también se ha preparado un resumen para

los encargados de adoptar decisiones, que el Comité tiene ante sí para que lo examine.

El Comité quizás desee formular las observaciones y recomendaciones que considere oportunas.

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LOS ECOSISTEMAS Y EL BIENESTAR HUMANO: SÍNTESIS DE

LA DESERTIFICACIÓN

INFORME DE LA EVALUACIÓN DE ECOSISTEMAS DEL MILENIO

Resumen para los encargados de adoptar decisiones1

1. La Convención de Lucha contra la Desertificación define esta última como "la degradación

de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores,

tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas". La degradación de tierras se

define a su vez, como la reducción o la pérdida de la productividad biológica o económica de las

tierras secas. El presente informe evalúa la situación de la desertificación en las tierras áridas,

incluidas las zonas hiperáridas, formulando preguntas críticas y buscando la respuesta

exclusivamente en los informes preparados para la EEM.

2. La desertificación se produce en todos los continentes salvo en la Antártida y afecta a los

medios de vida de millones de personas, incluida una gran proporción de pobres en las tierras

secas. La desertificación se produce a nivel mundial en las tierras secas y sus efectos se notan a

nivel local, nacional, regional y mundial. Las tierras secas ocupan el 41% de la superficie

terrestre y en ellas viven más de 2.000 millones de personas, la tercera parte de la humanidad en

el año 2000. Las tierras secas incluyen todas las regiones terrestres donde la escasez de agua

limita la producción de cultivos, forraje, madera y otros servicios de los ecosistemas.

Formalmente, la definición de la EEM abarca todas las tierras cuyo clima se caracteriza como

subhúmedo seco, semiárido, árido o hiperárido. En el apéndice A del informe figuran más

detalles sobre su geografía y demografía.

3. Ya está degradado entre el 10 y el 20% de las tierras secas (certeza media). A tenor de

esas estimaciones aproximadas, entre el 1 y el 6% de la población de las tierras secas vive en

zonas desertificadas, mientras que un número muy superior corre el riesgo de que prosiga la

desertificación. Las hipótesis sobre la futura evolución apuntan a que, si no se controlan, la

desertificación y la degradación de los servicios derivados de los ecosistemas en las tierras áridas

serán una amenaza para el futuro aumento del bienestar humano y posiblemente anularán los

progresos logrados en algunas regiones. Por consiguiente, la desertificación es uno de los

mayores problemas ambientales en la actualidad y un gran impedimento para atender las

necesidades humanas básicas en las tierras secas.

4. La persistente y considerable reducción de los servicios derivados de los ecosistemas

debido a la escasez de agua, la utilización intensiva de los servicios y el cambio climático es una

amenaza mucho mayor en las tierras secas que en los demás sistemas. En particular, el

agravamiento previsto de la escasez de agua dulce debido al cambio climático incrementará las

presiones sobre las tierras secas. Si no se atenúan, las presiones agudizarán aún más la

desertificación. La máxima vulnerabilidad se atribuye a las tierras secas subsaharianas y del

Asia central. Por ejemplo, en tres regiones clave de África (el Sahel, el Cuerno de África y el

África sudoriental) se producen sequías graves en promedio cada 30 años. Esas sequías triplican

1 Se reproduce tal como fue recibido por la secretaría, sin editar.

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el número de personas expuestas a una grave escasez de agua al menos una vez por generación,

provocando importantes crisis alimentarias y de salud.

5. La desertificación resulta de la incapacidad de equilibrar a largo plazo la demanda y el

suministro de servicios derivados de los ecosistemas en las tierras secas. Hay un aumento de la

presión ejercida sobre los ecosistemas de las tierras secas para obtener de ellos servicios como

alimento, forraje, combustible, material de construcción y agua para consumo humano y del

ganado, riego y saneamiento. Este aumento se atribuye a la combinación de factores humanos y

climáticos. Los primeros son factores indirectos como la presión demográfica, los factores

socioeconómicos y normativos y fenómenos de la globalización como las distorsiones causadas a

los mercados mundiales de productos alimenticios, y factores directos como las modalidades y

prácticas de uso de las tierras y los procesos del clima. Los factores climáticos preocupantes son

las sequías y las previsiones de reducción del agua dulce disponible debido al calentamiento de

la Tierra. Aunque la interrelación mundial y regional de estos factores es compleja, se puede

entender a escala local.

6. La magnitud y los efectos de la desertificación varían mucho de un lugar a otro y cambian

con el tiempo. Esta variación se deriva del grado de aridez combinado con la presión que ejerce

la población sobre los recursos de los ecosistemas. No obstante, tenemos grandes lagunas en

la comprensión y la observación de los procesos de desertificación y sus factores subyacentes.

Una descripción más precisa de la desertificación permitiría adoptar medidas efectivas con

respecto al costo en las zonas afectadas.

7. La medición de la reducción persistente de la capacidad de los ecosistemas para ofrecer

servicios constituye un medio sólido y operacional para cuantificar la degradación de las tierras

y, por consiguiente, la desertificación. Esta perspectiva cuantitativa es sólida porque es posible

vigilar dichos servicios y algunos ya se observan sistemáticamente.

8. La desertificación tiene efectos negativos importantes también en las zonas que no son

secas; las áreas afectadas a veces pueden situarse a miles de kilómetros de las zonas

desertificadas. Los efectos biofísicos son, por ejemplo, las tormentas de polvo, las inundaciones

en el curso inferior de los ríos, la disminución de la capacidad mundial de secuestro del carbono

y el cambio climático regional y mundial. Los efectos en la sociedad se refieren sobre todo a la

migración humana y los refugiados económicos, lo que agrava la pobreza y la inestabilidad

política.

9. Es posible realizar intervenciones y adaptaciones ajustadas al grado de aridez con el fin de

prevenir la desertificación y de restablecer, si es necesario, la capacidad de los ecosistemas

áridos para proporcionar servicios. Un método crucial para prevenir la desertificación es integrar

mejor los sistemas de utilización de la tierra y el agua. Las comunidades locales asumen un

papel fundamental en la adopción y el éxito de políticas eficaces de utilización de la tierra y el

agua. En este sentido, necesitan capacidad institucional y tecnológica, acceso a los mercados y

capital financiero. Asimismo, una mayor integración de los usos de la tierra para el pastoreo y la

agricultura constituye un medio sostenible desde el punto de vista ambiental para evitar la

desertificación. Sin embargo, las políticas de sustitución del pastoreo por cultivos sedentarios en

los pastizales pueden favorecer la desertificación. En general, la prevención es mucho más

efectiva que hacer frente a la desertificación, porque los intentos de rehabilitar a posteriori las

áreas desertificadas son costosos y suelen dar resultados limitados.

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10. También se puede evitar la desertificación reduciendo la presión sobre los ecosistemas de

las tierras secas. Se puede lograr de dos maneras. En primer lugar, introduciendo otros medios

de vida que afecten menos a los recursos de las tierras secas. Estos medios de vida aprovechan

las ventajas incomparables de las tierras secas: energía solar disponible todo el año, hermosos

paisajes y grandes áreas despobladas. En segundo lugar, creando oportunidades económicas en

los centros urbanos y en zonas exteriores a las tierras secas.

11. Las hipótesis sobre la evolución futura indican que probablemente aumente la zona

desertificada y que la disminución de la presión sobre las tierras secas está estrechamente

relacionada con la reducción de la pobreza. Hay un grado medio de certeza de que el

crecimiento de la población y el aumento de la demanda de alimentos dará lugar a una

ampliación de las tierras cultivadas, a menudo a expensas de los bosques y los pastizales.

Probablemente ello hará que aumente el espacio ocupado por las tierras desertificadas.

12. Los escenarios de la EEM también indican que en la lucha contra la desertificación y sus

consiguientes implicaciones económicas es probable que se obtengan mejores resultados

siguiendo planteamientos de gestión proactiva. Las políticas proactivas de gestión de las tierras

y el agua pueden ayudar a evitar los efectos adversos de la desertificación. Estos planteamientos

pueden tener al principio costos elevados a causa del desarrollo y el despliegue de tecnología, y

presentar además un ritmo de mejora ambiental más lento. Es posible que las tendencias de la

globalización faciliten su aplicación a largo plazo al aumentar la cooperación y la transferencia

de recursos.

13. En general, la lucha contra la desertificación produce múltiples beneficios locales y

mundiales y contribuye a reducir la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático mundial

inducido por el hombre. Los planteamientos de la gestión ambiental de lucha contra la

desertificación, la mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad están

relacionados de muchas maneras. Por consiguiente, la aplicación conjunta de los principales

instrumentos ambientales puede aumentar las sinergias y la eficacia, en beneficio de la población

de las tierras secas.

14. Actuando eficazmente contra la desertificación se conseguirá reducir la pobreza mundial.

La lucha contra la desertificación es crítica y esencial para poder cumplir los objetivos de

desarrollo del Milenio. Se deben ofrecer a la población de las tierras secas alternativas viables

para que conserven sus medios de vida sin causar desertificación. Esas alternativas han de estar

integradas en las estrategias nacionales de reducción de la pobreza y en los programas nacionales

de acción para la lucha contra la desertificación.

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